Pretendo que sea un lugar donde colocar y comentar noticias positivas sobre matrimonio, educación, y familia en general.
viernes, marzo 04, 2011
PADRES EN LA CARCEL
sábado, febrero 12, 2011
EL HIJO UNICO
La imposición en China de la política del hijo único ha llevado al país asiático a una situación muy difícil de sostener demográficamente. El empeño por controlar la natalidad en las últimas décadas se da ahora de bruces con una realidad que no puede sortear sin dar marcha atrás: la multitud de “hijos únicos” que han crecido en la sociedad china de los últimos años no es ahora suficiente para atender el volumen de ancianos que proviene de generaciones anteriores. Más de 107 millones de chinos –en una población de 1.338 millones– tienen más de 65 años, una cifra que podría doblarse antes de 2030.
En 2008, en el pleno anual de la Asamblea Nacional Popular, hubo un amago –aunque sin éxito- de derogar esta ley de control de la natalidad debido al envejecimiento de la población. En los dos últimos años algunas medidas y sucesos hacen pensar que el Gobierno chino se replantee un cambio de rumbo en esta cuestión, después de tomar conciencia de los resultados que ha producido con esta política.
En 2009, la ciudad de Shanghái se convirtió en el epicentro de la cuestión cuando se hizo público que la Administración alentaba a las parejas formadas por hijos únicos a tener un segundo hijo. Las autoridades de la ciudad negaron cualquier novedad respecto a la política nacional del hijo único, pero poco más tarde se hizo oficial el proyecto de levantar la restricción en cinco provincias con bajas tasas de natalidad. Los proyectos piloto, que están a punto de empezar en 2011, permiten un segundo hijo por familia si al menos un cónyuge es hijo único. Pekín, Shanghái y otras cuatro provincias harán lo mismo en 2012. La adopción a nivel nacional de la nueva política se espera para el año 2013 o 2014.
A estas medidas se sumó además en junio de 2010 el caso del profesor universitario, Yang Zhizu, y su mujer Chen Hong, que se atrevieron a desafiar a las autoridades negándose a pagar la multa prevista para las parejas que tienen un segundo hijo. El desafío le costó a Zhizu la plaza en la universidad, pero provocó una rebelión cívica en Internet e hizo que sus colegas de la universidad enviaran una carta al gobierno, pidiéndole que le devolviera la plaza. En el texto de la misiva recalcaban que ya era hora de que el país se replanteara la política demográfica.
Obligados por ley a cuidar de sus padres
La flexibilidad que ya se atisba en ningún caso tendrá efectos inmediatos por lo que lo primero que ha decidido el Gobierno es hacer uso de la ley para recuperar a la fuerza la costumbre del cuidado de los mayores. Los ancianos que se sientan abandonados podrán acudir a los tribunales para exigir que sus hijos vayan a visitarles más a menudo.
En China no queda otro remedio, porque en caso contrario muchos ancianos estarían abocados al abandono familiar. Una situación real puesto que, por razones de diferente índole, muchos ciudadanos se ven obligados a cambiar de ciudad sin poder llevarse con ellos a sus progenitores ya mayores. El abandono es una consecuencia de la política del hijo único que los Gobiernos chinos no supieron prever cuando la implantaron y cuya solución quieren hacer recaer sobre los hombros de aquellos que no son más que el fruto de su gestión: los hijos únicos.
La situación demográfica actual del país también pone en peligro la creación de un sistema universal de seguridad social y de pensiones de jubilación, y un desequilibrio de sexos cada vez mayor. En una sociedad con preferencia por el varón, los abortos en función del sexo son corrientes. Los hijos únicos, además de ser obligados por la ley a cuidar de sus padres, se enfrentan a otro gran problema, el de buscar consorte. A comienzos de este año, uno de los think tanks más conocidos, la Academia China de Ciencias Sociales (CASS), reconoció que la política del hijo único impuesta a la población desde 1979 había creado un enorme desequilibrio entre hombres y mujeres, con implicaciones significativas para la estabilidad social del futuro. El informe de la institución gubernamental indica que en 2020 habrá 24 millones de varones en edad de casarse que no podrán hacerlo debido a la falta de mujeres. Según el mismo informe la relación hombres-mujeres es de 119/100 actualmente y puede llegar hasta un 130/100 en zonas rurales, donde los hijos varones son todavía más apreciados.
La evolución y consecuencias de la política demográfica en China sirven de aviso a Occidente donde el envejecimiento de la población también es notable. Aunque la política del hijo único no se ha implantado de una manera explícita, sí se ha impuesto de un modo indirecto en los últimos años penalizando económica, social y culturalmente a aquellas familias que tenían varios hijos y en especial a las madres.
Preocupación por las enfermedades de los ancianos
Una de las consecuencias del envejecimiento de la población en China es la proliferación de casos de demencia senil. Para tratar de atajar este problema, el Gobierno se ha visto obligado a comenzar campañas de formación específicas en el seno de la comunidad médica. Las grandes ciudades elaboran también programas para construir nuevas instituciones que puedan hacerse cargo del cuidado de estas personas.
El cambio de actitud de la sociedad china es llamativo. Hasta ahora muchas familias, debido al desconocimiento que se tenía de estas enfermedades, confinaban a los familiares que las sufrían en hospitales psiquiátricos todavía con barrotes en las ventanas.
En Shanghai se estima que hay 120.000 personas con Alzheimer u otras formas de demencia, pero las autoridades locales apenas identifican un puñado de instituciones preparadas para atenderlas. La dificultad se agrava por el denominado “problema 4-2-1” al que tienen que hacer frente los hijos únicos de padres sin hermanos: hacerse cargo en solitario de dos padres y cuatro abuelos.
Para tratar de solucionar la falta de residencias preparadas, la ciudad de Shanghai ha propuesto el “Plan 90-7-3”: lograr que el 90% de los ancianos sea atendido en casa, mientras el 7% visita ocasionalmente un centro especializado y que tan sólo un 3% viva de un modo permanente en una residencia.
martes, febrero 01, 2011
VALORES ADOLESCENTES
Frente a los cansinos reportajes que se dedican a lamentar el insaciable narcisismo de la “Generación Yo” (los nacidos después de 1982), su adicción a las pantallas o su necesidad permanente de estar conectados con otros, es posible dar la vuelta a la tortilla e intentar sacar virtudes de sus puntos débiles.
El ideal de autenticidad, por ejemplo, puede ser un revulsivo para favorecer el pensamiento crítico o la valentía para manifestar lo que uno piensa al margen de la corrección política; el boom de las relaciones virtuales puede llevarse al terreno de la vida real para fomentar la preocupación por los demás, etc.
Pensar por libre
Los padres quieren que sus hijos se porten bien, pero ¿qué significa eso exactamente? Los niños y los adolescentes pueden salir airosos cuando se plantea un conflicto entre decisiones del tipo “haz el bien” y “evita el mal”. Quien más, quien menos intuye que eso de fastidiar a su hermana adolescente no debe de estar muy bien.
Sin embargo, la cosa se complica ante dilemas que exigen elegir entre “hacer el bien” y... “hacer el bien”. En su libro Good Kids, Tough Choices (1), Rusworth Kidder –escritor e investigador del Institute for Global Ethics– identifica cuatro paradigmas de este tipo de conflictos: verdad frente a lealtad; necesidades individuales frente a necesidades colectivas; decisiones a largo plazo frente a decisiones a corto plazo; y justicia frente a compasión.
Un ejemplo del primer paradigma es el caso del adolescente que se plantea qué hacer cuando un amigo le pide que guarde un secreto que puede perjudicar a otros. ¿Debe ceder el “valor de la palabra dada” ante aquella otra lección que aprendió de pequeño: “Di siempre la verdad”?
Para formar a los hijos, hay que sustituir las órdenes ligadas a la casuística por conversaciones pausadas donde ellos aprendan a razonar éticamente | |||
Para unos padres acostumbrados a educar a contracorriente a sus hijos, la aparición de un nuevo libro como el de Kidder puede ser un motivo de alegría, de preocupación... o simplemente de hastío. Alguno pondría pensar: “Si vas a decirnos que todo es más complicado de lo que imaginábamos, podías haberte ahorrado el trabajo”.
Pero Kidder no viene a asustar a nadie. Su objetivo es dirigir la atención y los esfuerzos de los padres hacia lo que él considera esencial: más que decir a los hijos lo que han de hacer en cada caso, los padres deberían enseñarles a razonar éticamente.
A su juicio, la clave es sustituir los mandatos ligados a la casuística (que tanto desgastan al que los da y al que los recibe) por conversaciones pausadas donde los niños vayan aprendiendo a pensar por su cuenta. Así, poco a poco, irán adquiriendo un estilo de pensamiento prudencial. Lo que, a la larga, contribuye a que los hijos maduren y ganen en independencia frente al último comentario que le dejan en su red social.
Da la cara por tus ideas
Una de las virtudes básicas por las que aboga Kidder en su libro es lo que llama el “coraje moral”, o sea la prontitud para seguir la conciencia y la valentía para tomar partido públicamente a favor de esas opciones.
A lo largo de más de 20 años de investigación, Kidder y su equipo han comprobado que “muchos tienen valores muy buenos y son capaces de tomar decisiones encomiables. Pero si falta valentía para defender esos valores cuando alguien los pone a prueba, en la práctica no hay mucha diferencia entre tenerlos o no. El coraje es el catalizador; sin él, no hay más que teorías bonitas”.
Kidder pone el ejemplo del acoso escolar. “Aquí tenemos un campo de trabajo idóneo para que los chicos se entrenen y empiecen a mostrar ese coraje. Pueden aprender a proteger a las víctimas, a parar los pies a los matones de la clase, a correr el riesgo de hablar... Sí, riesgo. Porque sin cierto riesgo no hay coraje”.
La valentía, añade Kidder, se ha considerado siempre una virtud que marcaba el paso de la adolescencia a la edad adulta. “Aquí tienes una lanza”, se decía en algunas culturas. “Hay un oso en el bosque; vete y cázalo. Cuando regreses en tres días, por fin serás un hombre”.
Como en las sociedades occidentales ya no existen este tipo de ritos, el coraje moral –salir públicamente en defensa de las propias convicciones– se ha convertido hoy en el equivalente a la caza del oso.
Del yo al nosotros
Michael Ungar, experto en orientación familiar, casado y padre de dos adolescentes, es de los que piensan que la “Generación Yo” no necesariamente es lo peor que le ha pasado a la humanidad en los últimos siglos.
Es cierto que la cultura actual empuja sin tregua a los jóvenes a vivir obsesionados con su apariencia. Y que incluso los padres, sin quererlo, pueden reforzar esa tendencia. “Nadie se propone hacer de sus hijos unos egocéntricos. Sin embargo, podemos hacer cosas sutiles y no tan sutiles que, sin darnos cuenta, lleven a nuestros hijos a pensar en ellos mismos antes que en los demás”.
Lo bueno es que ahora tenemos más experiencia que en otras épocas, donde no había tiempo ni medios para autopromocionarse en las redes sociales. Con este enfoque optimista, Ungar ofrece pistas en su libro The We Generation (2) para conducir a las futuras generaciones hacia “un comportamiento socialmente responsable”.
Además, tiene la audacia de confíar a la “Generación Yo” la puesta en marcha de ese movimiento. Precisamente la actitud de estar siempre “conectados al grupo” (on line, sí, pero conectados) les predispone para la empatía. Y, bien encauzada, esa capacidad de hacerse cargo de lo que piensan y sienten los demás puede convertirse en una fuerza para el bien.
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(1) Rusworth Kidder. Good Kids, Tough Choices: How Parents Can Help Their Children Do the Right Thing. Jossey-Bass. San Francisco (2010). 260 págs. 11,53 $.
(2) Michael Ungar. The We Generation: Raising Socially Responsible Kids. Da Capo Press. Cambridge (2009). 280 págs. 14,43 $.
lunes, enero 31, 2011
MATRIMONIO USA
El estudio, realizado conjuntamente por Pew Research Center y el semanario Time, buscaba realizar una radiografía de la situación de la familia norteamericana y determinar los cambios que se han producido en los últimos decenios.En las sociedades de hoy, por unas u otras razones, el matrimonio tiende a posponerse mucho más que hace treinta años. Una de las causas que explican ese retraso está relacionada con la entrada en el mundo laboral y el logro de cierta estabilidad económica.
De hecho, el informe señala que lo que sí se ha ampliado es la brecha entre clases sociales en relación con el matrimonio, un dato preocupante según Time. Casarse sigue siendo la manera más normal de formar una familia entre personas con estudios universitarios y buenos ingresos (64%); pero esto no significa que aquellos que pertenecen a una clase socioeconómica inferior eludan el compromiso matrimonial: también desean casarse, pero retrasan su decisión hasta encontrar una situación económica más estable.
El matrimonio sigue siendo valorado
El resumen de Time habla por sí mismo: lo que puede deducirse es que el matrimonio sigue siendo una institución social importante, aunque algunos no lo consideren necesario; hoy, se afirma “ni las mujeres ni los hombres necesitan casarse para mantener relaciones sexuales, éxito profesional, respeto ni incluso para tener hijos, pero el matrimonio sigue siendo venerado y deseado”.
El 59% de los encuestados no cree que el matrimonio sea una institución obsoleta, frente a un 39% que sí lo considera anticuado | |||
Esto explica que en cuanto a la importancia que se da al matrimonio, la situación no haya cambiado significativamente desde 1978. El 59% de los encuestados no cree que el matrimonio sea una institución obsoleta, frente a un 39% que sí lo considera anticuado (en 1978, este último porcentaje se situaba en el 28%).
Los niños necesitan a su padre y a su madre
Por otro lado, el 69% considera negativo para la sociedad el fenómeno de las madres no casadas, cuyo número ha aumentado de forma considerable en los últimos cincuenta años: del 5% en 1960 al 41% en 2008. Además, no afecta a todos por igual. Hay diferencias importantes entre la población negra (de las mujeres de color que dieron a luz, el 72% eran solteras), la hispana (el 53%) y blanca (con un porcentaje del 29%).
Pero ¿cuál es la opinión pública en torno a estos fenómenos? El 61% de los encuestados mantienen que un niño, para ser feliz, necesita de la figura de su padre y de su madre. Y, como se ha puesto de manifiesto en otras investigaciones (ver Aceprensa, 22-01-2010), no es lo mismo nacer en un hogar estable que no.
Una investigación titulada Fragile Families and Child Wellbeing Study, realizada conjuntamente por las universidades de Princeton y Columbia, que ha hecho el seguimiento de 5.000 hijos extramatrimoniales desde su nacimiento hasta los nueve años, indica que en su mayoría han nacido en el seno de una pareja. Pero a la vez resulta que al cabo de los cinco años contemplados en el estudio, sólo el 16% de las parejas se habían casado y sólo el 20% seguían cohabitando.
Es un hecho que la separación y el comienzo de nuevas relaciones entre los progenitores aleja a los niños de sus padres biológicos. Según Andrew Cherlin, sociólogo y autor del libro The Marriage-Go-Round: The State of Marriage and the Family in America Today, el 21% de estos niños ve de media dos compañeros sentimentales de su madre hasta los 15 años y el 8%, tres o más.
En cuanto a que las parejas homosexuales puedan adoptar hijos es algo que el 43% ve mal y el 41% bien. El 51% de los encuestados afirma que los niños criados en estas parejas tendrán más dificultades en la vida que el resto de los niños. En cambio, no es tan alta la proporción de quienes piensan lo mismo con respecto a los hijos de familias monoparentales o de divorciados.
Crece la cohabitación
El 43% señala que la cohabitación sin matrimonio es un fenómeno negativo, frente al 46% que lo considera como algo positivo –aunque el 44% de todos los adultos entrevistados de 30 a 40 años dice haber cohabitado en algún momento de su vida–; el 43% cree que es malo que las parejas no casadas tengan hijos, frente a otro 43% que lo ve bien.
La cohabitación ha crecido un 13% en los últimos años, lo que para Time puede deberse a la crisis económica. Según esta hipótesis, la inseguridad material no anima a comprometerse en el matrimonio, pero a la vez estimula a compartir techo para ahorrar gastos.
Lo que sí parece haber cambiado es la opinión sobre las relaciones prematrimoniales, que se ha invertido completamente. En 1969 el 68% de los jóvenes consideraba que estaban mal, frente al 21% que las aprobaba. En la actualidad, el 60% no enjuicia críticamente este tipo de relaciones y solo el 32% las considera inmorales.
La familia, lo más importante
La encuesta sobre la familia revela cierta incoherencia, que no se explica solo por los cambios sociales ni por una discrepancia entre lo que se piensa y lo que realmente se vive. Por ejemplo, el 44% de los encuestados menores de 30 años piensa que el matrimonio está “en vías de extinción”, pero en esa franja de edad sólo el 5% se niega rotundamente a adquirir ese tipo de compromiso.
“La ventaja del matrimonio es que se puede construir sobre él. Vivir juntos es como un velcro” | |||
En cualquier caso, en Estados Unidos el matrimonio sigue siendo la unión más estable. Como señala Cherlin, las parejas de hecho aumentan pero son mucho menos duraderas, de modo que solo el 6% de los niños norteamericanos son hijos de parejas que viven juntas sin estar casadas. También se ha apreciado una estabilización en las tasas de divorcio en los últimos años.
Y pese a los titulares con el que el Pew Center y Time comunican los resultados, la mayoría de los encuestados es optimista con respecto al futuro de la familia. Como indica Time, “el matrimonio sigue siendo el mejor camino para que la mayoría de la gente haga realidad sus sueños”, y aunque los sueños no siempre se cumplen, añade, los estadounidenses aman tanto el matrimonio como para al menos intentarlo.
No es de extrañar, pues, que un mayoritario 76% manifieste que su familia es lo más importante en su vida y que el 75% está muy satisfecho con su vida familiar. Eso significa, como acertadamente ve el informe, que, pese a las opiniones, lo que no decae es la importancia del vínculo familiar: el 83% se sentiría muy obligado a cuidar de sus padres, por ejemplo, pero no tanto a hacerlo con quienes no comparten ningún tipo de relación familiar.
Las uniones civiles comprometen menos
Ante estos datos, la solución que los expertos contactados por Time ofrecen para cambiar algunas de las tendencias consiste en reforzar más el matrimonio, haciendo hincapié en la comunicación entre los cónyuges. Para Seth Eisenberg, presidente de la Fundación PAIRS, una de las más importantes del país entre las dedicadas a las relaciones familiares, la ventaja del matrimonio consiste en que es como el pegamento. “Se puede construir sobre él. Vivir juntos es como un velcro. El compromiso matrimonial ofrece a las personas la posibilidad de crecer y prosperar de un modo que no lo permiten otras relaciones”, añade.
Los sociólogos tienen otro punto de vista. A su juicio, la situación cambiaría si se añade más seriedad y un mayor compromiso en las formas de convivencia no matrimoniales. No puede ser, señalan, que el matrimonio implique unas obligaciones y que la convivencia extramatrimonial no imponga vínculos similares. Esto se antoja ciertamente paradójico, pues precisamente se ha intentado explicar el auge de este tipo de uniones apelando a una flexibilidad ajena al matrimonio. ¿No es lo mismo esto que apoyar al matrimonio? ¿Por qué tanto interés en asimilarse a una institución que se tacha de obsoleta?
Un descrédito aparente
Lo que este juego de datos y esta diversidad de análisis plantean es que pese a un aparente descrédito del matrimonio, éste sigue siendo una institución importante para la sociedad y para sus miembros. Al final resulta que las nuevas formas de convivencia, que se pusieron en marcha como alternativas a una institución presuntamente en vías de extinción, buscan parecerse cada vez más al matrimonio.
A este respecto es sintomático lo ocurrido en el Reino Unido, cuya legislación diferencia entre matrimonios, sólo heterosexuales, y las uniones civiles (civil partnerships), reservadas para parejas homosexuales. Ambos tipos de uniones cuentan básicamente con los mismos derechos en cuanto a propiedad, herencia, pensiones, etc., y se diferencian principalmente en que las uniones homosexuales son más fáciles de disolver. Peter Tatchell, un activista homosexual, considera que contar con dos instituciones con diferencias basadas exclusivamente en la orientación sexual supone una discriminación de dos vías que vulnera los derechos de los gays, por una parte, porque se les prohíbe contraer matrimonio, y de los heterosexuales, por otra, porque no pueden acogerse al estatuto de la civil partnership.
Ahora, según The Economist, buscan que sus uniones puedan ser denominadas matrimonios. Por eso en noviembre pasado se emprendió una campaña para desafiar la ley. Una sucesión de parejas de dos clases comenzó a presentarse en las oficinas del registro civil: por un lado, parejas homosexuales que querían casarse, y por otro, parejas heterosexuales que pretendían ser reconocidas como uniones civiles. Todas fueron rechazadas, lo que sirve a los promotores de la iniciativa para defender su tesis de la doble discriminación.
Si el matrimonio está en decadencia, si no es más que una antigualla, no parecen creerlo así los implicados en esta paradójica campaña. Pues unas parejas equiparadas a las casadas reclaman también el nombre de matrimonio. Y otras parejas que podrían casarse piden todo lo que tiene el matrimonio, menos el nombre. Quizás la confusión empezó con la equiparación misma, hecha como si el matrimonio no fuera más que un título legal.
miércoles, diciembre 29, 2010
INFORME PISA EDUCACION: CLAVES
Medio millón de alumnos de 65 países (los 34 de la OCDE y otros) han participado en las pruebas de este informe, el cuarto que se realiza en el marco del programa PISA. Al igual que en ediciones anteriores, el número de países que quieren someterse a estos criterios de evaluación externos sigue aumentando.
Los alumnos de los países que deciden participar realizan pruebas escritas –las mismas para todos– en sus propias escuelas. El informe de este año se ha fijado sobre todo en la comprensión lectora (incluyendo por primera vez el soporte digital), pero también ha valorado las competencias matemática y científica.
Shanghái, que ha participado por primera vez, ha arrasado en las tres competencias básicas. Y aunque no representa el nivel educativo del resto de China, su posición en la tabla refuerza el prestigio mítico del “modelo asiático”. Le siguen Corea, Finlandia, Honk Kong, Singapur, Canadá, Nueva Zelanda, Japón y Australia.
Si se compara con los anteriores informes PISA, uno descubre que los primeros puestos suelen estar copados prácticamente por los mismos países: en 2000, los mejores fueron Finlandia, Australia, Canadá y Nueva Zelanda; en 2003, Finlandia, Corea, Japón y Honk Kong; y en 2006, Finlandia, Honk Kong, Canadá y Taiwán.
¿Qué tienen en común?
Mercedes Esteban Villar, directora del Instituto de Estudios Educativos y Sociales, aconseja prudencia al comparar los resultados. “Hay muchos factores en juego, y no se pueden establecer correlaciones a la ligera. Las distintas culturas escolares predominantes en cada país influyen mucho en los resultados”, dice.
El propio informe anda con cautela y advierte que no pretende establecer relaciones de causa-efecto. No obstante, con la perspectiva de casi una década, dedica uno de sus seis volúmenes a destacar los factores que comparten los países que están en los primeros puestos de la tabla.
En primer lugar, los buenos sistemas educativos son aquellos que unen la calidad de enseñanza (o sea, los que logran resultados por encima del promedio de la OCDE) y la igualdad de oportunidades.
Además, el informe constata que “los países donde las escuelas gozan de más autonomía para diseñar el plan de estudios y establecer políticas de evaluación tienden a lograr mejores resultados”.
A diferencia de quienes reducen el concepto de autonomía a cuestiones organizativas, PISA 2009 menciona expresamente la libertad de elección como uno de los elementos que integran la autonomía.
También destaca “la tendencia general hacia una mayor autonomía” entre los países participantes; si bien la forma de concretar esa autonomía varía mucho de un país a otro en función de la diversidad del sistema escolar.
Deslumbrados por Asia
Según el informe, en general se obtienen mejores resultados cuando los profesores están bien pagados; en cambio, la reducción del número de alumnos por aula no necesariamente garantiza el éxito. De hecho, entre los países que tienen clases con muchos alumnos y profesores con salarios altos se encuentran muchos de los mejores en comprensión lectora: Japón, Corea, Hong Kong, Shanghái y Singapur.
Pero pagar bien a los profesores no es suficiente. Así, el informe destaca que los estudiantes sacan mejores resultados cuando hay disciplina en las aulas. La disciplina no tiene por qué ser sinónimo de rigidez; el informe la identifica más bien con una actitud positiva de exigencia que lleva a los profesores a esperar mucho de los alumnos con independencia del nivel socioeconómico de su entorno.
Esteban Villar ve aquí una clave del tan traído y llevado éxito asiático. “Una cultura escolar viene dada por la respuesta a dos preguntas: ¿qué pide la sociedad a sus escuelas?, y ¿qué piden las escuelas a sus alumnos? Mientras que las escuelas asiáticas están orientadas a la tarea, las de los países occidentales suelen enfocarse más a los exámenes”.
“En Asia, se asume que aprender es costoso y exige esfuerzo. Un planteamiento así llega a cambiar el clima escolar y la atmósfera del centro”. Los buenos resultados “también dependen en gran medida del valor que las familias asignan a la educación”.
España, ¿estable o estancada?
En el informe PISA, España ocupa el puesto 26 de los 34 países de la OCDE. Los estudiantes españoles han obtenido veinte puntos más que en 2006 en comprensión lectora. También han obtenido resultados ligeramente mejores en competencia matemática, y mantienen los niveles en competencia científica.
Ahora bien: esa mejora no ha hecho más que devolver a España a los niveles de 2003, lo que significa que nuestros alumnos siguen sin alcanzar la media de la OCDE en los tres indicadores: comprensión lectora (481), competencia matemática (483) y competencia científica (488).
Por eso, llama la atención la lectura tan optimista que ha hecho el Ministerio de Educación sobre los resultados: “España se consolida como ejemplo de equidad educativa y mejora al ritmo de los países de la OCDE”.
“Es cierto –explica Esteban Villar– que España ha conseguido niveles de equidad educativa muy notables. Pero si la cohesión social no va acompañada de la suficiente cualificación de nuestros estudiantes, perderemos el tren de la competitividad y, lo que es peor, desatenderemos el potencial de excelencia y de talento por la falsa idea de ‘igualar’ resultados en una media razonable”.
Al igual que otros expertos, Esteban Villar cree que la educación española necesita mejorar. Un posible punto de mejora puede ser la autonomía. “Nuestro sistema educativo tiende a homogeneizar. Aunque el marco legal español prevé la autonomía, en la práctica está muy condicionada por los desarrollos reglamentarios”.
“Por otra parte, pocos quieren asumir las consecuencias de la autonomía que incluyen la innovación, la diferenciación, la iniciativa y la asunción de riesgos, aunque también lleva aparejada una rendición de cuentas vinculada a los objetivos de logro escolar”.
martes, diciembre 21, 2010
JOVENES Y ALCOHOL
La aceptación social de determinadas drogodependencias no guarda relación con el impacto que genera en la persona. Es el caso del alcohol. Un estudio que ha publicado recientemente la prestigiosa revista médica The Lancet, lo sitúa como la droga más nociva, incluso por delante de la heroína.
lunes, diciembre 20, 2010
DECALOGO DEL PERDON MATRIMONIAL
· Que el perdón se solicite antes de otorgarse y que se pida clara, concreta y sinceramente.
· Que el ofensor demuestre sin equívocos ni dobleces un firme arrepentimiento.
· Que el ofensor exprese claramente el propósito de no volver a repetir la ofensa, bajo la condición de “tolerancia cero” a la más mínima veleidad.
· Que se intente restañar las heridas o cicatrices producidas, todavía abiertas o ya cerradas.
· Que se proponga un plan con sus fases y fechas para poner los medios necesarios y razonables para evitar las causas que motivaron la culpa grave por la que se pide el perdón. Quien evita la ocasión evita el peligro.
· Que haya un proyecto perfectamente claro de seguimiento y control de los medios a emplear y de la consecución de los propósitos u objetivos establecidos, expresándose en “banderas rojas” que avisen con antelación suficiente las modificaciones sobre lo pactado o que avisen la llegada de peligros.
· Que haya un nuevo acuerdo de mínimos para la convivencia, como una hoja de ruta, expresada en todos los conceptos: Económicos, religiosos, civiles, sociales, “amorosos”, familiares, etc. Como si fuera unas capitulaciones prematrimoniales.
· Que quede bien establecido que no habrá nuevas oportunidades de reconciliación si se repiten las faltas graves.
· Que se acepten claramente las graves consecuencias que han supuestos para los otros miembros de la familia, en el presente y supondrán en el futuro las acciones tomadas que ahora se discuten, con el fin de proteger en el futuro de esas malas acciones a los mas indefensos y si es posible repararles el daño causado.
· Que se comprometan solemnemente ambas partes a eliminar el rencor, el resentimiento y la desconfianza y a intentar sustituirlos por el amor, la educación y la feliz convivencia.
En casos graves otorgar el perdón sin ninguna contraprestación es un acto interno lleno de buena voluntad y gran satisfacción para el que lo otorga, pero que no surte ningún efecto externo si no conlleva para el culpable las condiciones comentadas en el párrafo anterior. Si el culpable se siente perdonado sin hacer ningún esfuerzo por su parte, no tendrá muchas ganas de cambiar de actitud y seguramente repetirá las faltas graves tantas veces como le parezca conveniente.
La infidelidad y otras faltas graves son errores que producen daños irreversibles. Pero todo el mundo puede tener don y privilegio de poder ejercer el perdón supeditado a las condiciones anteriormente indicadas. Otros, antes que nosotros nos han dado el maravilloso ejemplo de ejercer el don del perdón, incluso por causas mucho mayores.
El perdón es para comenzar un nuevo camino prometedor, mucho más importante si se tienen hijos dependientes. Ellos tienen amor por sus padres y quieren, necesitan y tienen derecho a ver a sus padres unidos, felices y sin rencores.
El perdón otorgado con amor, inteligencia y sin rencor enaltece a la persona que lo otorga aunque sea la agraviada, además que le libera de las cadenas que los odios y rencores atan al pasado y no permiten disfrutar del presente ni del futuro.
La resiliencia es un concepto que se emplea para demostrar resistencia, flexibilidad y no rotura y es lo que se necesita practicar en muchos matrimonios. Las palmeras resisten a los huracanes, la mayoría de los otros árboles se caen. Un matrimonio sólido y bien formado puede sentarse a dialogar para encontrar soluciones a los graves problemas matrimoniales. Un matrimonio sin formación religiosa, social y humana es muy difícil que puedan llegar a acuerdos que conlleven un firme perdón.
Para muchos culpables de faltas graves es muy difícil pedir perdón, debido al mal entendido orgullo humano, y en el fondo porque no tienen ni arrepentimiento ni propósito de la enmienda. También influye el que no quieren pedir perdón ni cambiar sus hábitos de vida porque saben que la esposa no tiene muchas alternativas de exigir ese perdón y poner condiciones de continuidad en el matrimonio. Saben que por la falta de preparación de la esposa y el instinto ma ternal hacia los hijos, si es que los hay, la esposa tendrá que asumir y aguantar las faltas graves que su marido le haga, porque no tiene donde poder ir si no es mantenida por su marido.
Hay que intentar no mirar las cosas graves que han sucedido, aunque no se deben olvidar para que no vuelvan a ocurrir. Solamente hay que acordarse de ellas si se puede sacar alguna lección positiva. Si ha habido alguna cosa mal hecha y se puede corregir, hay que correr a hacerlo, nunca es demasiado tarde. Esposo y esposa tienen que abrir sus corazones, intentando una y otra vez dialogar hasta llegar a los acuerdos necesarios. A lo mejor el culpable o ambos están necesitando explicar los motivos de la falta grave pero bajo el prisma del perdón, del no olvido y de la tolerancia cero.
Tienen que esforzarse mutuamente en recomponer sus vidas. De estas desgraciadas situaciones ambos esposos siempre salen perdiendo si no han cumplido las promesas que se hicieron en el matrimonio. Si el o ella han sido unos miserables frente a la heroicidad de la otra parte que ha mantenido la fidelidad, deben demostrarse que el perdón les hará mas fuertes, tan fuertes como para perdonar sin tomar venganza, para rehacer una vida juntos.
No es propio de seres racionales hacer depender a la familia, el apoyo vital sobre el que subsistimos, de una emoción veleidosa, tal como la de perdono o no perdono. Las personas meditan inteligentemente lo que tienen que hacer, cuándo, cómo y porqué lo tienen que hacer. El amor al cónyuge es fruto de que Dios elevó este compromiso del matrimonio entre un hombre y una mujer a categoría de Sacramento indisoluble y para siempre, brindando su apoyo a los que lo reciben en estado de gracia para que puedan consagrar las nuevas vidas como elementos futuros en los que se cimentará la red humana de la convivencia. Eso no quiere decir que no habrá crisis en la vida matrimonial, que normalmente se deben a la soberbia, a la infidelidad, al orgullo, a la mala preparación, etc.
El matrimonio se instituyó como alianza, una alianza que no se puede disolver porque hay demasiado en juego. Se debe velar y poner los medios para que cuando la relación matrimonial se resquebraja, puedan reflotarla.
Los sistemas a emplear varían, desde los buenos propósitos de mejora en aquello que importuna al otro, y/o acudir a profesionales que apuesten por la
supervivencia de los matrimonios a través del perdón y no por su disolución.
Cada separación es fuente de pobreza espiritual y económica para sus protagonistas, para la familia y para la sociedad, además de que genera pesimismo y falta de confianza social en esta institución.
El perdón no es solam ente de hecho y sin palabras, ni solo de palabras pero sin hechos. El verdadero perdón se manifiesta con palabras, con hechos y en los casos graves con condiciones.
domingo, diciembre 05, 2010
VALORES MATRIMONIALES
Con un lenguaje franco, abierto y muy jovial, el afamado sacerdote carismático, Alberto Linero, accedió a hablar con El Día para abordar las temáticas de las conferencias sobre la renovación de la fe y el matrimonio que dará en el encuentro internacional del Nuevo Pentecostés, que se desarrolla en La Mansión.
P. Su alto espíritu de positivismo en sus prédicas lo han convertido en uno de los sacerdotes más influyentes de Colombia ¿Usted se considera un personaje famoso?
R.: La exposición mediática me hace ser un personaje. A mí no me emociona ser una persona famosa porque lo que uno gana en publicidad lo pierde en la intimidad. Estoy impresionado con el reconocimiento de la gente aquí, yo no me imaginaba esto, pero estoy satisfecho y contento.
P. ¿Qué concepción tiene sobre el movimiento católico carismático en Santa Cruz?
R.: Hay mucha gente fervorosa, comprometida con su situación social. Son una sociedad luchando por hacer las cosas bien y esforzándose por amar a Dios y por ser un buen ciudadano.
P. En estos tiempos hay bastante violencia en los hogares matrimoniales ¿Cuáles cree usted que son los principales problemas del matrimonio?
R.: Son muchos pero te puedo mencionar cuatro de ellos: Primero tenemos problemas de expresión de amor, no sabemos qué es el amor. Hemos confundido el amor con la posesión material y el placer. Hemos confundido el amor con otras experiencias y se nos ha olvidado que el amor es compromiso, entrega y felicidad.
Un segundo factor, es la falta de la comunicación. Las parejas no saben comunicarse, no saben dialogar, no saben compartir ideas y sentimientos. Esa situación trae choques, enfrentamientos y complicaciones muy serias. Otro aspecto es el individualismo porque se nos ha olvidado el compartir, el entregarnos y reconocer que el otro es importante. Las parejas no tienen en cuenta a su cónyuge y viven como si estuviesen solteros siendo casados. El cuarto elemento es la crisis de valores. La gente está haciendo lo que le da la gana.
P. Tomando en cuenta todos esos aspectos negativos en la vida conyugal ¿Cuáles cree que serían las soluciones?
R.: Hay que educar en el amor. Tenemos que amar y dejarnos amar. Tenemos que buscar una comunicación eficaz. Una comunicación no violenta, capaz de hacer sentir a la otra persona, sujeto válido y de darle su espacio. Necesitamos recuperar los valores del matrimonio para evitar hechos de violencia. El cuarto elemento es recuperar la fe y poner a Dios en el centro del hogar.
P. Recientemente se ha instalado el debate sobre la legalización del aborto ¿Qué opina usted sobre el tema?
R.: Yo en eso soy radical. No creo que el aborto sea una solución, no creo que el asesinato sea una respuesta, no creo que matar al más débil sea la manera de solucionar los problemas.
P. ¿Cómo podemos renovar nuestra fe cada día?
R.: No dejes que el dinero sea tu dueño. No dejes que el placer sea tu dueño, no dejes que este mundo con sus lógicas destructivas se apodere de ti. Lo que debes hacer es buscarlo todos los días en la palabra, en la oración, en la celebración de los sacramentos, en la oración y en el mismo mundo.
P. Considerando la importancia de este evento internacional ¿Por qué cree que los medios de comunicación no le dan mucha cobertura?
R.: Primero estoy muy contento porque ha venido mucha gente de diferentes países. Me fascina el intercambio cultural. Considero que Bolivia y la prensa se deben sentir muy orgullosos de La Mansión, porque el evento está bien organizado que abre espacio para que la gente se encuentre con Dios.
Perfil
De nacionalidad colombiana, el padre eudista Alberto José Linero Gómez, es un predicador de renovación carismática. Famoso por presentar programas como: "Temas con Alberto Linero". Tiene en su haber más de 15 años de experiencia en hablar de Dios en prensa escrita, radio y televisión.
El evento es muy destacado
El director de la mansión, padre rogelio, es felicitado por la organización
La ausencia de amor, la falta de comunicación, el individualismo y la crisis de valores son algunos de los principales problemas del matrimonio".
sábado, diciembre 04, 2010
VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
Mayor causa de muerte entre mujeres jóvenes
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia de género es la principal causa de muerte en mujeres entre 15 y 44 años en todo el mundo, por delante de fallecimientos originados por cáncer, malaria, accidentes de tráfico y las guerras. Ante esta situación, se han puesto en marcha normativas para erradicar este problema en las que destaca la legislación española (ley orgánica 1/2004 28 de diciembre de medidas de protección integral contra la violencia de género), por ser pionera en regular y apoyar a estas víctimas. Sin embargo, los datos actuales demuestran que todavía queda mucho camino por recorrer y que toda la sociedad es responsable y cómplice si no denuncia los casos de maltrato. Según fuentes del Ministerio de Sanidad, en lo que va de año se han registrado 63 mujeres asesinadas por violencia de género.
martes, noviembre 30, 2010
A pesar de que España es el tercer país en número de ciclos de técnicas de reproducción asistida (TRA) y que cuenta con una de las legislaciones menos restrictivas, en el sector europeo tiene fama hasta el momento de falta de transparencia. Tras varios años de recelo de sus homólogos continentales, por fin los principales centros españoles especializados en técnicas de reproducción asistida han hecho públicos sus resultados a través de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).
Los porcentajes de éxito de los centros distan de ser realmente esperanzadores. En 2009, apenas alcanzaba el 35% por término medio en mujeres de 30 años, según la SEF. En el mejor de los casos (el de una mujer con pronóstico bueno y menor de 30 años, perfil de cliente muy minoritario), una fecundación asistida puede tener una tasa de éxito del 56% en el Instituto Dexeus de Barcelona, del 54,1% en la clínica Ginevif de Madrid o del 47,2% en el Hospital de la Fe de Valencia.
La edad de las mujeres que acuden a la reproducción asistida es cada vez más alta | |||
En realidad, los centros mencionados son los que cuentan con mayor prestigio, pero hay otros muchos. La adhesión al documento de la SEF es voluntaria y sólo recoge un 60% de la actividad, la desarrollada en España por 203 centros, 165 privados y 38 públicos. La manera de volcar los datos en la red tampoco hace especialmente fácil la búsqueda de los datos a quien desee acceder a la información.
El Ministerio de Sanidad tiene todavía pendiente la publicación de un registro oficial de los resultados de la actividad en este ámbito, al que está obligado por la Ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida de 2006, así como de un listado oficial de los centros autorizados de medicina reproductiva, sin actualizar desde 2004.
Aumenta la edad media de las solicitantes
Los resultados son poco halagüeños si se tiene en cuenta que, si bien la demanda ha aumentado en los últimos años (un 25% entre 2002 y 2004), la edad de las mujeres que acuden a estas clínicas es cada vez más alta. Según Rosa Tur, del servicio médico reproductivo del Instituto Dexeus, la media de edad de las solicitantes de este centro se sitúa en la actualidad en los 37 años.
La Seguridad Social ni tan siquiera incluye en su cartera de servicios la fecundación in vitro (FIV) en mujeres mayores de 40 años, porque los bajos porcentajes de éxito no justifican el gasto. Según un estudio del Instituto Dexeus con más de 2.000 mujeres mayores de 40 años, la técnica tiene sus límites. Entre los 40 y los 45 años, sólo el 35% de las veces se logra el embarazo por fecundación in vitro, porcentaje que disminuye hasta el 5-8% en el caso de la inseminación artificial.
El deseo de tener hijos a una edad tardía produce con cierta frecuencia secuelas psicológicas en las pacientes | |||
La gente no tiene hijos, en la mayoría de los casos, no porque no pueda tenerlos, sino porque ha preferido aplazarlos. Luego se encuentra con que su ciclo biológico ha llegado a término, por lo general a una edad (40-45) en la que todo el mundo tiene problemas de fertilidad.
Un caso distinto es el de las mujeres que se han hecho una ligadura de trompas (15%) para evitar tener más hijos, y luego por diversas circunstancias cambian de opinión. En este caso el porcentaje de éxito es más elevado (hasta un 55%) si, en lugar de la fecundación asistida, la paciente se somete a un tratamiento de reversión de la ligadura de trompas, según especialistas del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universitaria de Navarra.
El “síndrome de infertilidad”
El deseo de tener hijos a una edad tardía produce con cierta frecuencia secuelas psicológicas en las pacientes. “Se puede acabar desarrollando un sentimiento de culpa o de rabia porque a veces vienen como si fuese fácil conseguir el embarazo y no lo es”, declara Rosa Tur. (El País, 16-02-2010).
Según un estudio de investigadores suecos publicado en Human Reproduction, un 65% de los que abandonan un tratamiento de reproducción asistida sin lograr el embarazo lo hace por cansancio psicológico, antes que por razones médicas o económicas. Resulta algo comprensible cuando la posibilidad tan buscada de tener un hijo termina convirtiéndose en parte de un proceso en la mayoría de los casos invasivo y arduo, especialmente para la mujer.
La sensación de perder el control sobre la propia vida, de llegar a sentirse inútil por no poder concebir un hijo, por estar en manos de terceros, los médicos, deriva en lo que se viene a denominar “el síndrome de infertilidad”, una experiencia difícil de superar. El problema, según algunos psicólogos, radica en que la sociedad no prepara para la infertilidad, sino más bien para evitar el embarazo.
domingo, noviembre 07, 2010
ESCUELA PUBLICA EN USA
¿Se imagina jugándose el futuro de sus hijos a la lotería? En Estados Unidos, la nación más rica del mundo, el acceso de los niños a una buena educación depende en muchos casos de la bola numerada que saquen de un cesto.
La vuelta del verano se convierte para muchas familias modestas americanas en un auténtico drama, y la causa principal no es el desembolso correspondiente al material y los gastos que lleva consigo el inicio del curso escolar. El motivo radica en que muchos de ellos no conseguirán plaza para sus hijos en una de las denominadas charter school, escuelas financiadas con dinero público pero que funcionan de forma autónoma. Estas escuelas, promovidas por grupos de profesores y de padres, han demostrado ser eficaces para elevar el nivel de calidad de la enseñanza (cfr. Aceprensa, 6 de octubre de 2009).
Hay más niños que plazas en estas escuelas y los padres saben que el futuro de sus hijos pende del hilo de la educación. En las listas de espera para acceder a una charter school hay cerca de 420.000 niños.
Lograr una plaza en este tipo de escuelas no siempre garantiza el éxito educativo. No todas lo hacen mejor que las escuelas públicas, pero sí ocurre en muchos casos. En Chicago, por ejemplo, 25 de las 27 charter schoolsobtuvieron mejores resultados que sus homólogas de barrio en los exámenes estatales.
“Waiting for Superman”
“¿Por qué no tenemos un número suficiente de buenas escuelas?”: es la pregunta que trata de contestar Davis Guggenheim a través de Waiting for Superman, un documental que describe el estado actual de las escuelas públicas y de cómo repercute esto en el futuro de los niños. A lo largo de casi dos horas y con casos concretos de niños describe la dificultad de las familias menos favorecidas para lograr que sus hijos puedan salirse de colegios públicos fracasados para asistir a escuelas más atractivas. El documental ha dado bastante que hablar al comenzar este curso.
Guggenheim, productor de los cortos que encumbraron a Barack Obama y director del documental Una verdad incómoda que le valió un Oscar a Al Gore, se declara defensor de la escuela pública. Pero confiesa que “traiciona las ideas en las que cree” cuando cada mañana pasa con el coche por delante de tres escuelas públicas antes de llegar al colegio privado al que lleva a sus hijos. Con su nuevo documental trata de equilibrar la balanza centrándose en aquellos que él llama “los niños de otros”.
Incluso conociendo la dificultad para acceder a una charter school, uno no es consciente del nivel de desesperación de las familias hasta que no observa a la abuela de Anthony, un huérfano de quinto grado que vive Washington, D.C, sentada junto a él sosteniendo en la mano una tarjeta con un número. La SEED School en la que han presentado solicitud tiene 61 aspirantes para 24 plazas, y se adjudican por sorteo. En Waiting for Superman se relata incluso el caso de una charter school de Harlem en la que hay 767 solicitudes para tan sólo 35 plazas.
¿Cómo es esto posible? ¿Por qué no se puede abarcar esta demanda? Muchos estados han puesto topes a la extensión de las charter schools. En el caso de Illinois, el año pasado se dobló el número de licencias hasta llegar a 120; pero “deberían suprimirse los límites”.
Al problema de las licencias se suma el de los recelos que levantan las charter schools en los consejos escolares y los sindicatos de profesores, que miran como una manera de competencia desleal que se permita a estas escuelas funcionar con cierta autonomía. Lo que no dicen es que las charter schools reciben por alumno tan sólo el 75% de lo que cuesta una plaza pública normal. Algunas fundaciones privadas ayudan a recabar la diferencia.
En el fondo, según Guggenheim, la solución del problema no consiste sólo en que existan más o menos charter schools, sino en ofrecer más alternativas educativas a la gente.
viernes, noviembre 05, 2010
FRACASO EDUCATIVO
JUAN MANUEL DE PRADA
ABC. Día 18/10/2010
GUSTA mucho nuestra época de lamentar sus postraciones, y de buscarles remedios, sin admitir ni corregir las causas que las originaron, en lo que se parece al sifilítico que pretende curarse sin dejar de frecuentar el burdel. Cuando se habla del fracaso de nuestro sistema educativo, por ejemplo, se suele soslayar un hecho gigantesco, que torna vacuos y miopes todos los propósitos de enmienda; o todavía peor, cínicos, pues todo intento de combatir una enfermedad sin atreverse a diagnosticarla en su origen es como pretender atajar una inundación con un gran despliegue de activismo sin cerrar primero el grifo que la ha causado. Ese hecho gigantesco es la disolución de la institución familiar, de la cual la escuela es su apéndice natural; y, faltando la familia, es natural que la escuela se convierta en un árbol sin raíces, al que no le resta otro destino sino amustiarse y fenecer; o bien convertirse, como ocurre en esta fase de la historia, en un artefacto al servicio del Estado Leviatán.
«Los primeros educadores son los padres», suele repetirse, a modo de mantra buenista. Pero, ¿de qué padres estamos hablando? ¿De los progenitores A y B que preconizan las «nuevas modalidades de familia»? ¿De los padres que andan cada uno por su lado, felizmente divorciaditos?¿De los padres que, aunque no estén felizmente divorciaditos, andan todo el día como felicísima puta por rastrojo, afanados en sus respectivos desempeños laborales, y vuelven a casa a las diez de la noche, hechos unos felicísimos zorros? Para que los padres sean esos «primeros educadores» que quiere el mantra buenista hace falta, en primer lugar, una comunidad de vida en el seno familiar; y hace falta también que esa comunidad acepte sus responsabilidades. Pero si la comunidad de vida es supeditada a otros «bienes» (llámense «libertad individual», «realización personal» o como se quiera) y si sus responsabilidades se subordinan a la consecución de tales o cuales logros vitales y profesionales, la familia ha dejado de existir, para convertirse en mera agregación humana (progresivamente desagregada, por lo demás), sin traditio ni auctoritas: esto es, sin capacidad para transmitir una visión del mundo ni para «hacer crecer» (que esto significa auctoritas) a quienes vienen detrás. En familias donde no hay comunidad de vida (bien porque los padres están divorciaditos, bien porque andan azacaneados en sus importantísimos quehaceres) no puede haber educación responsable; y, a cambio, hay «des-educación» incorregible: pues allá donde hay un vacío de traditio y auctoritas, o donde entran en liza tradiciones y autoridades contrapuestas, o desentendidas entre sí, o debilitadas por la falta de comunión entre los padres, sólo es posible criar hijos huérfanos de afectos (o empachados de afectos cojos, que es la levadura que los convierte en caprichosos chantajistas emocionales), huérfanos también de un criterio para enjuiciar la realidad y, por lo tanto, condenados a la dispersión, a la desorientación y
al caos.