Pretendo que sea un lugar donde colocar y comentar noticias positivas sobre matrimonio, educación, y familia en general.
jueves, octubre 02, 2014
FAMILIA Y ENGRANAJE SOCIAL
martes, septiembre 09, 2014
LA BELLEZA DEL MATRIMONIO SEGUN SPAEMANN
Esta visión del matrimonio choca con ciertos valores actuales, pero no hay que olvidar que tradicionalmente el mensaje cristiano ha contrastado con los modos de vida predominantes. También hoy la Iglesia, “lo quiera o no, se está convirtiendo en una contracultura” y su futuro dependerá de su fidelidad a las enseñanzas del Evangelio, con independencia de lo aceptado socialmente.
miércoles, octubre 16, 2013
CABALLEROS COLON Y DEFENSA MATRIMONIO
miércoles, octubre 09, 2013
RECORDANDO A LA FAMILIA
jueves, septiembre 26, 2013
HIJOS Y ESTABILIDAD MATRIMONIAL
martes, septiembre 17, 2013
MATRIMONIO VS COHABITAR
Al comentar el estudio en The Atlantic2 (8-07-2013), el sociólogo estadounidense Bradford Wilcox hace tres advertencias a las parejas que se están planteando vivir juntas antes de casarse:
- 1 http://www.rand.org/pubs/working_papers/WR1001.html
- 2 http://www.theatlantic.com/sexes/archive/2013/07/men-and-women-often-expect-different-things-when-they-move-in-together/277571/
- 3 http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1741-3729.2006.00418.x/abstract
DATOS NUEVOS FAMILIAS MONOPARENTALES
martes, agosto 13, 2013
LA LUCHA POR VALORES NATURALES
miércoles, mayo 08, 2013
CINCO CLAVES FELICIDAD MATRIMONIO
2. Siempre hemos pensado que el secreto del amor perdurable radica en ensalzar lo bueno de la pareja y aceptar lo malo. Exactamente lo contrario a lo que ocurre en muchos matrimonios, especialmente conforme va pasando el tiempo. No está mal pararse a reflexionar sobre las virtudes y defectos del cónyuge, una vez transcurrido el periodo de EMT, enajenación mental transitoria. Sabiendo el terreno que se pisa, es más difícil caer en una zanja. Y, de partida, el hombre y la mujer, caso que nos ocupa, son esencialmente distintos en sus motivaciones, afectivas unas y racionales otros, y en las formas en las que se manifiestan. Cosas de la naturaleza. ”Llenamos el caldero de risas y salero, con trajes de caricias rellenamos el ropero”.
martes, abril 30, 2013
MADRES SOLTERAS
viernes, marzo 15, 2013
MATRIMONIO Y ADOPCIÓN HOMOSEXUAL: CLAVES
viernes, marzo 08, 2013
HUÉRFANOS CON PADRES VIVOS
“Cada vez hay más niños huérfanos de padres en vida” Laura Peraita - ABC, 22 de febrero 2013. El pasado lunes se dio por terminada la protesta de un padre divorciado que pasó cuatro días subido a una grúa industrial en la localidad francesa de Nantes —al noroeste de Francia— para denunciar que la justicia le impide ver a su hijo. “Benoît, dos años sin papá”, rezaba una de las pancartas colocadas en lo alto de la estructura. | |||||
Su decisión, se produjo después de que la ministra francesa de Justicia, Chistiane Taubira, y la ministra delegada de familia, Dominique Bertinotti, recibieran a la asociación “SOS Papa”, que defiende a los padres que se consideran perjudicados por las decisiones de la Administración de Justicia que favorecen a las madres en la custodia de los hijos. Según la presidenta de la Fundación Filia, Lucía del Prado, en España también hay muchos padres y madres que lo están pasando muy mal porque, fundamentalmente tras un proceso de divorcio, no pueden ver a sus hijos y llegan a una situación límite de desesperación. Los datos que se barajan en nuestro país hablan de que en los 150.000 procesos de divorcio que se producen anualmente, un 30% son de tipo contencioso y afectan a 30.000 menores, “pero hay muchos casos más —matiza Lucía del Prado—, lo que ocurre es que no se han contabilizado”. En su opinión, que se haya incrementado el número de casos “es signo de que algo no funciona bien”. Desde esta Fundación llevan varios años advirtiendo de las duras consecuencias y del maltratro psicológico que supone para un niño que uno de sus padres le utilice como arma arrojadiza y le manipule para no hablar con el otro cónyuge y que le condicione para destruir los vínculos con esa parte de la familia. Custodia compartida Cuando se produce esta situación, y uno de los padres no deja a su cónyuge que vea a su hijo, lo normal es que éste acuda a los juzgados “pero aunque la sentencia le resulte favorable, no se ejecuta —apunta Lucía del Prado—. No son pocos los casos en que se incumplen regímenes de visitas y tras poner una denuncia, quien no ha cumplido debe pagar tan solo 20 euros. Así no se puede luchar contra esta situación”. La presidenta de la Fundación Filia añade que “el Código Civil determina que inducir a un menor al abandono del hogar tiene penas de varios años de cárcel, pero los casos se archivan”. “Hace falta —prosigue Del Prado— que se cumplan las leyes y actualizar algunas otras. Actualmente tenemos las esperanzas puestas en el Ministerio de Justicia que dentro de un mes se pronunciará sobre el trabajo que está realizando en la custodia compartida y que, en parte, solucionará algunos de estos problemas”. | |||||
jueves, diciembre 20, 2012
QUE ES EDUCAR?
Me lo pido, me lo pido
Como es lógico, a la voluntad le cuesta menos decidirse si la razón ha hecho su trabajo, por ejemplo, reduciendo las posibilidades. Del mismo modo, a un niño le hacemos más fácil elegir lo conveniente si lo conveniente se lo ponemos a tiro, no al final de una larga lista de posibilidades, sino en una más reducida.
jueves, noviembre 03, 2011
FAMILIA INDISPENSABLE
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Bendita familia
La Vanguardia, 24 de septiembre 2011. 24-09-2011 Históricamente en España la familia ha sido el gran sostén para épocas de dificultades. Pero ahora la pregunta que se plantea es: ¿la creciente autonomía individual de las personas que se ha producido en los últimos años está erosionando la solidaridad familiar en unos momentos de grave crisis como los actuales? La respuesta es que no. |
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La conclusión de un estudio de la Fundació La Caixa señala que la crisis vuelve a reforzar la solidaridad familiar. Este es un hecho muy importante para la estabilidad social del país en unos momentos, como los actuales, en los que la capacidad de los programas de asistencia social de la Administración central, de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos está abocada a restringirse por falta de fondos. Un 68% de los españoles piensa que son los hijos quienes deben atender a sus padres cuando lo necesiten. Pero paradójicamente, en la actualidad, en el 60% de los casos de ayuda intergeneracional esta va en la dirección contraria, es decir: de padres a hijos. La explicación es que los jóvenes son los principales perjudicados por la crisis y los que requieren más ayuda. La generación de los padres y de los abuelos ha podido acumular una cierta capacidad de ahorro en el pasado, concentrada principalmente en la propiedad de la vivienda familiar, gracias a la estabilidad de ingresos que proporcionaba y proporciona un trabajo fijo. Los jóvenes, en cambio, sufren la inestabilidad laboral derivada de la generalización de la contratación temporal, que es la más vulnerable en épocas de crisis, y además no han podido acceder tampoco a una vivienda propia a causa de los elevados precios de los pisos provocados en su momento por la burbuja inmobiliaria. Ambos hechos explican las dificultades económicas de los jóvenes para independizarse y la tendencia a permanecer en el hogar paterno hasta edades avanzadas. En España, el 67% de los jóvenes entre 18 y 29 años vive con sus padres, frente a un porcentaje del 30% en el norte de Europa. A ello se suma, ahora, el creciente retorno a la casa paterna de los hijos que ya habían abandonado la familia. El estudio certifica, en suma, que la solidaridad familiar sigue siendo un capital social del país, muy superior al que existe en otros estados. Un 56% de españoles se identifica con la solidaridad entre generaciones frente al 32% de Alemania o el 30% de Francia. Pero la ayuda de los familiares, pese a su gran importancia, no es suficiente para combatir el incremento de la pobreza y el riesgo de exclusión social. Un 2% de la población no tiene a nadie a quien poder recurrir en caso de necesidad extrema. La publicación del citado informe ha coincidido con la voz de alarma que ha dado la federación de Entitats Catalanes d’Acció Social (ECAS), que advierte ya abiertamente de “riesgo de explosión social en Catalunya”. La principal razón es que es hay 161.000 personas que han dejado de cobrar el paro, un hecho que coincide con recortes en la globalidad de los programas de ayuda social y con la saturación que registran los comedores sociales y los centros de acogida. Este aumento de personas en grave riesgo de exclusión augura un escenario de tensiones sociales. La solución a este problema sólo puede surgir de una mayor solidaridad pública y privada, además de la familiar. Algo tan necesario como difícil cuanto más dura es la crisis. |
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domingo, octubre 23, 2011
MATRIMONIO USA HOY
Desde hace tres décadas, en Estados Unidos se escucha la cantinela de que uno de cada dos matrimonios acaba en divorcio. Pero ahora un informe de la Oficina del Censo de ese país revela que el matrimonio allí se está convirtiendo en una institución social más estable: se casan menos, cierto, pero los que lo hacen duran más en comparación con lo que ocurría en los años ochenta y noventa.
The Survey of Income and Program Participation (SIPP) es una de las encuestas nacionales que pueden dar una foto robot más fiable de cómo son los mayores de 15 años y los hogares de Estados Unidos. Con una periodicidad aproximada de cinco años, la SIPP se centra en el estado civil.
La última de este tipo se hizo en 2009 en cerca de 39.000 hogares. En la encuesta participaron 55.497 adultos que han estado casados alguna vez. A todos se les preguntó el número de años que llevan casados, si son matrimonios intactos; o por las separaciones, divorcios, nuevos matrimonios o viudez, según los casos.
Rose M. Kreider y Renee Ellis, investigadoras de la Oficina del Censo de Estados Unidos, han ordenado estos datos; los han cruzado con los de las SIPP relativas al estado civil que engloban el período de tiempo que va desde 1986 a 2009; y, además, han analizado la evolución del estado civil de las mujeres y hombres nacidos entre 1940 y 1944. Con todo este material, han elaborado un informe que ofrece algunas conclusiones novedosas (1).
Matrimonio más tardío
Un primer cambio significativo que marca tendencia es el incremento de la edad del primer matrimonio, algo que se lleva observando desde hace tiempo. Pero que ahora se une al dato de que ese retraso se traduce en un porcentaje mayor de adultos jóvenes que terminan por no casarse.
Así, mientras que en 1986 el porcentaje de mujeres entre los 25 y los 29 años que no se habían casado era del 27%, en 2009 subió al 47%. Sin embargo, entre las mujeres de 55 años apenas ha habido variaciones (del 5% se ha pasado al 6% en ese mismo período de tiempo).
La tendencia a posponer el matrimonio afecta todavía más a las mujeres afroamericanas. Mientras que en 2009 el 43% de las mujeres blancas (no hispanas) de entre 25 y 29 años no estaban casadas, entre las mujeres afroamericanas de esa edad el porcentaje alcanzaba al 70%. Pero también en este grupo siempre ha sido más frecuente la maternidad al margen del matrimonio.
Baja el divorcio entre jóvenes
Pese a que el divorcio sigue estando más extendido en Estados Unidos que en la mayoría de países europeos, hay algunos datos positivos. En primer lugar, las tasas de divorcio empiezan a caer ligeramente respecto a las de los años ochenta, cuando llegaron a su punto más alto. Frente al 74% de parejas casadas en los ochenta que celebraron su décimo aniversario, el porcentaje de casados a partir de 1990 que llegaron a ese aniversario subió a un 77%.
También se consolida la caída del divorcio entre las generaciones más jóvenes. En efecto, en 1996 el porcentaje de mujeres casadas de entre 25 y 29 años que estaban divorciadas llegaba al 19%; en 2009 este porcentaje descendió al 14%.
Idéntico patrón se produjo entre las mujeres casadas de entre 30 y 34 años. En 1996, el porcentaje de las divorciadas era del 26%, y en 2009 bajó al 21%; o sea, una caída de casi el 20% de divorcios. En esos años, también descendieron las tasas de divorcio entre las mujeres de entre 35 y 39 años, 40 y 49 años; en cambio, subió en los tramos de edad de las mujeres de entre 50 y 59, 60 y 69, 70 y más años.
La educación es clave
¿A qué se debe este cambio de tendencia? El informe no ofrece demasiadas explicaciones. Una pista apunta a la legislación divorcista de los años setenta, que afectó sobre todo a las mujeres que ahora están entre los grupos de edad de 50 en adelante.
Otra causa: “Mientras las tasas de nupcialidad caen y la cohabitación se extiende, el matrimonio se ha vuelto más selectivo para los adultos que están mejor situados económicamente y tienen más formación”.
El informe apoya esta conclusión en un estudio del sociólogo norteamericano Andrew Cherlin (2). En la misma línea, W. Bradford Wilcox –director del National Marriage Project y profesor de sociología en la Universidad de Virginia– ha mostrado que en Estados Unidos la tasa de divorcios entre los matrimonios con estudios superiores ha caído un 30% desde 1980, mientras que la de los matrimonios con estudios inferiores ha subido un 6% (3).
A partir de estos datos, Wilcox sostiene la tesis de que la progresiva desinstitucionalización del matrimonio –a través del debilitamiento jurídico y social del compromiso conyugal– ha abierto un nuevo frente en la brecha entre ricos y pobres: la desigualdad matrimonial.
Pero cuando Wilcox explica la evolución de la institución matrimonial no se detiene únicamente en los aspectos económicos. “Hoy día, el matrimonio se ha convertido en una institución mucho más selectiva”, afirma. “La gente con más formación, mejor posición económica o más religiosa es más propensa a casarse y a permanecer casada”, declara al Washington Post (18-05-2011).
De manera que ni la decisión de casarse ni las posibilidades de éxito o de fracaso en el matrimonio vendrían determinadas por factores económicos. Tras varias décadas de numerosas rupturas familiares, parece que va calando la idea de prepararse mejor para el matrimonio y adquirir una conciencia mayor del compromiso que supone.
Así, el informe de la Oficina del Censo muestra un ligero aumento del 1-2% entre los aniversarios celebrados en 2009 en comparación con los de 1996. El 83% de las parejas casadas en el momento de hacerse la encuesta de 2009 había celebrado su quinto aniversario; el 55% había estado casado por lo menos 15 años; el 35% brindó por sus 25 años y el 6% celebró una bodas de diamante en toda regla.
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Notas:
(1) Rose M. Kreider y Renee Ellis, “Number, Timing, and Duration of Marriages and Divorces: 2009”, Household Economics Studies, mayo 2011, págs. 70-125, United States Census Bureau.
(2) Andrew Cherlin, The Marriage-Go-Round: The State of Marriage and the Family in America Today, Random House, Nueva York, 2009.
(3) W. Bradford Wilcox, “The Evolution of Divorce”, National Affairs, núm. 1, otoño 2009, pp. 81-94.
FTE ACP
viernes, marzo 18, 2011
LA PAREJA, UNAS REFLEXIONES
Hablar de la pareja siempre es un tema que resulta particularmente interesante. Es como una radiografía donde se ven los atractivos y las dificultades de la convivencia. El punto de partida de la pareja se produce a partir de un estado psicológico especial que llamamos "enamoramiento". En este estado, cada uno proyecta su ideal de pareja en el otro. Esto no permite ver con lucidez suficiente la realidad de este otro, tal como es. En esta situación los enamorados viven una inconsciente dosis de engaño. Todo lo ven de color de rosa y en la vida hay muchos más colores que ése.
Pero en todo caso, el enamoramiento da el primer impulso para empezar a construir un proyecto de vida en común. En este proceso es importante tener claro que el amor no es la fusión de dos personas como si fueran una sola. La relación no supera la diferencia entre el hombre y la mujer. Por mucho que se vayan conociendo seguirán teniendo opiniones, gustos, impulsos diferentes. Pero hemos de tener claro que eso no es ningún inconveniente, al contrario. En realidad, es posible construir un proyecto en común que aproveche estas diferencias irreductibles, como posibilidad de descentrarse de los deseos propios, para ir comprendiendo los sentimientos y los deseos del otro.
Aquí es donde se perfila la diferencia substancial que hay entre el enamoramiento y el amor al otro. Mientras que el enamoramiento nos auto gratifica, el amar al otro lo que intenta es gratificar a la persona amada, respetarla, ayudarla, escucharla, aceptarla tal como es; sin juzgarla, tratando de comprenderla. Eso es un proceso que exige diálogo, siempre desde la igualdad más absoluta, sin que nadie quiera imponerse o dominar a nadie. Desde este marco, se puede ir asumiendo la posibilidad de un compromiso más o menos estable. Aún así, esto no garantiza nada. La vida de pareja no se arregla de un día para siempre, sino que se ha de trabajar en el día a día. Es una forma de vida que requiere esfuerzo y exigencia, pero si se hace desde la generosidad y la gratuidad, nos hace descubrir paisajes interiores magníficos, imposibles de imaginar sin el firme compromiso de hacer feliz al otro. La vida de pareja exige confianza plena. Eso no quiere decir estar de acuerdo en todo, sino que las discrepancias o los deseos que no coinciden no han de ser motivo de enfrentamiento. Al contrario, han de ser oportunidad para un diálogo profundo, motivo de intercambio de los sentimientos más íntimos, motivo de puesta en común de los deseos de cada uno.
En este ámbito, la pareja como tal va madurando y está en condiciones de dar tres pasos más. El primero, el reconocimiento y aceptación de las propias limitaciones; el segundo, respetar unos ciertos espacios de independencia y de soledad, no sólo para cultivar la propia interioridad, sino para rehacerse del esfuerzo que implica una convivencia generosa; y el tercero sería aquel punto que pone a prueba nuestra madurez humana: decirse mutuamente aquello que no va bien, aquello que podría mejorar. Si no estamos preparados para oír nuestros defectos, mejor no hacerlo porque suele acabar con intercambio de reproches. Corregirse desde el amor recíproco nos educa a vernos humildemente, como nos ve el otro. Éste es un momento sagrado que pone a prueba nuestra capacidad de convivencia.
lunes, enero 31, 2011
MATRIMONIO USA
El estudio, realizado conjuntamente por Pew Research Center y el semanario Time, buscaba realizar una radiografía de la situación de la familia norteamericana y determinar los cambios que se han producido en los últimos decenios.En las sociedades de hoy, por unas u otras razones, el matrimonio tiende a posponerse mucho más que hace treinta años. Una de las causas que explican ese retraso está relacionada con la entrada en el mundo laboral y el logro de cierta estabilidad económica.
De hecho, el informe señala que lo que sí se ha ampliado es la brecha entre clases sociales en relación con el matrimonio, un dato preocupante según Time. Casarse sigue siendo la manera más normal de formar una familia entre personas con estudios universitarios y buenos ingresos (64%); pero esto no significa que aquellos que pertenecen a una clase socioeconómica inferior eludan el compromiso matrimonial: también desean casarse, pero retrasan su decisión hasta encontrar una situación económica más estable.
El matrimonio sigue siendo valorado
El resumen de Time habla por sí mismo: lo que puede deducirse es que el matrimonio sigue siendo una institución social importante, aunque algunos no lo consideren necesario; hoy, se afirma “ni las mujeres ni los hombres necesitan casarse para mantener relaciones sexuales, éxito profesional, respeto ni incluso para tener hijos, pero el matrimonio sigue siendo venerado y deseado”.
El 59% de los encuestados no cree que el matrimonio sea una institución obsoleta, frente a un 39% que sí lo considera anticuado | |||
Esto explica que en cuanto a la importancia que se da al matrimonio, la situación no haya cambiado significativamente desde 1978. El 59% de los encuestados no cree que el matrimonio sea una institución obsoleta, frente a un 39% que sí lo considera anticuado (en 1978, este último porcentaje se situaba en el 28%).
Los niños necesitan a su padre y a su madre
Por otro lado, el 69% considera negativo para la sociedad el fenómeno de las madres no casadas, cuyo número ha aumentado de forma considerable en los últimos cincuenta años: del 5% en 1960 al 41% en 2008. Además, no afecta a todos por igual. Hay diferencias importantes entre la población negra (de las mujeres de color que dieron a luz, el 72% eran solteras), la hispana (el 53%) y blanca (con un porcentaje del 29%).
Pero ¿cuál es la opinión pública en torno a estos fenómenos? El 61% de los encuestados mantienen que un niño, para ser feliz, necesita de la figura de su padre y de su madre. Y, como se ha puesto de manifiesto en otras investigaciones (ver Aceprensa, 22-01-2010), no es lo mismo nacer en un hogar estable que no.
Una investigación titulada Fragile Families and Child Wellbeing Study, realizada conjuntamente por las universidades de Princeton y Columbia, que ha hecho el seguimiento de 5.000 hijos extramatrimoniales desde su nacimiento hasta los nueve años, indica que en su mayoría han nacido en el seno de una pareja. Pero a la vez resulta que al cabo de los cinco años contemplados en el estudio, sólo el 16% de las parejas se habían casado y sólo el 20% seguían cohabitando.
Es un hecho que la separación y el comienzo de nuevas relaciones entre los progenitores aleja a los niños de sus padres biológicos. Según Andrew Cherlin, sociólogo y autor del libro The Marriage-Go-Round: The State of Marriage and the Family in America Today, el 21% de estos niños ve de media dos compañeros sentimentales de su madre hasta los 15 años y el 8%, tres o más.
En cuanto a que las parejas homosexuales puedan adoptar hijos es algo que el 43% ve mal y el 41% bien. El 51% de los encuestados afirma que los niños criados en estas parejas tendrán más dificultades en la vida que el resto de los niños. En cambio, no es tan alta la proporción de quienes piensan lo mismo con respecto a los hijos de familias monoparentales o de divorciados.
Crece la cohabitación
El 43% señala que la cohabitación sin matrimonio es un fenómeno negativo, frente al 46% que lo considera como algo positivo –aunque el 44% de todos los adultos entrevistados de 30 a 40 años dice haber cohabitado en algún momento de su vida–; el 43% cree que es malo que las parejas no casadas tengan hijos, frente a otro 43% que lo ve bien.
La cohabitación ha crecido un 13% en los últimos años, lo que para Time puede deberse a la crisis económica. Según esta hipótesis, la inseguridad material no anima a comprometerse en el matrimonio, pero a la vez estimula a compartir techo para ahorrar gastos.
Lo que sí parece haber cambiado es la opinión sobre las relaciones prematrimoniales, que se ha invertido completamente. En 1969 el 68% de los jóvenes consideraba que estaban mal, frente al 21% que las aprobaba. En la actualidad, el 60% no enjuicia críticamente este tipo de relaciones y solo el 32% las considera inmorales.
La familia, lo más importante
La encuesta sobre la familia revela cierta incoherencia, que no se explica solo por los cambios sociales ni por una discrepancia entre lo que se piensa y lo que realmente se vive. Por ejemplo, el 44% de los encuestados menores de 30 años piensa que el matrimonio está “en vías de extinción”, pero en esa franja de edad sólo el 5% se niega rotundamente a adquirir ese tipo de compromiso.
“La ventaja del matrimonio es que se puede construir sobre él. Vivir juntos es como un velcro” | |||
En cualquier caso, en Estados Unidos el matrimonio sigue siendo la unión más estable. Como señala Cherlin, las parejas de hecho aumentan pero son mucho menos duraderas, de modo que solo el 6% de los niños norteamericanos son hijos de parejas que viven juntas sin estar casadas. También se ha apreciado una estabilización en las tasas de divorcio en los últimos años.
Y pese a los titulares con el que el Pew Center y Time comunican los resultados, la mayoría de los encuestados es optimista con respecto al futuro de la familia. Como indica Time, “el matrimonio sigue siendo el mejor camino para que la mayoría de la gente haga realidad sus sueños”, y aunque los sueños no siempre se cumplen, añade, los estadounidenses aman tanto el matrimonio como para al menos intentarlo.
No es de extrañar, pues, que un mayoritario 76% manifieste que su familia es lo más importante en su vida y que el 75% está muy satisfecho con su vida familiar. Eso significa, como acertadamente ve el informe, que, pese a las opiniones, lo que no decae es la importancia del vínculo familiar: el 83% se sentiría muy obligado a cuidar de sus padres, por ejemplo, pero no tanto a hacerlo con quienes no comparten ningún tipo de relación familiar.
Las uniones civiles comprometen menos
Ante estos datos, la solución que los expertos contactados por Time ofrecen para cambiar algunas de las tendencias consiste en reforzar más el matrimonio, haciendo hincapié en la comunicación entre los cónyuges. Para Seth Eisenberg, presidente de la Fundación PAIRS, una de las más importantes del país entre las dedicadas a las relaciones familiares, la ventaja del matrimonio consiste en que es como el pegamento. “Se puede construir sobre él. Vivir juntos es como un velcro. El compromiso matrimonial ofrece a las personas la posibilidad de crecer y prosperar de un modo que no lo permiten otras relaciones”, añade.
Los sociólogos tienen otro punto de vista. A su juicio, la situación cambiaría si se añade más seriedad y un mayor compromiso en las formas de convivencia no matrimoniales. No puede ser, señalan, que el matrimonio implique unas obligaciones y que la convivencia extramatrimonial no imponga vínculos similares. Esto se antoja ciertamente paradójico, pues precisamente se ha intentado explicar el auge de este tipo de uniones apelando a una flexibilidad ajena al matrimonio. ¿No es lo mismo esto que apoyar al matrimonio? ¿Por qué tanto interés en asimilarse a una institución que se tacha de obsoleta?
Un descrédito aparente
Lo que este juego de datos y esta diversidad de análisis plantean es que pese a un aparente descrédito del matrimonio, éste sigue siendo una institución importante para la sociedad y para sus miembros. Al final resulta que las nuevas formas de convivencia, que se pusieron en marcha como alternativas a una institución presuntamente en vías de extinción, buscan parecerse cada vez más al matrimonio.
A este respecto es sintomático lo ocurrido en el Reino Unido, cuya legislación diferencia entre matrimonios, sólo heterosexuales, y las uniones civiles (civil partnerships), reservadas para parejas homosexuales. Ambos tipos de uniones cuentan básicamente con los mismos derechos en cuanto a propiedad, herencia, pensiones, etc., y se diferencian principalmente en que las uniones homosexuales son más fáciles de disolver. Peter Tatchell, un activista homosexual, considera que contar con dos instituciones con diferencias basadas exclusivamente en la orientación sexual supone una discriminación de dos vías que vulnera los derechos de los gays, por una parte, porque se les prohíbe contraer matrimonio, y de los heterosexuales, por otra, porque no pueden acogerse al estatuto de la civil partnership.
Ahora, según The Economist, buscan que sus uniones puedan ser denominadas matrimonios. Por eso en noviembre pasado se emprendió una campaña para desafiar la ley. Una sucesión de parejas de dos clases comenzó a presentarse en las oficinas del registro civil: por un lado, parejas homosexuales que querían casarse, y por otro, parejas heterosexuales que pretendían ser reconocidas como uniones civiles. Todas fueron rechazadas, lo que sirve a los promotores de la iniciativa para defender su tesis de la doble discriminación.
Si el matrimonio está en decadencia, si no es más que una antigualla, no parecen creerlo así los implicados en esta paradójica campaña. Pues unas parejas equiparadas a las casadas reclaman también el nombre de matrimonio. Y otras parejas que podrían casarse piden todo lo que tiene el matrimonio, menos el nombre. Quizás la confusión empezó con la equiparación misma, hecha como si el matrimonio no fuera más que un título legal.
lunes, diciembre 20, 2010
DECALOGO DEL PERDON MATRIMONIAL
· Que el perdón se solicite antes de otorgarse y que se pida clara, concreta y sinceramente.
· Que el ofensor demuestre sin equívocos ni dobleces un firme arrepentimiento.
· Que el ofensor exprese claramente el propósito de no volver a repetir la ofensa, bajo la condición de “tolerancia cero” a la más mínima veleidad.
· Que se intente restañar las heridas o cicatrices producidas, todavía abiertas o ya cerradas.
· Que se proponga un plan con sus fases y fechas para poner los medios necesarios y razonables para evitar las causas que motivaron la culpa grave por la que se pide el perdón. Quien evita la ocasión evita el peligro.
· Que haya un proyecto perfectamente claro de seguimiento y control de los medios a emplear y de la consecución de los propósitos u objetivos establecidos, expresándose en “banderas rojas” que avisen con antelación suficiente las modificaciones sobre lo pactado o que avisen la llegada de peligros.
· Que haya un nuevo acuerdo de mínimos para la convivencia, como una hoja de ruta, expresada en todos los conceptos: Económicos, religiosos, civiles, sociales, “amorosos”, familiares, etc. Como si fuera unas capitulaciones prematrimoniales.
· Que quede bien establecido que no habrá nuevas oportunidades de reconciliación si se repiten las faltas graves.
· Que se acepten claramente las graves consecuencias que han supuestos para los otros miembros de la familia, en el presente y supondrán en el futuro las acciones tomadas que ahora se discuten, con el fin de proteger en el futuro de esas malas acciones a los mas indefensos y si es posible repararles el daño causado.
· Que se comprometan solemnemente ambas partes a eliminar el rencor, el resentimiento y la desconfianza y a intentar sustituirlos por el amor, la educación y la feliz convivencia.
En casos graves otorgar el perdón sin ninguna contraprestación es un acto interno lleno de buena voluntad y gran satisfacción para el que lo otorga, pero que no surte ningún efecto externo si no conlleva para el culpable las condiciones comentadas en el párrafo anterior. Si el culpable se siente perdonado sin hacer ningún esfuerzo por su parte, no tendrá muchas ganas de cambiar de actitud y seguramente repetirá las faltas graves tantas veces como le parezca conveniente.
La infidelidad y otras faltas graves son errores que producen daños irreversibles. Pero todo el mundo puede tener don y privilegio de poder ejercer el perdón supeditado a las condiciones anteriormente indicadas. Otros, antes que nosotros nos han dado el maravilloso ejemplo de ejercer el don del perdón, incluso por causas mucho mayores.
El perdón es para comenzar un nuevo camino prometedor, mucho más importante si se tienen hijos dependientes. Ellos tienen amor por sus padres y quieren, necesitan y tienen derecho a ver a sus padres unidos, felices y sin rencores.
El perdón otorgado con amor, inteligencia y sin rencor enaltece a la persona que lo otorga aunque sea la agraviada, además que le libera de las cadenas que los odios y rencores atan al pasado y no permiten disfrutar del presente ni del futuro.
La resiliencia es un concepto que se emplea para demostrar resistencia, flexibilidad y no rotura y es lo que se necesita practicar en muchos matrimonios. Las palmeras resisten a los huracanes, la mayoría de los otros árboles se caen. Un matrimonio sólido y bien formado puede sentarse a dialogar para encontrar soluciones a los graves problemas matrimoniales. Un matrimonio sin formación religiosa, social y humana es muy difícil que puedan llegar a acuerdos que conlleven un firme perdón.
Para muchos culpables de faltas graves es muy difícil pedir perdón, debido al mal entendido orgullo humano, y en el fondo porque no tienen ni arrepentimiento ni propósito de la enmienda. También influye el que no quieren pedir perdón ni cambiar sus hábitos de vida porque saben que la esposa no tiene muchas alternativas de exigir ese perdón y poner condiciones de continuidad en el matrimonio. Saben que por la falta de preparación de la esposa y el instinto ma ternal hacia los hijos, si es que los hay, la esposa tendrá que asumir y aguantar las faltas graves que su marido le haga, porque no tiene donde poder ir si no es mantenida por su marido.
Hay que intentar no mirar las cosas graves que han sucedido, aunque no se deben olvidar para que no vuelvan a ocurrir. Solamente hay que acordarse de ellas si se puede sacar alguna lección positiva. Si ha habido alguna cosa mal hecha y se puede corregir, hay que correr a hacerlo, nunca es demasiado tarde. Esposo y esposa tienen que abrir sus corazones, intentando una y otra vez dialogar hasta llegar a los acuerdos necesarios. A lo mejor el culpable o ambos están necesitando explicar los motivos de la falta grave pero bajo el prisma del perdón, del no olvido y de la tolerancia cero.
Tienen que esforzarse mutuamente en recomponer sus vidas. De estas desgraciadas situaciones ambos esposos siempre salen perdiendo si no han cumplido las promesas que se hicieron en el matrimonio. Si el o ella han sido unos miserables frente a la heroicidad de la otra parte que ha mantenido la fidelidad, deben demostrarse que el perdón les hará mas fuertes, tan fuertes como para perdonar sin tomar venganza, para rehacer una vida juntos.
No es propio de seres racionales hacer depender a la familia, el apoyo vital sobre el que subsistimos, de una emoción veleidosa, tal como la de perdono o no perdono. Las personas meditan inteligentemente lo que tienen que hacer, cuándo, cómo y porqué lo tienen que hacer. El amor al cónyuge es fruto de que Dios elevó este compromiso del matrimonio entre un hombre y una mujer a categoría de Sacramento indisoluble y para siempre, brindando su apoyo a los que lo reciben en estado de gracia para que puedan consagrar las nuevas vidas como elementos futuros en los que se cimentará la red humana de la convivencia. Eso no quiere decir que no habrá crisis en la vida matrimonial, que normalmente se deben a la soberbia, a la infidelidad, al orgullo, a la mala preparación, etc.
El matrimonio se instituyó como alianza, una alianza que no se puede disolver porque hay demasiado en juego. Se debe velar y poner los medios para que cuando la relación matrimonial se resquebraja, puedan reflotarla.
Los sistemas a emplear varían, desde los buenos propósitos de mejora en aquello que importuna al otro, y/o acudir a profesionales que apuesten por la
supervivencia de los matrimonios a través del perdón y no por su disolución.
Cada separación es fuente de pobreza espiritual y económica para sus protagonistas, para la familia y para la sociedad, además de que genera pesimismo y falta de confianza social en esta institución.
El perdón no es solam ente de hecho y sin palabras, ni solo de palabras pero sin hechos. El verdadero perdón se manifiesta con palabras, con hechos y en los casos graves con condiciones.
