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jueves, octubre 02, 2014

FAMILIA Y ENGRANAJE SOCIAL

Si mientes con frecuencia en casa, si hablas mal de la gente, si das voces habitualmente, si no respetas a los demás, si discutes por todo con tu esposo o con tu esposa o con tus hijos, si creas mal ambiente, si no sabes dialogar; si en tu hogar suceden todas estas cosas, o algunas de ellas, es un indicativo de que las cosas van mal o muy mal y que el desenlace puede ser tremendo.

Es por ello por lo que es importante cuidar los detalles, propiciar un ambiente que favorezca la armonía y la concordia. No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando vemos que los enemigos de la paz familiar están tan cerca intentando dar lugar a un ambiente de ruptura y de fatal desenlace.

Los padres y las madres tenemos que enseñar a los hijos a colaborar en las tareas del hogar, a no ver en la televisión habitualmente los programas más cutres y chabacanos, a ser ejemplares, y para ello tenemos que dar nosotros también buen ejemplo, a practicar las virtudes, a aprovechar el tiempo, a ser estudiosos.

Tenemos que enseñar a los niños y a los jóvenes a que no se quejen por todo, a que coman lo que se les ponga, siendo siempre en esto agradecidos, pues hay muchas personas en el mundo que no pueden comer. Tenemos también que darle normas de conducta para que sepan actuar en la vida para que sepan ser y estar en las diversas circunstancias.

Todos los niños y jóvenes necesitan aprendizaje y gran parte de las cosas se aprenden en el hogar, de boca de los padres, de las madres y de los hermanos, si allí no se aprende, muchas cosas se quedarán sin aprender.

Los padres y madres tenemos que ocuparnos de las preocupaciones de los hijos, de sus inquietudes, de sus ilusiones y desilusiones; tenemos que dedicar tiempo a jugar con nuestros hijos, a hablar con ellos y a formarlos.

Con el tiempo, nos daremos cuenta de que nuestros hijos son el mejor de nuestros tesoros. El fracaso de nuestros hijos será nuestro fracaso; sus derrotas serán nuestras derrotas; sus alegrías también serán nuestras alegrías; su dolor será nuestro dolor y seguro que nos dolerá aún más que a ellos.

Los padres y madres tenemos que conducir a nuestros hijos por el camino del bien, por el camino de la bondad; por el camino: de la delicadeza, del cariño, del amor… Tenemos que enseñarles a ser compresivos, a ser tolerantes, a ser generosos, a ser solidarios, a ser respetuosos, a pensar en los problemas de los demás.

Muy importante es que sepan el valor negativo de la violencia, del aborto, del terrorismo, de las guerras; y además el daño terrible que todo esto ocasiona: muertes enfermedades, destrucción, miseria, caos.

Tenemos que enseñarles a enjuiciar las cosas, a valorarlas razonablemente. A valorar lo que sus padres le dan, la sociedad le da y Dios le da. Enseñarles la trascendencia de la vida, la existencia de Dios, la fe, el valor de los dones que de Dios hemos recibido, el sentido de la muerte; todo por supuesto según nuestras creencias.

Deben de saber la importancia de la dignidad del ser humano, la importancia: de la libertad, de la democracia, de la política. Y que conozcan los grandes vicios de la humanidad: deslealtad, deshonestidad, corrupción, usura, codicia, envidia, soberbia, arrogancia, poder...

También es importante que conozcamos el centro educativo al que van nuestros hijos, los profesores que imparten las enseñanzas, el ideario, los compañeros y en general el ambiente del centro; pues por desconocimiento pueden suceder cosas o sucesos ingratos que se han podido evitar.

Como profesor de Secundaria durante 37 años he apreciado el gran daño que producen en los hijos la marginación social, las rupturas y el mal ambiente familiar y las familias desestructuradas; también causa un gran daño la dejadez de los padres respecto de los hijos, el abandono, el descuido, el no dedicarse a ellos.

Los hijos son lo más importante, más que los negocios, más que las diversiones. Hay un dicho que nos puede servir de reflexión: “Si quieres destruir una sociedad destruye a sus familias”. Hoy los valores familiares no están en auge y así nos va todo, patas arriba: la sociedad, los valores, la moral, las costumbres, la convivencia, el sistema educativo, la economía. Sin la familia. todo el engranaje social se resquebraja y todo sucumbe.
Rafael Gutierrez Amaro

martes, septiembre 09, 2014

LA BELLEZA DEL MATRIMONIO SEGUN SPAEMANN

Para el pensador alemán resultan alarmantes las cifras de rupturas matrimoniales de las sociedades occidentales, pero mayor preocupación suscita la mentalidad divorcista que ha prendido entre los católicos. También entre los creyentes el matrimonio ha dejado de considerarse “una realidad nueva e independiente que se encuentra por encima de la individualidad de los esposos” y que no puede ser disuelta ni por la voluntad de los cónyuges, “ni por la decisión de un sínodo o del Papa”.
La belleza de la vida matrimonial solo puede brillar cuando se presentan también sus exigencias, sin diluirlas ni rebajarlas
No rendirse a la corriente dominante
Esta visión del matrimonio choca con ciertos valores actuales, pero no hay que olvidar que tradicionalmente el mensaje cristiano ha contrastado con los modos de vida predominantes. También hoy la Iglesia, “lo quiera o no, se está convirtiendo en una contracultura” y su futuro dependerá de su fidelidad a las enseñanzas del Evangelio, con independencia de lo aceptado socialmente.
Estas reflexiones responden a la polémica sobre la situación de los católicos divorciados y vueltos a casar y la publicación de la intervención del cardenal Kasper en el Consistorio Extraordinario, convocado por el Papa Francisco para preparar el próximo Sínodo de la Familia. Para Spaemann, un cambio en la postura de la Iglesia sobre este tema supondría “una capitulación a la ideología secular”.
Aceptar de alguna manera el segundo matrimonio de un divorciado no solo está en contradicción con la doctrina evangélica; significaría transformar “el concubinato adúltero en una unión aceptable bendecida por la Iglesia en nombre de Dios”. En tal caso, la respuesta a un pecado –el adulterio– no sería ya la contrición y el perdón, sino una nueva unión, como si el paso del tiempo enmendara en cierto modo la ofensa de la ruptura.
Este modo de pensar, que se ha extendido también en el seno de la Iglesia, está basado en un profundo error. “El tiempo de por sí no es creativo. Su mero transcurrir no restaura la inocencia perdida”. Del mismo modo, recuerda Spaemann, la responsabilidad por el pecado no se limita a confesar la culpa: hay una exigencia de reparación, el compromiso a regularizar una situación anómala o de llevar una vida de continencia.
“Hay un inmenso atractivo en la idea de que la unión de un hombre y una mujer está ‘escrita en el cielo’, que perdura en lo alto, y que nada puede destruirla”
Apoyar a las víctimasEso no supone discriminación ni una falta de caridad con quienes han iniciado una nueva unión: “apoyar a nuestros hermanos cristianos que se han vuelo a casar, mostrarles nuestra comprensión y asegurarles la solidaridad de la comunidad es un deber de misericordia”. Pero esa atención no obliga a rebajar sus deberes; además, “admitirles a la comunión sin contrición y sin regularizar su situación sería una ofensa contra la Eucaristía”.
En cualquier caso, a Spaemann le resulta extraño que en las discusiones sobre este tema no se hayan tenido en cuenta a las víctimas, cuando justamente se ha achacado a la Iglesia que en los casos de abusos sexuales no les prestara suficiente atención. “¿Ha hablado alguien sobre la mujer que ha sido abandonada por su marido, o sobre sus hijos?”, pregunta.
Si los divorciados y vueltos a casar pudieran recibir la comunión, las víctimas de la ruptura matrimonial de algún modo entenderían “que la Iglesia acepta y bendice una nueva unión”, añadiendo al drama de la ruptura un nuevo agravio. ¿No es de justicia que la Iglesia también se preocupe por ellas?
La belleza del matrimonio cristianoEs doloroso percatarse de que muchos católicos contraen matrimonio sin estar convencidos de su indisolubilidad. Se casan sin conocer las implicaciones del sacramento. La culpa de ello, en gran parte, es de la propia Iglesia: “La preparación al matrimonio cristiano muchas veces no presta a las parejas comprometidas una imagen clara de las responsabilidades que asumen. Si lo hiciera, muchos decidirían no casarse por la Iglesia. Para otros muchos, sin embargo, una buena preparación matrimonial les serviría para decidir su conversión”.
En lugar de buscar alternativas al criterio tradicional o disminuir las responsabilidades que comporta el compromiso conyugal, Spaemann cree necesario promover el atractivo de la concepción cristiana del matrimonio. Pero la belleza de la vida matrimonial solo puede brillar cuando se presentan también sus exigencias, sin diluirlas ni rebajarlas; de otro modo, desaparecería.
“Hay un inmenso atractivo en la idea de que la unión de un hombre y una mujer está ‘escrita en el cielo’, que perdura en lo alto, y que nada puede destruirla, que permanece ‘tanto en la salud como en la enfermedad’. Esta convicción es una maravillosa y estimulante fuente de fortaleza y gozo para aquellos esposos que se enfrentan a crisis matrimoniales y que buscan encender de nuevo su viejo amor”.

miércoles, octubre 16, 2013

CABALLEROS COLON Y DEFENSA MATRIMONIO

Los Caballeros de Colón, una influyente organización católica surgida en Estados Unidos para promover actividades asistenciales, religiosas y culturales, han celebrado en Texas entre el 6 y el 8 de agosto su 131 convención nacional. La cita de este año se enmarcaba en una polémica de los últimos meses en los que la organización ha sido atacada por apoyar financieramente campañas a favor del matrimonio de siempre y del respeto a la vida.
Desde finales del siglo XIX, los Caballeros de Colón despliegan una inmensa labor asistencial dentro y fuera de EE.UU. Durante 2012, esta organización de laicos destinó 167,5 millones de dólares y más de 70 millones de horas de voluntariado a ayudar a discapacitados o personas duramente golpeadas por la crisis económica y los desastres naturales. Su proyecto más reciente es la apertura de un centro asistencial en Oklahoma City, donde unos 1.000 voluntarios ayudarán a reconstruir las casas destruidas por los tornados de junio.
La misma inspiración católica que lleva a los Caballeros de Colón a destinar millones de dólares para cambiar situaciones sociales dramáticas es la que les mueve a intervenir en los debates públicos sobre la vida, el matrimonio o la libertad religiosa. Pero no todos los que aplauden la generosidad de los Caballeros cuando se trata de dar dinero a los pobres o a los accidentados reciben con el mismo entusiasmo sus donaciones a favor del no nacido o del matrimonio entre hombre y mujer. Para los críticos de esta organización, su intervención en estos temas sería partidista y ajena a su misión.
Criticados por financiar… como los demásEn un blog político1 del New York Times, Laurie Goodstein se hacía eco de las críticas que han recibido los Caballeros de Colón por prestar apoyo financiero a la campaña a favor del matrimonio de siempre en EE.UU. Según un informe citado por Goodstein, entre 2005 y 2012 esta organización habría donado 6,5 millones de dólares para apoyar la aprobación en 12 estados norteamericanos de una enmienda constitucional que definiera el matrimonio solo como la unión de hombre y mujer.
Pero la periodista no menciona las donaciones millonarias que han hecho empresarios y políticos de éxito para que saliera adelante la legalización del matrimonio homosexual en algunos de esos estados. Solo en Washington, la campaña gay logró recabar más de 8,5 millones de dólares. En este debate, se ve que solo los partidarios del matrimonio homosexual pueden destinar su dinero a la causa que les parece bien.
En la campaña de Minnesota, donde finalmente fue rechazada la enmienda constitucional a favor del matrimonio entre hombre y mujer, los Caballeros de Colón contribuyeron a financiar la distribución de un DVD en unos 400.000 hogares católicos. El DVD, que puede verse en dos partes en YouTube3, se limita a explicar por qué el matrimonio solo puede ser la unión de hombre y mujer. Pero algunas organizaciones gays no han dudado en calificar de “homofobia” este simple ejercicio de libertad de expresión.

miércoles, octubre 09, 2013

RECORDANDO A LA FAMILIA

Los datos actuales manifiestan la crisis en la que se encuentran muchas familias, derivada en gran parte, de una carencia de valores y de un mal entendimiento de lo que es el amor conyugal en su punto de partida. Muchas veces hemos oído esta frase: “se acabó el amor” cuando lo que realmente sucedió es que no se cuidó el amor, no se cultivó, y se llegó a su destrucción.

Un hombre y una mujer que deciden contraer matrimonio, deben hacerlo sin condicionamientos, es ir a construir una familia y esto supone una tarea diaria. No se construirá llevando vidas paralelas sino fusionadas, con metas claras desde el principio. Cuando todo se fundamenta exclusivamente en el enamoramiento, el matrimonio tiene fecha de caducidad, antes o después. Es fundamental  mejorar el conocimiento mutuo y de aprender a valorarse entre sí, esforzarse por admirar las cualidades del cónyuge y aceptar sus defectos y aquellas cosas que no se pueden cambiar. El cariño y la admiración son antídotos contra el desprecio; el otro debe ser respetado y amado. Hay que mantener el recuerdo de los momentos positivos a lo largo de los años.

Es muy importante el conocimiento de  las diferencias psicológicas entre hombre y mujer, y cómo es importante hacer sentir al otro cónyuge la cercanía, que verdaderamente importe lo suyo y se valore. Esto, lógicamente, exige un esfuerzo, un dejar el ego de lado, un ejercicio de la generosidad y ofrecer apoyo en la dificultad así como dejarse ayudar. Estar dispuesto a ceder aumenta la “cuenta emocional”. Es absurdo querer cambiar a la otra persona para que sea como uno mismo y, además, tener claro que nadie lleva toda la razón, ser humilde para aceptar esto y aprender a vivir la serenidad.

Igualmente es necesario el adiestramiento en  la forma de resolver las disputas y diferenciar, saber diferenciar, entre problemas irresolubles y solubles. Con los problemas que no tienen solución hay que aprender a convivir y es importante usar el buen humor. A veces, no es necesario resolver los problemas para ser felices y estancarse en ellos distancia a los cónyuges. Es definitivo mejorar la comunicación: hablar y escuchar. Saber perdonar y evitar el rencor; comprender y comunicar la aceptación básica de la personalidad del otro; ser tolerante y esforzarse por ser tan amables como se es con otras personas ajenas a la familia. Dialogar sin agresiones y suavizar los planteamientos. No guardarse los problemas hasta que estallen y, por lo tanto, buscar desde el principio espacios para el diálogo.

En cuanto a la resolución de las disputas, hay que suavizar el planteamiento de las discusiones y emplear frases que comiencen por “yo” en lugar de “tú”;quejarse sin echar la culpa; describir lo que pasa sin evaluar o juzgar; expresarse con claridad y esforzarse por comprender. Y querer realmente construir, no destruir. Aprender a ofrecer y a recibir intentos de desagravio.

Destacó la importancia de disfrutar las fiestas en familia ya que existe una cultura familiar: celebraciones, cumpleaños, fiestas de Navidad u otras, y conviene fomentarlas. Hay un importante aspecto espiritual del matrimonio que conviene cultivar. Hablar con respeto de las convicciones y del sentido de la vida une mucho, así como hablar de los objetivos personales y de los compartidos.

Y como no podía ser de otra manera, practicar los valores de siempre algo olvidados o descuidados como son:  la fidelidad, el compromiso, la paciencia, la unidad construida día a día y estar abiertos a los hijos con generosidad. 

jueves, septiembre 26, 2013

HIJOS Y ESTABILIDAD MATRIMONIAL

El ambiente ideal para criar a los hijos es la estabilidad biológica de la relación entre el padre y la madre
 
Son siete investigadores y docentes universitarios de renombre en América los que han realizado un estudio coordinado por Mark D. Regnerus y firmado por sus colegas universitarios. Afirman en el estudio que “sigue siendo racional que el Gobierno proporcione un reconocimiento distintivo y un incentivo con respecto al matrimonio y a la estructura parental que ha demostrado ser mejor”

Los investigadores afirman que la declaración “no difference” es difícil de mantener, ya que casi todos los estudios en que se basa esta afirmación son muy limitados, con la participación de muestras no aleatorias y no representativas, y muy a menudo con pocos participantes.

El equipo de científicos señala que la afirmación de “no difference” de la APA es bastante “sospechosa”, y está “empíricamente socavada por una limitación metodológica significativa”. Por otra parte, “contradice investigaciones de larga duración que demuestran que el ambiente ideal para criar a los hijos es la estabilidad biológica de la relación entre el padre y la madre”.

Los estudios en los que confía la APA, por tanto, no son tan fiables. “Los únicos estudios que se basan en una amplia muestra aleatoria y representativa tienden a revelar la conclusión opuesta, encontrando diferencias significativas entre los niños criados por padres en una relación de mismo sexo, y las relativas a una pareja de los padres biológicos. Está claro que los padres biológicos ofrecen, de forma general, un entorno eficaz y comprobado para la crianza de los hijos, y es razonable concluir que las funciones de una madre y un padre proporcionan una unidad parental complementaria donde cada uno tiende a dar algo único y útil para el desarrollo del niño”.

Después de enumerar una serie de estudios que demuestran todo esto, centrándose también en la literatura científica sobre la importancia de la presencia específica del padre y de la madre, los investigadores señalan: “Las estructuras parentales del mismo sexo excluyen por definición a la madre o al padre. Ciertamente, las parejas del mismo sexo, al igual que otros tipos de estructuras, pueden ofrecer calidad y esfuerzo con éxito en la crianza de niños, esto no se pone en discusión. Pero la evidencia de las ciencias sociales, en particular las conclusiones basadas en pruebas con muestras representativas, sugiere la ventaja única de una estructura formada por una madre y un padre”.

La conclusión final de este valioso estudio asegura: “El matrimonio es el medio legal por el cual los niños se unen permanentemente con sus madres y sus padres biológicos, orientados hacia un desarrollo óptimo. Los padres del sexo opuesto permiten que los niños puedan beneficiarse de las contribuciones distintivas maternas y paternas. A la luz de estos hechos, salvaguardar el matrimonio es una libertad que debe serle reconocida a los niños, por lo menos tanto como a sus padres”.

martes, septiembre 17, 2013

MATRIMONIO VS COHABITAR

Convivir juntos antes de casarse se ve como un paso previo para conocerse mejor y así evitar las uniones desafortunadas. Pero la cohabitación no está exenta de sorpresas: a menudo sucede que, cuando ellas deciden formalizar la unión después de haber cohabitado, ellos no tienen particular interés en comprometerse de por vida. Así lo revela un estudio1 realizado por dos sociólogos del think tank RAND Corporation (1).
A partir de una muestra de 2.068 hombres y mujeres de 18 a 26 años, Michael Pollard y Kathleen M. Harris muestran que el nivel de compromiso de las parejas que cohabitan es menor que el de las casadas. Además, es más probable que tras meses o años de convivencia muchos varones sigan descartando un proyecto de vida en común permanente.
El 41% de los hombres que cohabitan afirman que no están “completamente comprometidos” con sus parejas, frente al 26% de las mujeres que declaran lo mismo. Entre los casados, estos porcentajes son mucho más bajos: el 18% entre los hombres y el 12% entre las mujeres.
Las parejas de hecho son las que más negro ven el futuro: el 52% de los varones y el 39% de las mujeres que cohabitan tienen dudas de que su relación sea estable. Estos porcentajes bajan al 19%, tanto para hombres como para mujeres, entre los casados.
La cohabitación antes de la sorpresa
Al comentar el estudio en The Atlantic2 (8-07-2013), el sociólogo estadounidense Bradford Wilcox hace tres advertencias a las parejas que se están planteando vivir juntas antes de casarse:
Hablar sobre el futuro. Este consejo interesa especialmente a las mujeres, pues son ellas las que tienen más probabilidad de descubrir que su pareja puede no estar interesada en un futuro común. Además, deben saber que para muchos jóvenes una relación larga de cohabitación puede ser un obstáculo antes que un paso previo al matrimonio o a la decisión de formar una familia.
Objetivos comunes. Como la cohabitación sirve para fines muy variados (un paso previo al matrimonio, una alternativa a casarse, una forma de ahorrar en el alquiler, una fórmula cómoda para tener relaciones sexuales…), uno puede encontrarse con la sorpresa de que el otro no busque lo mismo en la relación.
No “deslizarse” hacia el matrimonio. Hay algo peor, dice Wilcox, que convivir con alguien que no sabe hacia dónde va, y es casarse con él. Una investigación3realizada por tres psicólogos (2) muestra que un problema frecuente entre las parejas que cohabitan es el de “deslizarse” hacia el matrimonio, por la presión de la familia y los amigos o simplemente por inercia, en lugar de decidirlo conscientemente. Sin valores comunes y sin un sentido compartido del compromiso, estas parejas son más propensas a divorciarse.
Según esta investigación, el riesgo de divorcio es un 40% mayor entre las parejas que cohabitan que entre las que se casan sin cohabitar. El riesgo disminuye si se empieza a convivir con la meta clara del matrimonio, aunque es mayor que el de quienes fueron directamente al altar.
Pensando en las parejas que ven la cohabitación como un período de prueba, Wilcox concluye diciendo que prescindir del sentido del compromiso no es una buena manera de empezar a construir un matrimonio estable.
________________________________
Notas(1) Michael Pollard, Kathleen M. Harris, Cohabitation and Marriage Intensity. Consolidation, Intimacy, and Commitment, Working Papers WR-1001 (Rand Corporation, 2013).
(2) Scott M. Stanley, Galena Kline Rhoades, Howard J. Markman, “Sliding Versus Deciding: Inertia and the Premarital Cohabitation Effect”, Family Relations 55 (2006): 499-509.
  • http://www.rand.org/pubs/working_papers/WR1001.html
  • http://www.theatlantic.com/sexes/archive/2013/07/men-and-women-often-expect-different-things-when-they-move-in-together/277571/
  • http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1741-3729.2006.00418.x/abstract

DATOS NUEVOS FAMILIAS MONOPARENTALES

El Centre for Social Justice (CSJ) fue fundado en 2004 por el actual ministro de Trabajo y Pensiones del gobierno de Cameron, Iain Duncan Smith. En sus informes sobre la sociedad británica ha dedicado particular atención a los factores sociales que provocan la pobreza. El informe publicado recientemente es el que con más profundidad ha fijado el foco en cómo las distintas estructuras familiares influyen en el desarrollo de la sociedad.
A la vista de los datos de este estudio, cabe afirmar que el Reino Unido padece una auténtica epidemia familiar, en la que resulta especialmente llamativa la progresiva desaparición del padre. Algunos números ilustran esta situación: más de tres millones de niños (aproximadamente un 25% de toda la población infantil británica) viven en hogares monoparentales; la proporción aumenta conforme a la edad del niño: a los 15 años, el porcentaje de niños en familias separadas llega al 45%; en cerca del 90% de estos hogares está ausente el padre, y 4 de cada diez niños criados solo por su madre (en total, cerca de un millón) apenas tiene contacto con su padre.
El informe se cuida de no hacer una valoración moral de la separación o el divorcio, pero recuerda que los niños criados en hogares monoparentales (madres separadas o solteras por elección) o con padrastros tienen dos veces más posibilidades de fracasar en el colegio, sufrir problemas de autoestima y de conducta. También aumenta la incidencia de embarazos juveniles, lo que a su vez está asociado a futuras familias frágiles. La proporción de hogares pobres es 2,5 veces mayor en los monoparentales que en los estructurados en torno a un matrimonio.
Un 25% de toda la población infantil británica vive en hogares monoparentales
El auge de la cohabitación es también un dato negativo para la estabilidad social, ya que –según los datos del informe– las parejas del Reino Unido en régimen de cohabitación tienen tres veces más probabilidad que los matrimonios de estar rotas (incluso si posteriormente se han casado) para cuando el primer hijo cumple cinco años. Los adultos que cohabitan sin compromiso matrimonial han pasado del 2% en 1960 al 16% actualmente; y este tipo de uniones ya representan una de cada cuatro familias con hijos.

martes, agosto 13, 2013

LA LUCHA POR VALORES NATURALES

Existe un conflicto entre las instituciones europeas y las políticas nacionales sobre la familia. En particular, «algunos Estados y ciertos grupos ideológicos y lobbys, usan las instituciones internacionales para imponer sus ideas, supuestamente "avanzadas», con frecuencia en nombre de la democracia.
Pero: 'La historia demuestra que una democracia sin valores se convierte fácilmente en un totalitarismo abierto o camuflado'. El papel jugado por las Cortes internacionales está transformando la democracia en juristocracia”.

Están obviando que  mientras el Derecho Internacional ha nacido sobre las bases de derecho natural, se asiste hoy a la dramática deriva del derecho natural a una concepción de puro funcionalismo positivista.

La ideología de género, es una ideología de poder, por la cual el matrimonio y la familia son considerados estructuras de opresión. 'Hace falta una auténtica respuesta cultural, una nueva síntesis humanística, basada en la antropología cristiana del amor, de la comunión y de la complementariedad'.

Puntos actuales en donde hay que trabajar son:

 1. En lo que respecta al matrimonio
 2. En la cuestión de los derechos de los menores, para su concepción o para las adopciones
 3. La objeción de conciencia en los servicios sanitarios, en el sistema educativo y en las administraciones públicas.
 4. La discriminación de las parejas heterosexuales al suprimirse términos como "marido" y "mujer" o "padre" y "madre"
 5. La limitación de la libertad religiosa por la aprobación de leyes equivocadas en nombre de la laicidad.


miércoles, mayo 08, 2013

CINCO CLAVES FELICIDAD MATRIMONIO

1. Mi mujer sigue siendo mi mejor amiga; lo era antes de casarme con ella y lo sigue siendo casi quince años después. Es un sentimiento recíproco. Nunca he tenido la necesidad de contarle algo a otra persona antes que a ella. Es verdad que el amor conyugal va más allá de la mera amistad, pero gran parte de los matrimonios se hunden por la falta de comunicación, incluido el aspecto sexual. No hay que olvidar que la confesión, hablar, es previa a la comunión, actuar. Es el primer test que hay que realizar. ”Las cosas se complican si el afecto se limita a los momentos de pasión”.
2. Siempre hemos pensado que el secreto del amor perdurable radica en ensalzar lo bueno de la pareja y aceptar lo malo. Exactamente lo contrario a lo que ocurre en muchos matrimonios, especialmente conforme va pasando el tiempo. No está mal pararse a reflexionar sobre las virtudes y defectos del cónyuge, una vez transcurrido el periodo de EMT, enajenación mental transitoria. Sabiendo el terreno que se pisa, es más difícil caer en una zanja. Y, de partida, el hombre y la mujer, caso que nos ocupa, son esencialmente distintos en sus motivaciones, afectivas unas y racionales otros, y en las formas en las que se manifiestan. Cosas de la naturaleza. ”Llenamos el caldero de risas y salero, con trajes de caricias rellenamos el ropero”.

martes, abril 30, 2013

MADRES SOLTERAS


“Madres solteras jóvenes”: en EE.UU. este concepto se encontraba ligado a adolescentes que habían quedado embarazadas en su etapa escolar. Debían enfrentarse solas a sacar adelante a su hijo o viviendo con sus padres y con la ayuda que estos les pudieran prestar. Según 1The Wall Street Journal, este concepto ha ido evolucionando a lo largo de las dos últimas décadas, ya que este tipo de embarazos en adolescentes ha disminuido un 42%.
Ahora, la típica “madre soltera joven” es una graduada de escuela secundaria al comienzo de sus veinte años que bien podría estar viviendo con el padre del bebé. Este tipo de embarazos han aumentado un 27% en los últimos veinte años.
Actualmente, del total de nacimientos, el 41% se producen fuera del matrimonio. De ellos, el 60% corresponden a mujeres veinteañeras mientras que solo el 20% son chicas menores de 20 años.
Al cumplir los 30 años, dos tercios de las mujeres estadounidenses ya han tenido su primer hijo, generalmente fuera del matrimonio. Esta situación provoca que el niño crezca en una situación inestable y de desventaja emocional frente aquellos que nacen en el seno de una familia constituida. De hecho, más del 40% de las parejas que tienen un hijo sin casarse rompen antes de que el hijo cumpla los cinco años, el triple que las parejas casadas a su misma edad y con hijo.
El crecimiento del número de madres solteras entre los 20 y 30 años refleja también la tendencia a retrasar el matrimonio. La edad media de contraer matrimonio está en su máximo histórico: 29 años en los varones y 27 en las mujeres. En el caso de que la mujer tenga estudios universitarios, la edad media asciende.
Este retraso también tiene efectos positivos, ya que ha dado a muchos jóvenes la oportunidad de terminar su educación y asentar su carrera profesional y su situación económica antes de formar una familia. Un ejemplo es que las mujeres con estudios universitarios que esperan hasta los 30 años para casarse tienen mayores ingresos –unos 10.000 dólares más al año– que las que se casan con 20-25 años. El retraso del matrimonio también ha contribuido a reducir la tasa de divorcios, que ha estado cayendo lenta pero constantemente desde 1980.

viernes, marzo 15, 2013

MATRIMONIO Y ADOPCIÓN HOMOSEXUAL: CLAVES


El matrimonio: institución, no sentimiento
El proyecto gubernamental de “matrimonio para todos” pretende consagrar en la ley el derecho a casarse de todos los que se aman. Pero Bernheim recuerda diversas situaciones en las que del hecho de que dos personas se amen no se desprende que tengan derecho a casarse, ya sean hetero u homosexuales. Por ejemplo, una mujer no puede casarse con dos hombres aunque asegure amar a los dos y ambos quieran ser maridos suyos.
El “matrimonio para todos” es un eslogan vacío, ya que si se legalizara el matrimonio homosexual la ley seguiría prohibiendo casarse a algunas personas. La lógica jurídica es sencilla: si prohibir el matrimonio homosexual es discriminatorio, rechazar el matrimonio entre cualquiera que invoque el amor (por ejemplo, los partidarios de la poligamia o de los matrimonios de grupo) será igualmente considerado discriminatorio.
“Amar a un niño es una cosa; y amar a un niño con un amor que proporcione la estructura familiar necesaria, otra”
Por otra parte, los deseos individuales no bastan para cambiar de arriba a abajo una institución social. “El matrimonio –escribe Bernheim– no es solo el reconocimiento de una relación amorosa. Es la institución que articula la unión de un hombre y una mujer como parte de una sucesión de generaciones. Supone la fundación de una familia; es decir, de una célula social que origina una serie de relaciones paternofiliales entre sus miembros”.
Es esta institución social la que rechazan algunos por obsoleta y rígida. Pero entonces, se pregunta Bernheim, ¿por qué quienes se decantan por las uniones sin papeles se apuntan ahora con entusiasmo a reivindicar el matrimonio homosexual?

viernes, marzo 08, 2013

HUÉRFANOS CON PADRES VIVOS



 

“Cada vez hay más niños huérfanos de padres en vida”

Laura Peraita - ABC, 22 de febrero 2013. 



El pasado lunes se dio por terminada la protesta de un padre divorciado que pasó cuatro días subido a una grúa industrial en la localidad francesa de Nantes —al noroeste de Francia— para denunciar que la justicia le impide ver a su hijo. “Benoît, dos años sin papá”, rezaba una de las pancartas colocadas en lo alto de la estructura.

Su decisión, se produjo después de que la ministra francesa de Justicia, Chistiane Taubira, y la ministra delegada de familia, Dominique Bertinotti, recibieran a la asociación “SOS Papa”, que defiende a los padres que se consideran perjudicados por las decisiones de la Administración de Justicia que favorecen a las madres en la custodia de los hijos.
Según la presidenta de la Fundación Filia, Lucía del Prado, en España también hay muchos padres y madres que lo están pasando muy mal porque, fundamentalmente tras un proceso de divorcio, no pueden ver a sus hijos y llegan a una situación límite de desesperación.
Los datos que se barajan en nuestro país hablan de que en los 150.000 procesos de divorcio que se producen anualmente, un 30% son de tipo contencioso y afectan a 30.000 menores, “pero hay muchos casos más —matiza Lucía del Prado—, lo que ocurre es que no se han contabilizado”.
En su opinión, que se haya incrementado el número de casos “es signo de que algo no funciona bien”. Desde esta Fundación llevan varios años advirtiendo de las duras consecuencias y del maltratro psicológico que supone para un niño que uno de sus padres le utilice como arma arrojadiza y le manipule para no hablar con el otro cónyuge y que le condicione para destruir los vínculos con esa parte de la familia.

Custodia compartida
Cuando se produce esta situación, y uno de los padres no deja a su cónyuge que vea a su hijo, lo normal es que éste acuda a los juzgados “pero aunque la sentencia le resulte favorable, no se ejecuta —apunta Lucía del Prado—. No son pocos los casos en que se incumplen regímenes de visitas y tras poner una denuncia, quien no ha cumplido debe pagar tan solo 20 euros. Así no se puede luchar contra esta situación”.
La presidenta de la Fundación Filia añade que “el Código Civil determina que inducir a un menor al abandono del hogar tiene penas de varios años de cárcel, pero los casos se archivan”. “Hace falta —prosigue Del Prado— que se cumplan las leyes y actualizar algunas otras. Actualmente tenemos las esperanzas puestas en el Ministerio de Justicia que dentro de un mes se pronunciará sobre el trabajo que está realizando en la custodia compartida y que, en parte, solucionará algunos de estos problemas”.
 

jueves, diciembre 20, 2012

QUE ES EDUCAR?


Me lo pido, me lo pido

Niño en el escaparate de una juguetería¿Cuánto les cuesta a los niños elegir un juguete? Los quieren todos y… ¡hay tantos! Hay tantos para elegir que no extraña que los más pequeños se vuelvan locos haciendo su lista de regalos, su carta a Papá Noel o a los Reyes magos. A veces tienen un regalo favorito, ese del que se han encaprichado, pero como vivimos en la era del “uno es poco”, se ven obligados a completar un desiderátum que parece infinito. De hecho, los deseos no tienen fin, se los tiene que poner la razón, esa dama fría y distante que viene a aguarnos la fiesta.
Platón decía que el fin de la educación es enseñar a desear lo conveniente. En este sentido los padres tenemos mucho que hacer. Debemos acotar ese deseo impulsivo de nuestros hijos, que tiende al infinito, no para que no deseen, sino para que aprendan a desear lo conveniente, aquello que les haga mejores y, a la postre, más felices. Para ello tenemos que desatar a esa dama que tenemos esposada con las cadenas del “me apetece”, del “lo siento así” o del “no me gusta”. Porque ella, la razón, será la única que nos aportará criterios, no para enfriar el deseo, sino para dirigirlo.
Los niños lo necesitan más que nadie. Son deseo antes que razón y tienen que aprender a controlar los deseos para que no lleguen a ser controlados por ellos y, sobre todo, para que lleguen a poder elegir libremente. En efecto, resulta muy difícil decidirse cuando las posibilidades son casi infinitas. Sabemos que en la elección la razón queda en cierto modo en suspenso, como si, tras haber deliberado, esperara a oír el veredicto. Porque quien lo hace, bien o mal aconsejada, es la voluntad.
Como es lógico, a la voluntad le cuesta menos decidirse si la razón ha hecho su trabajo, por ejemplo, reduciendo las posibilidades. Del mismo modo, a un niño le hacemos más fácil elegir lo conveniente si lo conveniente se lo ponemos a tiro, no al final de una larga lista de posibilidades, sino en una más reducida.

jueves, noviembre 03, 2011

FAMILIA INDISPENSABLE


Bendita familia

La Vanguardia, 24 de septiembre 2011.

24-09-2011

Históricamente en España la familia ha sido el gran sostén para épocas de dificultades. Pero ahora la pregunta que se plantea es: ¿la creciente autonomía individual de las personas que se ha producido en los últimos años está erosionando la solidaridad familiar en unos momentos de grave crisis como los actuales? La respuesta es que no.

La conclusión de un estudio de la Fundació La Caixa señala que la crisis vuelve a reforzar la solidaridad familiar. Este es un hecho muy importante para la estabilidad social del país en unos momentos, como los actuales, en los que la capacidad de los programas de asistencia social de la Administración central, de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos está abocada a restringirse por falta de fondos.
Un 68% de los españoles piensa que son los hijos quienes deben atender a sus padres cuando lo necesiten. Pero paradójicamente, en la actualidad, en el 60% de los casos de ayuda intergeneracional esta va en la dirección contraria, es decir: de padres a hijos. La explicación es que los jóvenes son los principales perjudicados por la crisis y los que requieren más ayuda.
La generación de los padres y de los abuelos ha podido acumular una cierta capacidad de ahorro en el pasado, concentrada principalmente en la propiedad de la vivienda familiar, gracias a la estabilidad de ingresos que proporcionaba y proporciona un trabajo fijo. Los jóvenes, en cambio, sufren la inestabilidad laboral derivada de la generalización de la contratación temporal, que es la más vulnerable en épocas de crisis, y además no han podido acceder tampoco a una vivienda propia a causa de los elevados precios de los pisos provocados en su momento por la burbuja inmobiliaria.
Ambos hechos explican las dificultades económicas de los jóvenes para independizarse y la tendencia a permanecer en el hogar paterno hasta edades avanzadas. En España, el 67% de los jóvenes entre 18 y 29 años vive con sus padres, frente a un porcentaje del 30% en el norte de Europa. A ello se suma, ahora, el creciente retorno a la casa paterna de los hijos que ya habían abandonado la familia.
El estudio certifica, en suma, que la solidaridad familiar sigue siendo un capital social del país, muy superior al que existe en otros estados. Un 56% de españoles se identifica con la solidaridad entre generaciones frente al 32% de Alemania o el 30% de Francia.
Pero la ayuda de los familiares, pese a su gran importancia, no es suficiente para combatir el incremento de la pobreza y el riesgo de exclusión social. Un 2% de la población no tiene a nadie a quien poder recurrir en caso de necesidad extrema.
La publicación del citado informe ha coincidido con la voz de alarma que ha dado la federación de Entitats Catalanes d’Acció Social (ECAS), que advierte ya abiertamente de “riesgo de explosión social en Catalunya”.
La principal razón es que es hay 161.000 personas que han dejado de cobrar el paro, un hecho que coincide con recortes en la globalidad de los programas de ayuda social y con la saturación que registran los comedores sociales y los centros de acogida. Este aumento de personas en grave riesgo de exclusión augura un escenario de tensiones sociales. La solución a este problema sólo puede surgir de una mayor solidaridad pública y privada, además de la familiar. Algo tan necesario como difícil cuanto más dura es la crisis.


domingo, octubre 23, 2011

MATRIMONIO USA HOY


Desde hace tres décadas, en Estados Unidos se escucha la cantinela de que uno de cada dos matrimonios acaba en divorcio. Pero ahora un informe de la Oficina del Censo de ese país revela que el matrimonio allí se está convirtiendo en una institución social más estable: se casan menos, cierto, pero los que lo hacen duran más en comparación con lo que ocurría en los años ochenta y noventa.
The Survey of Income and Program Participation (SIPP) es una de las encuestas nacionales que pueden dar una foto robot más fiable de cómo son los mayores de 15 años y los hogares de Estados Unidos. Con una periodicidad aproximada de cinco años, la SIPP se centra en el estado civil.
La última de este tipo se hizo en 2009 en cerca de 39.000 hogares. En la encuesta participaron 55.497 adultos que han estado casados alguna vez. A todos se les preguntó el número de años que llevan casados, si son matrimonios intactos; o por las separaciones, divorcios, nuevos matrimonios o viudez, según los casos.
Rose M. Kreider y Renee Ellis, investigadoras de la Oficina del Censo de Estados Unidos, han ordenado estos datos; los han cruzado con los de las SIPP relativas al estado civil que engloban el período de tiempo que va desde 1986 a 2009; y, además, han analizado la evolución del estado civil de las mujeres y hombres nacidos entre 1940 y 1944. Con todo este material, han elaborado un informe que ofrece algunas conclusiones novedosas (1).
Matrimonio más tardío
Un primer cambio significativo que marca tendencia es el incremento de la edad del primer matrimonio, algo que se lleva observando desde hace tiempo. Pero que ahora se une al dato de que ese retraso se traduce en un porcentaje mayor de adultos jóvenes que terminan por no casarse.
Así, mientras que en 1986 el porcentaje de mujeres entre los 25 y los 29 años que no se habían casado era del 27%, en 2009 subió al 47%. Sin embargo, entre las mujeres de 55 años apenas ha habido variaciones (del 5% se ha pasado al 6% en ese mismo período de tiempo).
La tendencia a posponer el matrimonio afecta todavía más a las mujeres afroamericanas. Mientras que en 2009 el 43% de las mujeres blancas (no hispanas) de entre 25 y 29 años no estaban casadas, entre las mujeres afroamericanas de esa edad el porcentaje alcanzaba al 70%. Pero también en este grupo siempre ha sido más frecuente la maternidad al margen del matrimonio.
Baja el divorcio entre jóvenes
Pese a que el divorcio sigue estando más extendido en Estados Unidos que en la mayoría de países europeos, hay algunos datos positivos. En primer lugar, las tasas de divorcio empiezan a caer ligeramente respecto a las de los años ochenta, cuando llegaron a su punto más alto. Frente al 74% de parejas casadas en los ochenta que celebraron su décimo aniversario, el porcentaje de casados a partir de 1990 que llegaron a ese aniversario subió a un 77%.
También se consolida la caída del divorcio entre las generaciones más jóvenes. En efecto, en 1996 el porcentaje de mujeres casadas de entre 25 y 29 años que estaban divorciadas llegaba al 19%; en 2009 este porcentaje descendió al 14%.
Idéntico patrón se produjo entre las mujeres casadas de entre 30 y 34 años. En 1996, el porcentaje de las divorciadas era del 26%, y en 2009 bajó al 21%; o sea, una caída de casi el 20% de divorcios. En esos años, también descendieron las tasas de divorcio entre las mujeres de entre 35 y 39 años, 40 y 49 años; en cambio, subió en los tramos de edad de las mujeres de entre 50 y 59, 60 y 69, 70 y más años.
La educación es clave
¿A qué se debe este cambio de tendencia? El informe no ofrece demasiadas explicaciones. Una pista apunta a la legislación divorcista de los años setenta, que afectó sobre todo a las mujeres que ahora están entre los grupos de edad de 50 en adelante.
Otra causa: “Mientras las tasas de nupcialidad caen y la cohabitación se extiende, el matrimonio se ha vuelto más selectivo para los adultos que están mejor situados económicamente y tienen más formación”.
El informe apoya esta conclusión en un estudio del sociólogo norteamericano Andrew Cherlin (2). En la misma línea, W. Bradford Wilcox –director del National Marriage Project y profesor de sociología en la Universidad de Virginia– ha mostrado que en Estados Unidos la tasa de divorcios entre los matrimonios con estudios superiores ha caído un 30% desde 1980, mientras que la de los matrimonios con estudios inferiores ha subido un 6% (3).
A partir de estos datos, Wilcox sostiene la tesis de que la progresiva desinstitucionalización del matrimonio –a través del debilitamiento jurídico y social del compromiso conyugal– ha abierto un nuevo frente en la brecha entre ricos y pobres: la desigualdad matrimonial.
Pero cuando Wilcox explica la evolución de la institución matrimonial no se detiene únicamente en los aspectos económicos. “Hoy día, el matrimonio se ha convertido en una institución mucho más selectiva”, afirma. “La gente con más formación, mejor posición económica o más religiosa es más propensa a casarse y a permanecer casada”, declara al Washington Post (18-05-2011).
De manera que ni la decisión de casarse ni las posibilidades de éxito o de fracaso en el matrimonio vendrían determinadas por factores económicos. Tras varias décadas de numerosas rupturas familiares, parece que va calando la idea de prepararse mejor para el matrimonio y adquirir una conciencia mayor del compromiso que supone.
Así, el informe de la Oficina del Censo muestra un ligero aumento del 1-2% entre los aniversarios celebrados en 2009 en comparación con los de 1996. El 83% de las parejas casadas en el momento de hacerse la encuesta de 2009 había celebrado su quinto aniversario; el 55% había estado casado por lo menos 15 años; el 35% brindó por sus 25 años y el 6% celebró una bodas de diamante en toda regla.
_________________________
Notas:
(1) Rose M. Kreider y Renee Ellis, “Number, Timing, and Duration of Marriages and Divorces: 2009”, Household Economics Studies, mayo 2011, págs. 70-125, United States Census Bureau.
(2) Andrew Cherlin, The Marriage-Go-Round: The State of Marriage and the Family in America Today, Random House, Nueva York, 2009.
(3) W. Bradford Wilcox, “The Evolution of Divorce”, National Affairs, núm. 1, otoño 2009, pp. 81-94.

FTE ACP

viernes, marzo 18, 2011

LA PAREJA, UNAS REFLEXIONES

Antoni Pedragosa
Corregirse desde el amor recíproco nos educa a vernos humildemente, como nos ve el otro

Hablar de la pareja siempre es un tema que resulta particularmente interesante. Es como una radiografía donde se ven los atractivos y las dificultades de la convivencia. El punto de partida de la pareja se produce a partir de un estado psicológico especial que llamamos "enamoramiento". En este estado, cada uno proyecta su ideal de pareja en el otro. Esto no permite ver con lucidez suficiente la realidad de este otro, tal como es. En esta situación los enamorados viven una inconsciente dosis de engaño. Todo lo ven de color de rosa y en la vida hay muchos más colores que ése.

Pero en todo caso, el enamoramiento da el primer impulso para empezar a construir un proyecto de vida en común. En este proceso es importante tener claro que el amor no es la fusión de dos personas como si fueran una sola. La relación no supera la diferencia entre el hombre y la mujer. Por mucho que se vayan conociendo seguirán teniendo opiniones, gustos, impulsos diferentes. Pero hemos de tener claro que eso no es ningún inconveniente, al contrario. En realidad, es posible construir un proyecto en común que aproveche estas diferencias irreductibles, como posibilidad de descentrarse de los deseos propios, para ir comprendiendo los sentimientos y los deseos del otro.

Aquí es donde se perfila la diferencia substancial que hay entre el enamoramiento y el amor al otro. Mientras que el enamoramiento nos auto gratifica, el amar al otro lo que intenta es gratificar a la persona amada, respetarla, ayudarla, escucharla, aceptarla tal como es; sin juzgarla, tratando de comprenderla. Eso es un proceso que exige diálogo, siempre desde la igualdad más absoluta, sin que nadie quiera imponerse o dominar a nadie. Desde este marco, se puede ir asumiendo la posibilidad de un compromiso más o menos estable. Aún así, esto no garantiza nada. La vida de pareja no se arregla de un día para siempre, sino que se ha de trabajar en el día a día. Es una forma de vida que requiere esfuerzo y exigencia, pero si se hace desde la generosidad y la gratuidad, nos hace descubrir paisajes interiores magníficos, imposibles de imaginar sin el firme compromiso de hacer feliz al otro. La vida de pareja exige confianza plena. Eso no quiere decir estar de acuerdo en todo, sino que las discrepancias o los deseos que no coinciden no han de ser motivo de enfrentamiento. Al contrario, han de ser oportunidad para un diálogo profundo, motivo de intercambio de los sentimientos más íntimos, motivo de puesta en común de los deseos de cada uno.

En este ámbito, la pareja como tal va madurando y está en condiciones de dar tres pasos más. El primero, el reconocimiento y aceptación de las propias limitaciones; el segundo, respetar unos ciertos espacios de independencia y de soledad, no sólo para cultivar la propia interioridad, sino para rehacerse del esfuerzo que implica una convivencia generosa; y el tercero sería aquel punto que pone a prueba nuestra madurez humana: decirse mutuamente aquello que no va bien, aquello que podría mejorar. Si no estamos preparados para oír nuestros defectos, mejor no hacerlo porque suele acabar con intercambio de reproches. Corregirse desde el amor recíproco nos educa a vernos humildemente, como nos ve el otro. Éste es un momento sagrado que pone a prueba nuestra capacidad de convivencia.

lunes, enero 31, 2011

MATRIMONIO USA

El estudio, realizado conjuntamente por Pew Research Center y el semanario Time, buscaba realizar una radiografía de la situación de la familia norteamericana y determinar los cambios que se han producido en los últimos decenios.En las sociedades de hoy, por unas u otras razones, el matrimonio tiende a posponerse mucho más que hace treinta años. Una de las causas que explican ese retraso está relacionada con la entrada en el mundo laboral y el logro de cierta estabilidad económica.

De hecho, el informe señala que lo que sí se ha ampliado es la brecha entre clases sociales en relación con el matrimonio, un dato preocupante según Time. Casarse sigue siendo la manera más normal de formar una familia entre personas con estudios universitarios y buenos ingresos (64%); pero esto no significa que aquellos que pertenecen a una clase socioeconómica inferior eludan el compromiso matrimonial: también desean casarse, pero retrasan su decisión hasta encontrar una situación económica más estable.

El matrimonio sigue siendo valorado

El resumen de Time habla por sí mismo: lo que puede deducirse es que el matrimonio sigue siendo una institución social importante, aunque algunos no lo consideren necesario; hoy, se afirma “ni las mujeres ni los hombres necesitan casarse para mantener relaciones sexuales, éxito profesional, respeto ni incluso para tener hijos, pero el matrimonio sigue siendo venerado y deseado”.

El 59% de los encuestados no cree que el matrimonio sea una institución obsoleta, frente a un 39% que sí lo considera anticuado

Esto explica que en cuanto a la importancia que se da al matrimonio, la situación no haya cambiado significativamente desde 1978. El 59% de los encuestados no cree que el matrimonio sea una institución obsoleta, frente a un 39% que sí lo considera anticuado (en 1978, este último porcentaje se situaba en el 28%).

Los niños necesitan a su padre y a su madre

Por otro lado, el 69% considera negativo para la sociedad el fenómeno de las madres no casadas, cuyo número ha aumentado de forma considerable en los últimos cincuenta años: del 5% en 1960 al 41% en 2008. Además, no afecta a todos por igual. Hay diferencias importantes entre la población negra (de las mujeres de color que dieron a luz, el 72% eran solteras), la hispana (el 53%) y blanca (con un porcentaje del 29%).

Pero ¿cuál es la opinión pública en torno a estos fenómenos? El 61% de los encuestados mantienen que un niño, para ser feliz, necesita de la figura de su padre y de su madre. Y, como se ha puesto de manifiesto en otras investigaciones (ver Aceprensa, 22-01-2010), no es lo mismo nacer en un hogar estable que no.

Una investigación titulada Fragile Families and Child Wellbeing Study, realizada conjuntamente por las universidades de Princeton y Columbia, que ha hecho el seguimiento de 5.000 hijos extramatrimoniales desde su nacimiento hasta los nueve años, indica que en su mayoría han nacido en el seno de una pareja. Pero a la vez resulta que al cabo de los cinco años contemplados en el estudio, sólo el 16% de las parejas se habían casado y sólo el 20% seguían cohabitando.

Es un hecho que la separación y el comienzo de nuevas relaciones entre los progenitores aleja a los niños de sus padres biológicos. Según Andrew Cherlin, sociólogo y autor del libro The Marriage-Go-Round: The State of Marriage and the Family in America Today, el 21% de estos niños ve de media dos compañeros sentimentales de su madre hasta los 15 años y el 8%, tres o más.

En cuanto a que las parejas homosexuales puedan adoptar hijos es algo que el 43% ve mal y el 41% bien. El 51% de los encuestados afirma que los niños criados en estas parejas tendrán más dificultades en la vida que el resto de los niños. En cambio, no es tan alta la proporción de quienes piensan lo mismo con respecto a los hijos de familias monoparentales o de divorciados.

Crece la cohabitación

El 43% señala que la cohabitación sin matrimonio es un fenómeno negativo, frente al 46% que lo considera como algo positivo –aunque el 44% de todos los adultos entrevistados de 30 a 40 años dice haber cohabitado en algún momento de su vida–; el 43% cree que es malo que las parejas no casadas tengan hijos, frente a otro 43% que lo ve bien.

La cohabitación ha crecido un 13% en los últimos años, lo que para Time puede deberse a la crisis económica. Según esta hipótesis, la inseguridad material no anima a comprometerse en el matrimonio, pero a la vez estimula a compartir techo para ahorrar gastos.

Lo que sí parece haber cambiado es la opinión sobre las relaciones prematrimoniales, que se ha invertido completamente. En 1969 el 68% de los jóvenes consideraba que estaban mal, frente al 21% que las aprobaba. En la actualidad, el 60% no enjuicia críticamente este tipo de relaciones y solo el 32% las considera inmorales.

La familia, lo más importante

La encuesta sobre la familia revela cierta incoherencia, que no se explica solo por los cambios sociales ni por una discrepancia entre lo que se piensa y lo que realmente se vive. Por ejemplo, el 44% de los encuestados menores de 30 años piensa que el matrimonio está “en vías de extinción”, pero en esa franja de edad sólo el 5% se niega rotundamente a adquirir ese tipo de compromiso.

“La ventaja del matrimonio es que se puede construir sobre él. Vivir juntos es como un velcro”

En cualquier caso, en Estados Unidos el matrimonio sigue siendo la unión más estable. Como señala Cherlin, las parejas de hecho aumentan pero son mucho menos duraderas, de modo que solo el 6% de los niños norteamericanos son hijos de parejas que viven juntas sin estar casadas. También se ha apreciado una estabilización en las tasas de divorcio en los últimos años.

Y pese a los titulares con el que el Pew Center y Time comunican los resultados, la mayoría de los encuestados es optimista con respecto al futuro de la familia. Como indica Time, “el matrimonio sigue siendo el mejor camino para que la mayoría de la gente haga realidad sus sueños”, y aunque los sueños no siempre se cumplen, añade, los estadounidenses aman tanto el matrimonio como para al menos intentarlo.

No es de extrañar, pues, que un mayoritario 76% manifieste que su familia es lo más importante en su vida y que el 75% está muy satisfecho con su vida familiar. Eso significa, como acertadamente ve el informe, que, pese a las opiniones, lo que no decae es la importancia del vínculo familiar: el 83% se sentiría muy obligado a cuidar de sus padres, por ejemplo, pero no tanto a hacerlo con quienes no comparten ningún tipo de relación familiar.

Las uniones civiles comprometen menos

Ante estos datos, la solución que los expertos contactados por Time ofrecen para cambiar algunas de las tendencias consiste en reforzar más el matrimonio, haciendo hincapié en la comunicación entre los cónyuges. Para Seth Eisenberg, presidente de la Fundación PAIRS, una de las más importantes del país entre las dedicadas a las relaciones familiares, la ventaja del matrimonio consiste en que es como el pegamento. “Se puede construir sobre él. Vivir juntos es como un velcro. El compromiso matrimonial ofrece a las personas la posibilidad de crecer y prosperar de un modo que no lo permiten otras relaciones”, añade.

Los sociólogos tienen otro punto de vista. A su juicio, la situación cambiaría si se añade más seriedad y un mayor compromiso en las formas de convivencia no matrimoniales. No puede ser, señalan, que el matrimonio implique unas obligaciones y que la convivencia extramatrimonial no imponga vínculos similares. Esto se antoja ciertamente paradójico, pues precisamente se ha intentado explicar el auge de este tipo de uniones apelando a una flexibilidad ajena al matrimonio. ¿No es lo mismo esto que apoyar al matrimonio? ¿Por qué tanto interés en asimilarse a una institución que se tacha de obsoleta?

Un descrédito aparente

Lo que este juego de datos y esta diversidad de análisis plantean es que pese a un aparente descrédito del matrimonio, éste sigue siendo una institución importante para la sociedad y para sus miembros. Al final resulta que las nuevas formas de convivencia, que se pusieron en marcha como alternativas a una institución presuntamente en vías de extinción, buscan parecerse cada vez más al matrimonio.

A este respecto es sintomático lo ocurrido en el Reino Unido, cuya legislación diferencia entre matrimonios, sólo heterosexuales, y las uniones civiles (civil partnerships), reservadas para parejas homosexuales. Ambos tipos de uniones cuentan básicamente con los mismos derechos en cuanto a propiedad, herencia, pensiones, etc., y se diferencian principalmente en que las uniones homosexuales son más fáciles de disolver. Peter Tatchell, un activista homosexual, considera que contar con dos instituciones con diferencias basadas exclusivamente en la orientación sexual supone una discriminación de dos vías que vulnera los derechos de los gays, por una parte, porque se les prohíbe contraer matrimonio, y de los heterosexuales, por otra, porque no pueden acogerse al estatuto de la civil partnership.

Ahora, según The Economist, buscan que sus uniones puedan ser denominadas matrimonios. Por eso en noviembre pasado se emprendió una campaña para desafiar la ley. Una sucesión de parejas de dos clases comenzó a presentarse en las oficinas del registro civil: por un lado, parejas homosexuales que querían casarse, y por otro, parejas heterosexuales que pretendían ser reconocidas como uniones civiles. Todas fueron rechazadas, lo que sirve a los promotores de la iniciativa para defender su tesis de la doble discriminación.

Si el matrimonio está en decadencia, si no es más que una antigualla, no parecen creerlo así los implicados en esta paradójica campaña. Pues unas parejas equiparadas a las casadas reclaman también el nombre de matrimonio. Y otras parejas que podrían casarse piden todo lo que tiene el matrimonio, menos el nombre. Quizás la confusión empezó con la equiparación misma, hecha como si el matrimonio no fuera más que un título legal.

lunes, diciembre 20, 2010

DECALOGO DEL PERDON MATRIMONIAL

· Que el perdón se solicite antes de otorgarse y que se pida clara, concreta y sinceramente.

· Que el ofensor demuestre sin equívocos ni dobleces un firme arrepentimiento.

· Que el ofensor exprese claramente el propósito de no volver a repetir la ofensa, bajo la condición de “tolerancia cero” a la más mínima veleidad.

· Que se intente restañar las heridas o cicatrices producidas, todavía abiertas o ya cerradas.

· Que se proponga un plan con sus fases y fechas para poner los medios necesarios y razonables para evitar las causas que motivaron la culpa grave por la que se pide el perdón. Quien evita la ocasión evita el peligro.

· Que haya un proyecto perfectamente claro de seguimiento y control de los medios a emplear y de la consecución de los propósitos u objetivos establecidos, expresándose en “banderas rojas” que avisen con antelación suficiente las modificaciones sobre lo pactado o que avisen la llegada de peligros.

· Que haya un nuevo acuerdo de mínimos para la convivencia, como una hoja de ruta, expresada en todos los conceptos: Económicos, religiosos, civiles, sociales, “amorosos”, familiares, etc. Como si fuera unas capitulaciones prematrimoniales.

· Que quede bien establecido que no habrá nuevas oportunidades de reconciliación si se repiten las faltas graves.

· Que se acepten claramente las graves consecuencias que han supuestos para los otros miembros de la familia, en el presente y supondrán en el futuro las acciones tomadas que ahora se discuten, con el fin de proteger en el futuro de esas malas acciones a los mas indefensos y si es posible repararles el daño causado.

· Que se comprometan solemnemente ambas partes a eliminar el rencor, el resentimiento y la desconfianza y a intentar sustituirlos por el amor, la educación y la feliz convivencia.

· No es negociable la repetición de las faltas graves, se pueden perdonar pero hay que extirparlas, sea como sea, “por la razón o por la fuerza” como dicen los chilenos. Hay muchas formas de hacerlo, sin ruido pero con energía. Las hogueras hay que apagarlas totalmente enterrándolas, no vaya a ser que quede algún rescoldo y resurja el problema. De nada habría servido el perdón.

En casos graves otorgar el perdón sin ninguna contraprestación es un acto interno lleno de buena voluntad y gran satisfacción para el que lo otorga, pero que no surte ningún efecto externo si no conlleva para el culpable las condiciones comentadas en el párrafo anterior. Si el culpable se siente perdonado sin hacer ningún esfuerzo por su parte, no tendrá muchas ganas de cambiar de actitud y seguramente repetirá las faltas graves tantas veces como le parezca conveniente.

La infidelidad y otras faltas graves son errores que producen daños irreversibles. Pero todo el mundo puede tener don y privilegio de poder ejercer el perdón supeditado a las condiciones anteriormente indicadas. Otros, antes que nosotros nos han dado el maravilloso ejemplo de ejercer el don del perdón, incluso por causas mucho mayores.

El perdón es para comenzar un nuevo camino prometedor, mucho más importante si se tienen hijos dependientes. Ellos tienen amor por sus padres y quieren, necesitan y tienen derecho a ver a sus padres unidos, felices y sin rencores.

El perdón otorgado con amor, inteligencia y sin rencor enaltece a la persona que lo otorga aunque sea la agraviada, además que le libera de las cadenas que los odios y rencores atan al pasado y no permiten disfrutar del presente ni del futuro.

La resiliencia es un concepto que se emplea para demostrar resistencia, flexibilidad y no rotura y es lo que se necesita practicar en muchos matrimonios. Las palmeras resisten a los huracanes, la mayoría de los otros árboles se caen. Un matrimonio sólido y bien formado puede sentarse a dialogar para encontrar soluciones a los graves problemas matrimoniales. Un matrimonio sin formación religiosa, social y humana es muy difícil que puedan llegar a acuerdos que conlleven un firme perdón.

Para muchos culpables de faltas graves es muy difícil pedir perdón, debido al mal entendido orgullo humano, y en el fondo porque no tienen ni arrepentimiento ni propósito de la enmienda. También influye el que no quieren pedir perdón ni cambiar sus hábitos de vida porque saben que la esposa no tiene muchas alternativas de exigir ese perdón y poner condiciones de continuidad en el matrimonio. Saben que por la falta de preparación de la esposa y el instinto ma ternal hacia los hijos, si es que los hay, la esposa tendrá que asumir y aguantar las faltas graves que su marido le haga, porque no tiene donde poder ir si no es mantenida por su marido.


Hay que intentar no mirar las cosas graves que han sucedido, aunque no se deben olvidar para que no vuelvan a ocurrir. Solamente hay que acordarse de ellas si se puede sacar alguna lección positiva. Si ha habido alguna cosa mal hecha y se puede corregir, hay que correr a hacerlo, nunca es demasiado tarde. Esposo y esposa tienen que abrir sus corazones, intentando una y otra vez dialogar hasta llegar a los acuerdos necesarios. A lo mejor el culpable o ambos están necesitando explicar los motivos de la falta grave pero bajo el prisma del perdón, del no olvido y de la tolerancia cero.

Tienen que esforzarse mutuamente en recomponer sus vidas. De estas desgraciadas situaciones ambos esposos siempre salen perdiendo si no han cumplido las promesas que se hicieron en el matrimonio. Si el o ella han sido unos miserables frente a la heroicidad de la otra parte que ha mantenido la fidelidad, deben demostrarse que el perdón les hará mas fuertes, tan fuertes como para perdonar sin tomar venganza, para rehacer una vida juntos.

No es propio de seres racionales hacer depender a la familia, el apoyo vital sobre el que subsistimos, de una emoción veleidosa, tal como la de perdono o no perdono. Las personas meditan inteligentemente lo que tienen que hacer, cuándo, cómo y porqué lo tienen que hacer. El amor al cónyuge es fruto de que Dios elevó este compromiso del matrimonio entre un hombre y una mujer a categoría de Sacramento indisoluble y para siempre, brindando su apoyo a los que lo reciben en estado de gracia para que puedan consagrar las nuevas vidas como elementos futuros en los que se cimentará la red humana de la convivencia. Eso no quiere decir que no habrá crisis en la vida matrimonial, que normalmente se deben a la soberbia, a la infidelidad, al orgullo, a la mala preparación, etc.

El matrimonio se instituyó como alianza, una alianza que no se puede disolver porque hay demasiado en juego. Se debe velar y poner los medios para que cuando la relación matrimonial se resquebraja, puedan reflotarla.

Los sistemas a emplear varían, desde los buenos propósitos de mejora en aquello que importuna al otro, y/o acudir a profesionales que apuesten por la
supervivencia de los matrimonios a través del perdón y no por su disolución.


Cada separación es fuente de pobreza espiritual y económica para sus protagonistas, para la familia y para la sociedad, además de que genera pesimismo y falta de confianza social en esta institución.

El perdón no es solam ente de hecho y sin palabras, ni solo de palabras pero sin hechos. El verdadero perdón se manifiesta con palabras, con hechos y en los casos graves con condiciones.

CATHOLIC NET