La generación que en su juventud vio nacer las comunas hippies inventa para sus días de retiro fórmulas como el “co-housing” y las “aldeas para mayores”. Son alternativas a las residencias de ancianos, que combinan la aspiración a vivir de forma independiente en el hogar con la de permanecer vinculados a una comunidad.
Desde que arrancó Lincoln Park Village1, los mayores del norte de Chicago viven mejor sin necesidad de dejar sus casas. Basta una llamada o un “clic” en su web para que se presente un voluntario dispuesto a ayudarles en cualquier tarea: poner al día las facturas; cambiar una bombilla; pedir hora en el médico; impartir nociones básicas de informática...
Además de esta ayuda, Lincoln Park Village –que actualmente atiende a 376 hogares de tres barrios– ofrece la oportunidad de hacer amigos nuevos a través de actividades de ocio destinadas a mayores (conciertos, excursiones, libro-fórums, clases de Tai Chi...).
Para disfrutar de estos servicios hay que pagar una cuota anual de unos 540 dólares por persona o de 780 si es un hogar de dos personas (397 y 574 euros, respectivamente). Las rentas más bajas pagan menos.