martes, octubre 26, 2010

DIVORCIO, ABORTO Y RENDIMIENTO ESCOLAR

Víctor Ruiz
Incremento de divorcios y aborto, entre los principales factores que explican el bajo rendimiento escolar en España
Un estudio de ‘InfoQuincena’ del INCAS apunta como primeros factores del abandono escolar temprano a la ineficaz utilización de los recursos y al retraso escolar en las fases previas, también cita las insuficientes ayudas a la familia y la desigualdad en la renta

La preocupante situación del sistema educativo en España, que nos sitúa a la cola de la excelencia en Europa, lleva a preguntarse una y otra vez sobre cuáles son las causas de ese fracaso escolar en un país que aplica suficientes recursos a la enseñanza como para estar situado entre los mejores.

En ese sentido, en términos comparativos, “la actuación española supone una anomalía” en el contexto europeo, “es decir, se aparta excesivamente de lo que sería lógico esperar a partir de los recursos aplicados”.

Así lo considera el estudio El rendimiento escolar. La anomalía española, realizado por el Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS) de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona.

Ahora bien, a partir de ese estudio del INCAS, posteriores actualizaciones de los datos manejados en el mismo permiten, desde el diagnóstico basado en la correlación estadística, identificar los factores que poseen mayor influencia en el rendimiento escolar.

Según la publicación InfoQuincena 11, para el desarrollo del capital humano y el capital social, elaborada por el INCAS, existe una determinada correlación entre ciertas variables que, aunque “no es sinónimo de causalidad, también resulta cierto que sin correlación la causalidad no existe”.

La correlación estadística permite observar si, ante la desviación de una determinada variable, lo hace también de manera equivalente otra variable. La correlación puede ser directa o inversa y se expresa en términos numéricos de 1 a -1. Cuanto más cerca está de 1 o de -1 más equivalencia hay entre las dos variables. Cuanto más se acerca a cero más débil resultará la correlación. Esto se puede ver en el ejemplo: a más tabaco más cáncer (directa); a más deporte menos cáncer (inversa).

Divorcios y aborto, fundamentales

Las correlaciones estadísticas analizadas en el InfoQuincena para toda Europa permiten afirmar que los principales factores con mayor capacidad de explicación del bajo rendimiento escolar en España son la ineficacia de los recursos aplicados a la enseñanza y el retraso escolar en las fases previas al abandono escolar temprano (AET).

Entre los cuatro factores fundamentales que favorecen el bajo rendimiento también se encuentran el incremento de los divorcios y el aborto en el seno de la familia.

A todos ellos se suman otros factores de menor entidad, aunque también significativos, como son las insuficientes ayudas a la familia, la desigualdad en la renta, el aborto específico entre los más jóvenes o los retrasos en la educación primaria.

Coeficientes de correlación directa

Pero, ¿cómo se llega a estas conclusiones? En la siguiente tabla, reproducida a partir del estudio del INCAS, se pueden observar las correlaciones entre el indicador de rendimiento ‘Abandono educativo temprano’ y las cinco variables que han obtenido un mayor rango de significación.

En la tabla se muestra que los alumnos que terminaron ESO sin titulación tienen un rango 0,86 (por CCAA); el índice de recursos 0,80; los alumnos que llegan a 4º de ESO con retraso 0,78; el incremento de divorcios (Europa) 0,78; y el incremento de abortos (Europa) 0,77.

Otras variables analizadas en el mismo estudio en relación al AET y al informe PISA (promedio) muestran rangos entre 0,63 y 0,53 y entre -0,65 y -0,51.

A partir de los resultados de todos estos coeficientes de correlación directos o inversos InfoQuincena concluye que “el conjunto de las cinco correlaciones con mayor fuerza (r>±0,70) aportan información sobre tres campos clave”.

El primero de ellos se refiere a la escuela y nos dice que “si se aplican más recursos disminuye el abandono educativo temprano (AET). Esto, sin embargo, debe ser matizado por factores extraescolares que en el caso de España son importantes”.

Tan importantes que, como indicábamos al inicio de esta información, en términos comparativos con el resto de vecinos, España supone una anomalía en el contexto europeo, al obtener unos resultados muy por debajo de lo que cabría esperar a partir de los recursos que emplea.

Retraso en las fases previas

El segundo campo señala la “estrecha vinculación del AET al retraso escolar en las fases previas. Cuanto más cercano es el retraso al final de la etapa de formación, mayor incidencia tiene”.

Así lo indica la relación de quienes terminan sin título de ESO. Cuando se retrocede en el proceso educativo se observa como disminuye el valor de la correlación (r=0,53), que si bien posee significación, nos dice que otros factores resultan decisivos.

De esta manera, “quien se retrasa a alcanzar el nivel formal de educación tiende a ingresar en el grupo del AET”, aunque el hecho de que sea una evidencia no le quita valor operativo al señalamiento estadístico.

En estos casos, “si se actúa específicamente sobre este perfil de alumnos, se disminuiría el abandono temprano”, dice el informe.

Además, “cuando el alumno es de primaria, otros factores multiplicarán las consecuencias negativas de su retraso”, añade.

La importancia del núcleo familiar

El tercer grupo se refiere a características de índole social que tienen que ver con la importancia del núcleo familiar. El divorcio favorece el AET(r=0,78). “En el caso de España se puede precisar más: la rapidez extraordinaria con la que han crecido los divorcios explican buena parte de la anomalía española, es decir, que se obtengan resultados muy inferiores a los que sería dado esperar en razón de los recursos aplicados y su inversa, la anomalía polaca, con muchos menos recursos y mejores logros debido a la estabilidad matrimonial”, destaca InfoQuincena.

Otra factor que incide especialmente en el peor rendimiento escolar es el incremento del aborto (r=0,77). “Se trataría, en este caso, de un indicador o bien del sistema de valores, o bien de las consecuencias sobre la pareja con hijos de aquella acción, o de todo junto”, dice el estudio.

“En cualquier caso, el valor es muy alto como para prescindir de él”, aunque se trate de un terreno poco explorado pero de necesaria profundización porque estamos ante un fenómeno masivo que afecta a más de cien mil mujeres cada año.

“Hay que advertir que lo que expresa la correlación no es la cifra absoluta de abortos, sino que, al igual que en la ruptura, se relaciona con el ritmo al que han aumentado. Sería como si la sociedad española sufriese un profundo desajuste en el matrimonio y en su primera derivada, la maternidad (y paternidad)”, agrega el informe.

Otras variables significativas

Otras variables que resultan significativas para el estudio son las de naturaleza económica: las ayudas a las familias, con una correlación directa y suficientemente fuerte (r=0,63), si bien requiere una matización. “Este valor se obtiene si se excluye Polonia, de lo contrario es mucho menor. Los resultados en aquel país se obtienen a pesar de su menor gasto público”.

“La razón puede radicar en tres circunstancias: (1) La solidez de la estructura familiar en términos de divorcios y abortos, (2) la elevada consideración social del maestro a pesar de que sus salarios son comparativamente bajos, (3) un entorno social dotado de un sistema de valores que favorece los buenos resultados educativos”, aclara InfoQuincena.

En el caso español, que duda cabe que “el aumento de las ayudas a las familias mejoraría los resultados escolares”.

El otro índice económico con poder explicativo es la desigualdad en la renta (obtenida aplicando el Índice de Gini) con una magnitud (r=0,61) próxima al caso precedente.

Por otra parte, también es importante el resultado que se obtiene al analizar la variable del incremento de abortos en jóvenes y adolescentes, tanto en las de entre 15 y 19 años como en las menores de 24.

“En este caso el efecto sería más directo: alimentarán en mayor medida el abandono escolar temprano aquellas adolescentes y jóvenes que hayan abortado”, sentencia el informe.

“Dado que este fenómeno está en crecimiento y se ve favorecido por la nueva legislación, estaríamos ante un factor que proporcionaría el bajo rendimiento”, concluye.

El estudio también analiza los retrasos acumulados en la educación primaria, si bien con una magnitud inferior (r=0,53) al observado en la ESO, y los resultados en relación a la puntuación promedio obtenida en las pruebas PISA (comprensión lectora, matemáticas y ciencias sociales). En este caso como era lógico esperar, la correlación es negativa. Aquí estaríamos observando la calidad de la enseñanza recibida.

El índice de recursos (r=0,65) es, en este caso, el factor decisivo. Los resultados específicamente en matemáticas (r=-0,65) y la comprensión lectora (r=-0,51) serían así mismo sensibles a la desigualdad social.


lunes, septiembre 27, 2010

COHABITACION VERSUS MATRIMONIO

Muchos analistas señalan la erosión continua del matrimonio y la familia, pero cifras publicadas en Inglaterra hace unos años llevaron a Jill Kirby, portavoz del Centro de Estudios de Política (Centre for Policy Studies) a declarar que la peor amenaza para el matrimonio es la cohabitación, es decir, convivir sexualmente sin estar casados.


"El serio declive del matrimonio es un cambio preocupante. La cohabitación es una asociación inherentemente frágil. No es el divorcio lo que impactará seriamente en los niños del futuro, sino los padres que tomarán y dejarán diferentes relaciones en las que el matrimonio no será un factor. Muchas mujeres de cuarenta y cincuenta años vivirán solas, quizás habiendo tenido una o dos relaciones, pero sin haberse casado nunca, con todas sus implicaciones emocionales y financieras. ¿Queremos que se cumplan estas predicciones o queremos recuperar algunas de las virtudes del pasado?"


Las cifras que preocupaban a Jill Kirby las publicó el gobierno inglés el 29 de septiembre de 2005 en su informe de tendencias de población (Population Trends, septiembre 2005). Las cifras mostraban masas de cuarentones y cincuentones ingleses y galeses cohabitando o solos, sin casarse: para el 2031 el 40% de los hombres y el 35% de las mujeres de 45 a 54 años estarán sin casar. En el 2003, en la ya muy desestructurada sociedad inglesa, aún estaban casados el 71% de los hombres y el 72% de las mujeres de esa edad. Para el 2031 sólo estarán casados el 48% de los hombres y el 50% de las mujeres de esas edad, y para muchos será su segundo o tercer matrimonio.

Las asociaciones familiare s en el Reino Unido recuerdan que estas uniones son muy inestables y generadoras de pobreza, y critican que los laboristas hayan abolido algunos beneficios fiscales del régimen matrimonial y en cambio beneficien a los padres solteros. Entrevistado por el DAILY TELEGRAPH, el psicólogo Phillip Hodson, de la Asociación Británica de Consejería y Psicoterapia, explicaba por qué los matrimonios son más interdependientes que los cohabitantes: "matrimonio es cuando dos personas se hacen una, y cohabitar es cuando dos personas siguen siendo dos".

Cohabitar aumenta el riesgo de divorcio

Muchas parejas jóvenes deciden cohabitar "a prueba", con la idea de casarse después, "para ver si somos compatibles". Piensan que es una forma de prevenir un posible divorcio. Sin embargo, las estadísticas son insistentes: se divorcian más los que antes de casarse estuvieron cohabitando. Las cif ras pueden cambiar según el país y el informe, pero no hay ningún estudio que diga lo contrario, ninguno que diga que los matrimonios creados sin cohabitación presentan más divorcios.

En Estados Unidos, dos investigadores de la Universidad de Wisconsin, Larry Bumpass y James A. Sweet, analizaron los datos del Informe Nacional sobre Familia y Hogares (1987-88), con una muestra de 13.000 personas. Encontraron que en EEUU, diez años después de casarse, el 38% de los que habían cohabitado antes se habían divorciado, en comparación con 27% de los que se casaron directamente. Los autores, que no quieren culpabilizar a nadie, sugieren posibles explicaciones: «Ante el mismo nivel de insatisfacción, los que han cohabitado están más inclinados a aceptar el divorcio como solución».

En Canadá, un estudio del profesor Zheng Wu, de la Universidad de Victo ria, llega a la conclusión de que quienes viven juntos antes del matrimonio se casan más tarde y se divorcian más. El estudio, publicado en 1999 en la Canadian Review of Sociology and Anthropology, revela que 55% de las parejas canadienses que cohabitan terminan casándose. ¿Salen matrimonios estables de la experiencia? No, al contrario.

Aunque se casan con 33-34 años (5 ó 6 años después el que canadiense medio) y se supone que son más adultos y se conocen bien tras años de cohabitar, no resultan más estables. Según el estudio, las mujeres que han convivido con su pareja antes de casarse tienen una probabilidad mayor de divorciarse (80% ) que las que no lo han hecho. En el caso de los hombres, el aumento de probabilidad es de 150%. El riesgo de ruptura es aún mayor si alguno de los miembros de la pareja ha cohabitado antes con otra persona.

Otro trabajo canadien se, a partir de los datos de la Encuesta Social General Canadiense (analizada por Le Bourdais et al., Canadian Social Trends, 56) es muy clara al respecto: el 33% de las mujeres de 20-30 años que se casa directamente vio roto su matrimonio, mientras que si sumamos las que cohabitaron y luego se casaron y las que cohabitaron sin llegar a casarse nos sale un 66% de mujeres que ven rota su relación de compromiso. Una relación de cohabitación sería el doble de arriesgada que una de matrimonio.

Un tercer trabajo canadiense (A. Milan, Canadian Social Trends, 56, año 2000) comprobó que más del 50% de las uniones en cohabitación quedan disueltas antes de 5 años. Los matrimonios que se rompen antes de 5 años son un 30%.

En Europa, lo mismo

Los estudios realizados en Europa apuntan en el mismo sentido. En Alemania, un Informe de las Familias del Deutscher Institute se planteó, con una muestra de 10.000 personas entrevistadas personalmente, cuáles son los factores que aumentan el riesgo de divorcio. Una de las circunstancias que influyen en la divorcialidad es el «haber hecho la prueba». Matrimonios que cohabitaron antes de casarse tienen entre 40% y 60% más riesgo de acabar en divorcio.

Suecia es uno de los pocos países donde la cohabitación es realmente hegemónica como primera opción de los jóvenes, pero después de nacer el primer hijo (más de la mitad de los niños nacen fuera del matrimonio) hay tendencia a formalizar la relación y casarse.


Un estudio sueco (de Jan M. Hoen, profesor de demografía de la Universidad de Estocolmo, publicado en el Välfärdsbulletinen) comparaba los perfiles de las parejas que tienen hijos y se separan. Las parejas con más riesgo de separarse son las de jóv enes que cohabitan sin estar casados. En estos casos, el nacimiento de un hijo disminuye el riesgo de separación, aunque sólo durante los 18 primeros meses. En general, los matrimonios corren menor riesgo de divorciarse, y más si no han tenido hijos fuera del matrimonio y se casan, cuando deciden vivir juntos.

También en España se ha advertido que la cohabitación previa al matrimonio da peor resultado que casarse directamente. Según la Encuesta sobre Fecundidad y Familia, realizada en 1995 con una muestra de 4.000 mujeres y 2.000 varones de 18 a 49 años, entre las mujeres nacidas a finales de los años 60, sólo 3,7% de las que se casaron directamente se habían separado después de 5 años. Las que pasaron antes por la cohabitación se separaron en un 26% de los casos al término de ese plazo.

Al escribir este artículo no hemos encontrado ningún estud io que diga:

-a) que las parejas que cohabitan se separan menos que las que se comprometen mediante una boda.
-b) que las parejas que se casan tras haber cohabitado se separan menos que las que se casan directamente.

Fidelidad y felicidad

A partir de un gran tamaño y muy representativo sobre conductas sexuales (estudiado por Blumstein y Schwartz, 1990), queda bien establecido que el compromiso y la fidelidad en la cohabitación es mucho menor que en los matrimonios. Se preguntó a los encuestados si habían tenido al menos una relación sexual fuera de su matrimonio o cohabitación en el último año. Estos son los porcentajes de los que dijeron que sí:

Esposas: 9%
Esposos: 11%
Cohabitadoras: 22%
Cohabitadores: 25%

Otro estudio de 1994 (Laumann et al.) insistió en lo mismo: sólo un 75% de los cohabitadores son mon&oacu te;gamos mientras cohabitan (frente a más de un 90% de los casados).

En la comparativa de 1998 de Stack y Eshleman, estudiando 17 países occidentales y Japón, se establece que los casados dicen estar felices 3,4 veces más que los cohabitadores.

¿Causas o selección?

Nadie niega que a los matrimonios les va mejor que a los cohabitadores. Una teoría es que las personas más serias, más formadas, más comprometidas, más estables emocionalmente, etc... tienen a casarse, mientras que la cohabitación sería la fórmula que prefieren las personas más inmaduras, menos estables, etc...

Pero otra postura es la que afirma que el matrimonio tiene poder para cambiar a las personas, haciéndolas más comprometidas y esforzadas. El estudio de S.L. Nock de 1998, centrado en como el matrimonio afecta a los hombres, afirma que c asarse ayuda a los adultos a estabilizar su personalidad, ganar auto-estima y confianza personal, desarrollar habilidades y un sentido de responsabilidad que no necesitaban o no desarrollaron de solteros. Otros estudios (Gove et al., 1990; Hu y Goldman, 1990), Lillard y Waite, 1995) señalan que el matrimonio aumenta la felicidad, el bienestar psicológico, la salud física y la longevidad.

Todo esto lleva a la socióloga canadiense Anne-Marie Ambert, profesora en la Universidad de York, a desarrollar una lista de ventajas sociales del matrimonio que los gobiernos deberían potenciar:

Una pareja casada es una agencia de salud y bienestar pequeña y a todo riesgo, a cargo de voluntarios. El matrimonio reduce los costes de sanidad, las inversiones en bienestar, los gastos penales y policiales. Reduce los costes relativos al abuso del alcohol, las drogas, las enfermedades sexualmente transmitidas. Más aun, cuando los individuos casados tienen niños se implican más en las escuelas y el vecindario, contribuyen a la estabilidad y mejora de su área y del sistema educativo.


sábado, septiembre 11, 2010

MATRIMONIO, UNAS ACLARACIONES

Fuente: Public Discourse
Fecha: 30 Agosto 2010

Si se define el matrimonio por características no esenciales, es difícil no aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Stephen J. Heaney, profesor asociado de filosofía en la Universidad Saint Thomas en Saint Paul (Minnesota), propone volver a una auténtica idea del matrimonio, en un artículo publicado en MercatorNet, del que traducimos algunos párrafos.

Abraham Lincoln preguntó una vez cuántas patas tiene un perro si llamamos a la cola pata. La respuesta, dijo, es cuatro: llamar a una cola pata no cambia nada. Nos reímos y seguimos adelante.

Pero ¿y si la gente comienza a argumentar que la cola es en realidad una pata? Se podría decir que lo que define la pata es que se trata de un apéndice del cuerpo del perro, que contiene huesos y músculos cubiertos de piel y de pelo, igual que una cola. Solo que la cola sale del cuerpo en un ángulo diferente que las otras patas. Cuando la cola cuelga hacia abajo, ¿quién puede ver la diferencia?

Este es un ejemplo de cómo definir una cosa por sus características no esenciales. Es como decir que un soldado es "un hombre que viste un uniforme y lleva un arma", o llamar a un estadio de fútbol "un campo rodeado por un montón de asientos." Puede ser verdad en cada caso, pero no sirve para definirlo.

(...) La exigencia del matrimonio entre personas del mismo sexo implica un error similar. El matrimonio se caracteriza a menudo hoy en día de la siguiente manera: (1) dos personas (2) que se aman (3) que desean tener relaciones sexuales (4) dan su consentimiento para unir sus vidas en lo sexual, material y económico (5) con el refrendo de la comunidad. Dado que las parejas del mismo sexo pueden cumplir con los cuatro primeros criterios, ¿cómo puede la sociedad rechazar la quinta? (...)

Pensando en los hijos

Por lo general, el matrimonio tiene de hecho estas características. Pero ¿por qué el matrimonio tiene estas características? (...)

En primer lugar, los seres humanos tienen una poderosa atracción para mantener relaciones sexuales.

En segundo lugar, las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer de modo natural y frecuente llevan a tener hijos. Hombres y mujeres solo tienen cada uno una parte del sistema reproductivo completo. Sin las dos partes, la reproducción no puede suceder. Si el resultado no fueran los niños, sería un verdadero misterio saber para qué tenemos esos órganos, y por qué tenemos una profunda inclinación a mantener relaciones sexuales.

En tercer lugar, la crianza de los niños es una responsabilidad de por vida. Como seres sociales que somos, nos mantenemos conectados a través de las generaciones. Incluso cuando los adultos tienen sus propios hijos, necesitan la sabiduría y el consejo de sus padres y madres. Para los que entran en este proyecto todo es más fácil si se quieren y saben darse el uno al otro. Realizar estas acciones con amor es la forma propia del ser humano.

En cuarto lugar, como dan origen a los hijos, las relaciones sexuales tienen importantes consecuencias públicas. No son, como nos gustaría pensar, actos puramente privados. A la comunidad le importa quién las realiza, y en qué circunstancias. Así que la comunidad aprueba ciertos acuerdos sexuales; y rechaza como inapropiados otros que no cumplen con la plenitud de la verdad de la sexualidad humana. Para apoyar a los que la cumplen, les ofrece la institución del matrimonio. En el matrimonio, la pareja se compromete ante la comunidad a realizar este proyecto a través de las promesas de fidelidad y permanencia, uniendo sus cuerpos y sus vidas para hacer que el proyecto se realice. (...) La comunidad apoya a la familia por medio de protección y ayudas. Puede ser que otros reciban prestaciones similares por distintas razones, pero la razón de que las prestaciones correspondan al matrimonio es para ayudar a que el proyecto del matrimonio prospere.

Si la sexualidad no llevara naturalmente a la descendencia, sería difícil explicar por qué existe, tanto si uno cree en una evolución puramente material o en un diseñador amoroso del universo, pues no tendría ninguna utilidad. Si los actos sexuales no conducen naturalmente a los hijos, sería difícil explicar cómo apareció el matrimonio en la historia humana, pues no serviría para nada

Las religiones no lo inventaron

Las religiones pueden bendecir el matrimonio, pero no lo han inventado. Como el sexo y el matrimonio son realidades profundamente importantes, no es de extrañar que tengan un significado religioso. Pero el sexo y el matrimonio han existido siempre en toda comunidad humana.

Si aceptamos una definición de matrimonio basada en sus características no esenciales como si eso bastara, sería imposible rechazar el matrimonio homosexual. En cambio, si se tiene en cuenta toda la verdad, es imposible aceptarlo. Aunque superficialmente las uniones homosexuales resulten parecidas a los verdaderos matrimonios, las relaciones entre personas del mismo sexo no puede funcionar como matrimonios.

Hoy en día, los matrimonios se desmoronan, las familias se rompen, la sociedad se tambalea. ¿Por qué? Porque no estamos viviendo en la verdad. Aceptamos una mala definición del matrimonio, admitimos casi cualquier arreglo sexual, glorificamos la búsqueda del placer sexual, y tratamos a los niños como si fueran un medio para satisfacer nuestros deseos. En su gran mayoría, las investigaciones muestran que criar a los niños en un ambiente distinto al de sus padres naturales es perjudicial. A veces el daño es inevitable, como cuando un padre muere, pero no hay que buscarlo a propósito.

lunes, septiembre 06, 2010

MOLESTAN LOS NIÑOS?

Pasar de sancionar el ruido propio de la chiquillería a considerarlo “música celestial” es un claro síntoma de la importancia que desde hace algún tiempo el Gobierno alemán da a la estrategia para superar el declive demográfico del país.

Hasta el momento, en la capital alemana estaba vigente una estricta ley contra la contaminación acústica, que incluía también los ruidos provocados por los niños. Cualquier persona podía denunciar ruidos sin limitación de horario –también a mediodía en un parque- y sin necesidad de que fueran exageradamente molestos. Este contexto no favorecía precisamente la convivencia sino, al contrario, contaminaba las relaciones vecinales, además de producir temor a tener varios hijos y a impulsar cualquier iniciativa empresarial relacionada con el mundo infantil: creación de guarderías, construcción de parques de juegos, etc. De hecho, una serie de demandas contra el bullicio producido en jardines infantiles, tuvieron éxito en los tribunales locales.

Ahora, el Parlamento regional de Berlín ha aprobado una enmienda a la ley para tolerar el ruido producido por los niños en los parques, guarderías y escuelas. “El ruido de niños jugando es una manifestación apropiada de la infancia y fundamentalmente tolerable en interés de la preservación de su desarrollo”, sostuvo en un comunicado el partido socialdemócrata (SPD), promotor de la enmienda.

Esta medida no será la única que se tome a favor de la natalidad. Forma parte de un conjunto de iniciativas que el Gobierno federal aplicará en 2010 para ayudar a las familias numerosas, entre las que se incluirán las destinadas a facilitar el alquiler de viviendas con el espacio apropiado.

La necesidad de incentivar las políticas familiares en Alemania se extiende más allá del ámbito institucional. Ya en 2008, varios medios de comunicación privados lanzaron una campaña de publicidad que resaltaba la importancia de que hubiera más niños, a pesar de los inconvenientes habituales asociados a su crianza y educación

Alemania era en 2006 uno de los Estados con fecundidad más baja (1,32 hijos por mujer). En 2007 tras comenzar a aplicar medidas favorables a la familia ha elevado su tasa a 1,37, todavía lejos de Irlanda, Francia y Suecia, los países de la Unión Europea con un indicador de fecundidad más elevado, según los datos de Eurostat correspondientes 2007, último ejercicio cerrado.

Irlanda registra 2,01 hijos por mujer en edad fértil, Francia 1,98, Suecia 1,88, y Finlandia 1,83. La fertilidad española es pareja a las de Gracia y Letonia (1,41), Austria (1,38) y Chipre (1,38) y supera a Portugal (1,33). Los índices de fertilidad más bajos del continente se registran en Hungría (1,32), Polonia (1,31), Rumania (1,30) y Eslovaquia (1,25).

EDUCACION MIXTA O DIFERENCIADA

Desde que el Departamento de Educación de Estados Unidos dio nuevas reglas en 2006 para permitir la educación diferenciada por sexos en la enseñanza pública, las escuelas de este tipo están proliferando. Este año, según datos de la asociación nacional de Single Sex Public Education, 540 escuelas públicas han adoptado fórmulas de este tipo. Un reportaje publicado en el magazine del Washington Post (8-08-2010) cuenta la experiencia de algunas de estas escuelas.

En cuanto a la organización, existen tres modelos: las llamadas “dual academy”, en las que chicos y chicas van al mismo colegio, pero mantienen clases separadas, excepto en ocasiones especiales; colegios mixtos con clases diferenciadas por sexos únicamente en determinadas materias; y colegios que son solo de chicos o de chicas.

Las escuelas con educación diferenciada son particularmente populares en los distritos urbanos que tienen amplias poblaciones de minorías, y que a menudo son los que tienen más problemas de calidad académica. Estas escuelas abundan más en el sudeste del país, y especialmente en Carolina del Sur, donde miles de niños participan en programas de este tipo en 160 escuelas públicas, mientras que otras tantas están considerando esta opción para el próximo curso.

Una de las principales ventajas de las clases separadas es que las diferencias entre chicos y chicas pueden explotarse en beneficio de ambos, dice Leonard Sax, psicólogo, autor de libros como Why Gender Matters que aboga por la enseñanza diferenciada.

De hecho, en las escuelas visitadas para el reportaje, las clases de chicos son más movidas y competitivas, mientras que las de chicas con más ordenadas y dedicadas al trabajo en equipo.

Menos estereotipos por géneros

La presencia de chicos y chicas en las mismas aulas no equivale a realizar la igualdad entre hombres y mujeres. Esta es la conclusión de un artículo de síntesis sobre los resultados de la coeducación, escrito por Marie Duru-Bellat, investigadora de Sciences Po, publicado en la Revue de l’OFCE, nº 114 (julio 2010).

El artículo presenta una síntesis de lo que desvela la investigación en educación sobre el funcionamiento de las clases mixtas. La síntesis muestra que en la vida diaria de la clase se reproducen los estereotipos de los roles sociales masculinos y femeninos.

Los estudios atribuyen parte de la responsabilidad a los educadores por exigir de modo diferente a chicos y a chicas. Marie Duru-Bellat toma como ejemplo las materias científicas. Inconscientemente, los educadores esperan más de los chicos en estas materias, y por lo tanto les exigen más. En cambio, prestan menos atención a las chicas, a las que se supone menos dotadas en estas asignaturas.

En cambio, en las clases no mixtas, al no haber esta diferencia de trato, las chicas tienen más facilidad para destacar plenamente.

Otra observación sobre las clases mixtas es que las relaciones de competencia entre los sexos refuerzan su diferenciación. En los grupos mixtos, los estereotipos de lo masculino y lo femenino tienden más a afirmarse. Las chicas tratan de evitar la confrontación con los varones. Por su parte, los chicos tienden a afirmar su virilidad, lo que da lugar a un despego por las exigencias escolares y a obtener peores notas. A la inversa, en las clases no mixtas chicos y chicas no tienen complejos para hacer elecciones escolares distintas de lo que se espera de su género.

La conclusión de la socióloga es que la simple instauración de la coeducación no produce los resultados esperados en términos de igualdad. Por lo cual habría que plantearse seriamente la posibilidad de volver a las clases diferenciadas por sexos, al menos de un modo parcial y puntual.

lunes, agosto 16, 2010

HIJOS Y DROGAS, CONSEJOS


Fuente: programacambio.org

• Escúchelos y razone con ellos aún en las opiniones con las que no acuerde.

• Manifiésteles sus sentimientos de amor como algo natural, tanto verbal como físicamente.

• Reduzca o evite el consumo de drogas lícitas (alcohol, tabaco, fármacos)

• Facilite el contacto de sus hijos con otros grupos juveniles.

• Conozca a los padres de los amigos de sus hijos.

• No confunda afecto con permisividad.

• No involucre a sus hijos en sus problemas conyugales.

• Demuéstreles que en su pareja hay apoyo mutuo en esto de ser padres.

• Aún los padres separados pueden mostrar acuerdos como Padres.

• No haga que ellos dependan excesivamente de usted.

• Crecer es también independizarse.

• Procure transmitir valores de vida como responsabilidad, honestidad, respeto.

• Demúestreles que Ud. sabe pedir ayuda cuando la necesita.

HIJOS Y DIVORCIO

Hay relatos bíblicos que son contemporáneos. Consultado el rey Salomón por el destino de un hijo disputado como propio por dos madres, propone la siguiente estrategia: "Partid en dos al niño vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra". De este modo, Salomón pronuncia su sentencia, confiando en que la verdadera madre será la que renuncie a reclamar a su hijo con tal de salvar la vida de este.

Divorcios controvertidos, demandas legales, medidas cautelares y situaciones de resentimiento no resueltas de la conyugalidad exponen con frecuencia a los hijos a tironeos irresolubles. Con un grado de ensañamiento variable, pero lesivo siempre, eligen -a veces sin saberlo- al propio hijo como rehén.

A todas las edades, los hijos vociferan: "¡A mí no me metan en el medio!". Pero ocurre que no solamente están en el medio, sino que siguen siendo el blanco o, dicho de otra manera, el trofeo al que aspiran en la pugna.

De aquellas ex parejas que no podían vivir bien juntas, pero que tampoco pueden aceptar separarse dignamente, emerge -para desgracia de sus hijos- el tormento de Túpac Amaru. Forcejear sobre los hijos hasta el límite es una de las expresiones actuales de desamparo y miseria en el supuesto cuidado de la propia cría.

Una suerte de abuso, de alienación, cuyas dimensiones y excesos no son suficientemente tenidos en cuenta. Judicializar a los niños hoy es moneda corriente. Sin desmerecer las ocasiones en las cuales la mediación de los especialistas protege y resuelve, cabe preguntarnos por el costo emocional que tienen para un hijo estas estrategias bélicas.

A cualquier edad, los hijos padecen los efectos de una separación parental. Pero cuanto más insistan los padres en seguir batallando, mayores serán la impotencia y la frustración que recaigan sobre los menores.

Sin duda, en cada "expediente" hay dos versiones de la historia, hay -en ambos casos- argumentos sustentables, testimonios que avalan el propio punto de vista, y propuestas planteadas en nombre "del bien" de los hijos. Pero lo que no es legible en dichos legajos es el sentimiento de traición que tiene un hijo, de estar siempre fallándole a alguno de sus padres. Tampoco se deja leer con facilidad el dolor que produce en un hijo escuchar, o a veces tan sólo respirar, el desprecio y el odio que siente un padre por quien es su mamá. Ni qué decir cuando el pedido de alianza y complicidad con alguno en particular se hace explícito, imponiéndole, por ejemplo, faltar a la verdad.

Sentimientos de culpa o de falta de lealtad hacia uno de los padres angustian y hacen tambalear la confianza que necesita todo niño para crecer en armonía. Temores e inseguridad en sus múltiples variantes de expresión atraviesan estas historias de tironeo estéril ejercido sobre los hijos.

Cuando el rey Salomón es llamado a mediar entre dos partes que pelean por la posesión de un tercero, logra sabiamente ubicar el conflicto en su justo lugar: opta por el niño. Y lo hace inclinándose por aquel progenitor que, renunciando al propio deseo, elige como prioridad la integridad de su hijo.

revista@lanacion.com.ar

Por Susy Mauer
La autora es psicoanalista; autora, junto con Noemí May, del libro Desvelos de padres e hijos (Emecé)

lunes, agosto 09, 2010

FRACASO ESCOLAR

Según un informe de la Fundación La Caixa, Fracaso y abandono escolar en España, la inestabilidad familiar influye mucho en las tasas de abandono.

Los autores del estudio (1) se cuidan mucho de dejar claro “que no se trata de juzgar el valor relativo de un tipo u otro de modelo familiar”. Según ellos, los datos muestran solo que “la respuesta de la infancia tardía y la adolescencia a los cambios en los modelos de convivencia de los padres tiende a ser negativa”. Sin eufemismos, los “cambios en los modelos de convivencia” son las separaciones y divorcios, que dan lugar a hogares monoparentales o recompuestos (“mixtos” en el estudio). También hay familias monoparentales en que la ruptura de la pareja fue muy temprana y los hijos no llegaron a conocerla. En todo caso, estos modelos o formas registran más fracaso escolar y otros problemas en los hijos que los matrimonios que permanecen (“hogares nucleares” en el estudio), y no es la primera vez que se observa.

En efecto, el estudio publicado por La Caixa muestra que en las familias estables los índices de abandono o malos resultados son menores. En los hogares mixtos –constituidos por uno de los progenitores y su nueva pareja– y en los monoparentales, los porcentajes son mayores, como se ve en la siguiente tabla.


tabla1

El estudio recoge también el ciclo en el que los abandonos tienen lugar, según estén presentes ambos padres en el hogar o no. En este último caso, resulta más habitual el abandono en los primeros ciclos: el 61% de los que fracasan no llegan a completar la ESO, frente al 46% de los que conviven con ambos padres. Los abandonos que hay (menos por otro lado) en las familias con los dos progenitores se dan en mayor número en el bachillerato.


tabla2

La opinión de los profesores

Además de las entrevistas con los alumnos que abandonan prematuramente, el estudio de Fundación La Caixa recaba las opiniones de los directores y orientadores de los centros donde se han recogido los datos de los expedientes de alumnos acerca de las que ellos consideran las causas del fracaso escolar.

Los resultados del estudio sitúan el hecho de vivir en una familia desestructurada como la tercera causa del fracaso escolar (51,9%), por detrás de “utilidad de la formación para la familia” (66,7%), “clase social de los padres” (55,6%) y al mismo nivel que “barrio/zona en la que vive”.

La familia, según el estudio, sigue ocupando los puestos de honor entre las causas más señaladas por los profesores, al igual que en encuestas anteriores. El cambio más destacado está en la opinión sobre las causas relativas al sistema educativo. Entre ellas, ya no es el diseño global de los estudios lo que concita más acuerdo entre los docentes. La más importante, a juicio de ellos, es que el sistema educativo no es capaz de compensar las deficiencias de origen sociocultural. En este sentido, los profesores denuncian falta de medios para hacer real la igualdad de oportunidades.

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NOTAS

(1) Mariano Fernández Enguita, Luis Mena Martínez y Jaime Riviere Gómez, Fracaso y abandono escolar en España, Fundación La Caixa, Col. “Estudios Sociales”, n. 29.

REPARTO TAREAS HOGAR

Según un estudio de la London School of Economics, los matrimonios donde el hombre se implica más en las tareas domésticas tienen menos probabilidad de divorciarse. Pero eso no significa que la mayoría de las mujeres quieran un modelo “igualitario” (50-50) en el reparto de tareas entre hombre y mujer.

El estudio, realizado por la investigadora Wendy Sigle-Rushton, del Departamento de Política Social de la London School of Economics, hace un seguimiento de 3.500 matrimonios que han permanecido intactos durante los cinco años siguientes al nacimiento de su primer hijo (casi el 20% se divorció después, cuando sus hijos cumplieron los 16 años).

Para conocer el grado de implicación en el hogar de los varones, Sigle-Rushton recurre a la British Cohort Study de 1970. Y lo cierto es que no salen bien parados, de acuerdo con los testimonios de sus mujeres.

El 51% de ellos no ayudó en nada o desempeñó una sola tarea. El 24% asumió dos tareas. Y cerca de un cuarto se hizo cargo de tres o cuatro tareas. El estudio muestra que se produjeron menos rupturas conyugales dentro del grupo de matrimonios donde los maridos habían ayudado más.

Sigle-Rushton introduce un nuevo factor: la situación laboral de las mujeres. ¿Cómo influye la poca o mucha implicación del varón en el hogar cuando la mujer trabaja fuera de casa?

El estudio toma como referencia el caso de la mujer que trabaja en el hogar y cuyo marido contribuye poco a las labores domésticas. Y lo compara con otros dos casos: mujer que trabaja fuera de casa con marido que hace poca tarea doméstica; y mujer que trabaja fuera y en casa cuenta con la ayuda del marido.

Según concluye el estudio, que la mujer trabaje fuera del hogar sólo incrementa el riesgo de divorcio cuando el marido es de los que no ayudan en casa. En este supuesto, el riesgo de divorcio es 97% mayor que en el caso de referencia. Si la mujer trabaja fuera y el hombre hace una buena porción de tarea doméstica, no se detecta aumento de la probabilidad de divorcio con respecto al caso de referencia (ama de casa y marido que hace poco en el hogar).

La vida familiar es de los dos

Esto indica que para muchos matrimonios la solución preferida no es que el marido haga la mitad del trabajo doméstico, sino la parte que resulta posible y razonable según las circunstancias del hogar y los horarios de él y de ella. Sería pecar de teórico prescribir una distribución a partes iguales que no iría bien a todas las familias.

A la vista de las investigaciones que maneja, Brad Wilcox –profesor de sociología en la Universidad de Virginia– constata que las mujeres casadas que se dedican a cuidar de sus hijos y a otras tareas domésticas están satisfechas cuando ven que sus maridos ayudan en casa todo lo que pueden, aunque hagan menos que ellas.

En cambio, Wilcox no ha encontrado estudios que confirmen la tesis de que la mayoría de las mujeres deseen un modelo “igualitario” en el reparto de tareas en el hogar. A su juicio, ese reparto depende sobre todo de factores como la maternidad o la situación laboral de la mujer.

Como explica en declaraciones a la revista Perspective (junio 2010), no es raro que una madre con niños pequeños quiera emplear en ellos más tiempo y menos en el trabajo externo, y prefiera que durante esos años su marido sea el principal sostenedor de la familia.

En tales casos, el reparto desigual de las labores domésticas, correlato de la distinta atención de cada uno al trabajo remunerado, no supone falta de implicación masculina. Más bien muestra a su modo que la vida familiar la sacan adelante entre marido y mujer, aunque las tareas y la dedicación a ellas sean distintas.

jueves, julio 29, 2010

COMPUTADORA EN CASA?

La investigación más completa sobre el particular es de dos profesores de Economía de Estados Unidos, Ofer Malamud (Universidad de Chicago) y Cristian Pop-Eleches (Universidad de Columbia) (1). Un plan llevado a cabo en Rumanía, país de origen del segundo, les dio un caso muy adecuado para comprobar qué efecto tiene en el rendimiento escolar la llegada de un ordenador personal a un hogar donde no antes había. En 2008, el Ministerio de Educación rumano se ofreció a subvencionar con cheques de 200 euros la compra de computadoras para alumnos de familias de renta baja matriculados en escuelas públicas. Una muestra de los 35.000 que recibieron la ayuda son el grupo experimental del estudio; los que optaron a ella pero no la consiguieron, porque no había cheques para todos, sirven de grupo de control. Los datos se obtuvieron de los expedientes académicos de los chicos y de una encuesta a ellos y sus padres sobre el uso del ordenador en casa.

Resultado: en general, los alumnos que obtuvieron un aparato sacaron después notas más bajas en matemáticas, inglés y lengua, aunque mejoraron en informática. En cambio, los del grupo de control no ganaron pericia en esta materia pero tampoco empeoraron en las otras.
La razón del efecto contraproducente de la computadora se deduce de la encuesta. En muy pocos casos los padres o los mismos hijos instalaron programas educativos en las nuevas máquinas, y muy pocos chicos las usaron para aprender o para hacer trabajos escolares. Las usaron sobre todo para jugar, y de hecho la llegada del ordenador se tradujo en que ellos dedicaron menos tiempo a estudiar, a leer y a ver televisión.
Los investigadores observaron también que las restricciones paternas al uso del ordenador parecen mitigar los efectos malos, aunque sin reforzar los buenos (mayor habilidad informática). De esto infieren que es más provechoso estimular el estudio que poner coto a la computadora; pero no lo afirman con seguridad porque los datos al respecto no tienen suficiente valor estadístico.

El ordenador solo perjudica a los pobres

El trabajo de Malamud y Pop-Eleches documenta el caso de estudiantes de renta baja. Otro de Jacob L. Vigdor y Helen F. Ladd (ambos de Duke University) lo compara con el de muchachos de superior nivel de vida (2). El escenario es Carolina del Norte, donde empezó a haber servicios de banda ancha en 2000. Los investigadores examinan los resultados académicos de los alumnos de 11-14 años del estado entre aquel año y 2005.
Vuelve a salir que la informática en casa perjudica el rendimiento escolar, pero solo en los chicos de clase modesta. Es notable el descenso de notas en lengua y matemáticas entre los estudiantes negros con ordenador, mientras que en los demás no se aprecia efecto alguno en matemáticas y solo uno muy ligero en lengua.
Los autores no saben a qué se debe esa diferencia. Tal vez, dicen, en las familias acomodadas hay, por término medio, más supervisión de los padres.
¿Se puede evitar los efectos perjudiciales del ordenador asegurando que se usa como herramienta educativa? Eso se intentó en un experimento realizado con alumnos de Texas, a quienes se dio ordenadores portátiles que podían llevarse a casa. Los aparatos no tenían instalados más que programas de utilidad educativa, y se habían configurado para bloquear distracciones (correo electrónico, chat, juegos, sitios web dudosos...). Las restricciones no funcionaron a la perfección porque muchos chicos aprendieron a sortear algunas, pero redujeron las pérdidas de tiempo.
Para ver cómo funcionó el plan, se examinaron los resultados académicos de los chicos que recibieron los portátiles y se los comparó con los de alumnos de superior nivel de vida y con los de otros de escuelas donde no se aplicó el plan. Los resultados, analizados por el Texas Center for Educational Research, son ambiguos, según un artículo del Prof. Randall Stross en The New York Times (9-07-2010), que también comenta los estudios citados antes. Se detectan ligeras mejoras en algunas materias entre los estudiantes con portátiles entregados por la escuela, junto a una bajada de notas en lengua. El efecto igualador con los compañeros de clase acomodada solo se aprecia en las habilidades informáticas.
Importa notar que estos estudios se refieren al uso doméstico de ordenadores. No implican que sea inútil o perjudicial que los alumnos o los profesores empleen equipos informáticos para las clases en la escuela.

La importancia de tener libros en casa
Por el contrario, parece que sería mejor servicio a los alumnos desfavorecidos –y más barato– regalarles libros en vez de ordenadores. Es lo que indican los estudios del Prof. Richard Allington (Universidad de Tennessee), que se ha fijado en el efecto de iniciativas para fomentar que los colegiales de familias modestas lean en verano. Estos chicos, en general, no suelen tener en vacaciones clases de repaso u otras ayudas para fijar lo aprendido, y cuando se reincorporan a la escuela han perdido terreno con respecto a sus compañeros más afortunados. Al cabo de la vida escolar, el retraso acumulado puede ser de dos años o más en lectura y expresión verbal.
Esto se evita en gran medida si los chicos leen durante el verano, lo que por lo visto no es difícil de lograr si se se les da libros al final del curso. Allington dice haberlo comprobado con un estudio de tres años, aún inédito, sobre un experimento hecho en Florida. Los 852 niños de primaria, todos de zonas pobres, que recibieron doce libros por cabeza para el verano, tuvieron después resultados notablemente mejores que los otros compañeros (cfr. Houston Chronicle, 30-06-2010).
La eficacia de tales iniciativas no viene solo, al parecer, de que los niños practiquen la lectura. Tener libros también fomenta en ellos una actitud favorable al estudio. Quizá así se expliquen los hallazgos de otro trabajo reciente, firmado por la socióloga Mariah Evans (Universidad de Nevada) y otros, sobre escolares de 27 países de muy distintos niveles de vida (3). Los autores descubren una relación estadística entre el nivel educativo que alcanza un chico y el número de libros que hay en su casa. Naturalmente, en la duración de la vida académica influyen otros factores, muy en especial el nivel educativo de los padres. Pero, según Evans y sus colaboradores, una biblioteca doméstica de 500 o más libros tiene más o menos el mismo efecto que unos padres con título universitario. En ambos casos, los chicos cursan una media de 3,2 años más de estudios que sus compañeros sin libros en casa o de padres con solo tres años de escuela. La diferencia no es la misma en todos los países: por ejemplo, es mucho mayor en China (6,6 años) que en Estados Unidos (2,4 años).
Aquí viene de molde lo que hace años escribió Simon Jenkins, que trabajó en The Times como director (1990-1992) y comentarista (1992-2005), sobre la distinta importancia de Internet y de la literatura para la formación de los estudiantes. “Una casa sin libros es un cobijo, pero no un hogar. Los niños que no leen novelas tal vez tengan destreza, pero no educación” (The Sunday Times, 16-02-1997).
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Notas
(1) “Home Computer Use and the Development of Human Capital”. Se publicará en un próximo número del Quarterly Journal of Economics. Está disponible el borrador (PDF, 394 KB).
(2) “Scaling the Digital Divide: Home Computer Technology and Student Achievement”, NBER Working Paper No. 16078, junio 2010: ver sumario.
(3) M.D.R. Evans, Jonathan Kelley, Joanna Sikora y Donald J. Treiman,“Family scholarly culture and educational success: Books and schooling in 27 nations”, Research in Social Stratification and Mobility, junio 2010, pp. 171-197: ver sumario.

miércoles, junio 30, 2010

HIJOS DEMANDAN ATENCIÓN A PADRES

Papá se mata a trabajar y apenas ve a sus hijos a diario, pero gracias al dinero que gana, un fin de semana se llevará a la familia a Disneyworld. Craso error: los niños quieren estar más con sus padres a diario, antes que disfrutar de una salida cara y extraordinaria. Así lo muestra una encuesta realizada en Gran Bretaña con ocasión de la National Family Week, del 31 de mayo al 6 de junio.
La National Family Week, promovida por varias organizaciones y apoyada por patrocinadores, se celebró por primera vez el año pasado (cfr. Aceprensa, 1-06-2009). Uno de sus objetivos es fomentar que las familias compartan su tiempo. Ese es también tema principal de la encuesta, realizada a una muestra de 3.000 padres y madres, y 1.000 chicos.
Resulta, en primer lugar, que los miembros de la familia pasan todos juntos una media de 49 minutos diarios. No es porque los padres no valoren la convivencia, pues el 75% dicen que la vida familiar es para ellos lo más importante, frente a solo el 4% que ponen el dinero en primer lugar. Pero, preguntados por qué no dedican más tiempo a la familia, el 36% dan como primera razón la necesidad de ganar más dinero, y el 32%, el prolongado horario de trabajo.
Ante la poca cantidad de tiempo que emplean habitualmente con los hijos, muchos padres creen que importa más la “calidad”: no simplemente estar físicamente a su lado, sino disfrutar compartiendo alguna actividad especial. Y la gran mayoría (60%) piensan que dar a los chicos un tiempo “de buena calidad” exige dinero.
En cambio, dos de cada tres niños dicen que prefieren estar más tiempo con sus padres habitualmente, en casa, a que los lleven un día entero al parque de atracciones o a un plan semejante.
En esa idea de tantos padres, Tim Nichols, del Child Poverty Action Group, ve la influencia de la sociedad de consumo. La publicidad quiere “convencernos de que la calidad de vida depende de lo que compramos y del nivel social que nos dan nuestras compras, mientras que muchos estudios indican que padres e hijos consiguen mayor satisfacción simplemente pasando más tiempo juntos”. Lo mismo viene a decir Rob Parsons, presidente de Care for the Family: “Estamos tan ocupados para dar a nuestros hijos lo que no tenemos, que no nos queda tiempo para darles lo que tenemos” (cfr. WebMD, 31-05-2010).
Otra discrepancia entre padres e hijos se refiere a la importancia de la integridad de la familia. Cuando se pregunta si un chico necesita convivir con su padre y su madre para desarrollarse lo mejor posible, responden sí el 51% de los adultos y el 75% de los hijos. Los hijos también consideran importante que sus padres estén casados en mayor proporción (55%) que los encuestados adultos (52%).
Las chicas, entusiastas de Facebook
Otro resultado de la encuesta se refiere al uso de las redes sociales entre los chicos de 8 a 15 años. En esto no hay paridad de sexos. El 40% de las chicas, frente a solo el 6% de los chicos, citan Facebook y similares entre las tres cosas más importantes. El porcentaje es aun mayor entre las chicas que viven solo con la madre.
Según las propias chicas, las redes sociales tienen más influencia en ellas que la televisión, las revistas, los famosos e incluso sus hermanas o hermanos. Por delante ponen a los padres y a los profesores, por este orden. Los chicos, por su parte, dicen que los tres factores que más les influyen son padres, amigos y escuela.

jueves, junio 24, 2010

CHINA Y EL HIJO UNICO

Fuente: The Spectator
Fecha: 28 Mayo 2010

En China, un profesor universitario, Yang Zhizu, y su mujer Chen Hong se han atrevido a desafiar la política del hijo único impuesta por el gobierno desde 1979. La negativa de Yang a pagar la correspondiente multa por tener a su segunda hija le ha costado su plaza en la universidad. Según informa The Spectator, esto ha desatado un movimiento de protesta cívica en Internet.
La política de control de la natalidad de China, que permite un solo hijo a las parejas de las ciudades y hasta dos a las del campo en el caso de que el primero sea niña, no le ha impedido al matrimonio Zhizu-Hong tener su segunda hija.
En casos como éstos, las familias pudientes pagan una multa de 200.000 yuanes (el equivalente a 23.700 euros) y el gobierno legaliza al bebé. Pero, ¿qué ocurre si los padres se niegan a pagar?
Pues que a los hijos “ilegales” se les deniega el permiso de residencia (hukou) en la ciudad, Pekín en este caso. Lo que implica, entre otras cosas, que no podrán acceder a los servicios públicos básicos como la educación o la sanidad, ni, en el futuro, tener un puesto de trabajo en la ciudad.
Las medidas contra los padres que “delinquen” son variables. De momento, a Yang Zhizu le han expulsado de la universidad donde enseñaba, el Beijing Youth Politcs College. Ahora le toca hacer frente a un futuro incierto.
El matrimonio Zhizu-Hong podía permitirse el lujo de pagar por su segunda hija, Ruonan. Pero no es un problema de dinero lo que está en juego. Es que, como explica Zhizu en una entrevista, la política del hijo único es “ridícula”. “¿Por qué tengo que pagar por tener una hija? Es nuestro derecho como ciudadanos”, explica.
Zhizu y Hong se han convertido en figuras nacionales. Sobre todo, Zhizu, que es quien ha perdido su trabajo. Sus colegas de la universidad se han atrevido a escribir una carta al gobierno, pidiéndole que le devuelvan la plaza. Y añaden que “ya es hora de replantearnos nuestra política demográfica”.
Pero quizá lo más relevante de este caso es la sacudida cívica que ha provocado en la Red. En una encuesta realizada por una web a 75.300 chinos, el 91% manifestó su apoyo al “matrimonio rebelde”. Incluso el China Daily, el periódico estatal publicado en inglés, reconoce que el ejemplo de Yang ha conquistado “decenas de miles de corazones por todo el país”.
Junto a esta historia de heroísmo protagonizada por el matrimonio Zhizu-Hong, The Spectator denuncia un aspecto más oscuro de la polémica: “Mientras un profesor de Pekín se juega el tipo por poner una pequeña zancadilla a la política del hijo único, algunos profesores británicos –probablemente, misántropos deprimentes– proporcionan al gobierno chino nuevos argumentos para mantener esta política”.
The Spectator cita, entre otro ejemplos, a los investigadores de la asociación malthusiana Optimum Population Trust (OPT), que aboga abiertamente por la reducción de la población mundial.

martes, mayo 25, 2010

ALERTA SOBRE NUEVA RED SOCIAL

Padres y educadores norteamericanos están alarmados ante la última fiebre adolescente en Internet: Formspring.me, una red social donde el anonimato favorece el intercambio de comentarios de unos sobre otros. Abundan las críticas, chismes, pullas y obscenidades. “Es sencillamente tremendo que los chicos tengan acceso a todas esas cosas en Internet y nosotros ni siquiera nos enteremos”, dice el padre de una quinceañera usuaria. Y concluye: “¿Cómo lo bloqueas? ¿Cómo lo vigilas?” (International Herald Tribune, 7-05-2010).
No es, en el fondo, un fenómeno tan nuevo. Formspring.me facilita y amplifica el cotilleo que existe fuera de la red. Los adolescentes buscan la aceptación de los demás, la identificación con el grupo, y desean saber la fama que tienen entre los amigos y compañeros. No todo se dice a la cara, y en corrillos hablan de los ausentes: que este no quiere invitarnos a su cumpleaños, que aquella está espantosa con ese nuevo corte de pelo... Aunque casi todo acaba llegando a conocimiento de los interesados después de dar algunos rodeos.
Formspring.me (solo para mayores de 13 años) permite enviar preguntas anónimas, contestar las recibidas y enterarse de las respuestas que dan otros. Cada usuario tiene su “caja de la verdad” adonde le llegan los anónimos, a los que puede contestar o no. Si lo hace, las preguntas y respuestas aparecen publicadas en su página de Formspring.me. Además, tiene la opción de publicarlas también en su blog o sitio web, o en su cuenta de Facebook o Twitter. Y eso hacen muchos, para perplejidad de observadores que se preguntan por qué tantos chicos airean comentarios desagradables sobre sí mismos.
La razón, probablemente, es que les interesa saber qué dicen de ellos, y las críticas mucho más que los elogios. Por eso muy pocos usan la opción de no recibir preguntas anónimas.
Hay otro motivo para esta “transparencia”. También gusta a todos saber qué se dice de sus conocidos, y en eso salen todos ganando si cada uno publica las murmuraciones sobre sí.
Formspring.me advierte a los usuarios que no se hace responsable de los contenidos “censurables, obscenos o de mal gusto” que puedan encontrar. A la vez, señala que no les está permitido usar Formspring.me para transmitir material “pornográfico, obsceno, ofensivo”, o bien “calumnioso”, “difamatorio”... El descargo de responsabilidad resulta oportuno, pues la prohibición se infringe a menudo.
De todas formas, la mayor parte del chismorreo que circula por Formspring.me no llega a tales extremos. La usuaria cuyo padre es citado arriba dice que no le ha molestado mucho ningún comentario negativo recibido, pero reconoce que uno de ellos la llevó a no ponerse más ciertos leotardos que había incorporado a su ropero.
Con independencia de lo peligroso que pueda resultar este nuevo mentidero digital para adolescentes, quizá habría que preguntarse si los mayores no van por delante. Aparte de que murmurar no es exclusivo de colegiales, la industria del cotilleo florece, más que en Formspring.me, en programas de televisión y revistas con audiencia compuesta principalmente de adultos. La mayor diferencia está en que este caso, el público es espectador de exhibiciones ajenas, mientras que los jóvenes de Formspring.me también saltan a la arena.

miércoles, marzo 31, 2010

ONU Y LOS LOBBIES RADICALES

En el periódico ALBA del 12/18 de marzo de 2010, el prestigioso
periodista Ramón Pí escribe un interesante artículo en el que se refiere a
cómo la ONU ha sido colonizada por los lobbies más radicales, como el
feminista, el gay o el que promueve la ideología de género.
Ramón Pí resume su artículo en seis argumentos que avalan su tesis.
Son estos:
Reconocer ciertos méritos a la ONU no ha de ser óbice para decir que los
lobbies más radicales han colonizado sus innumerables agencias y teñido
sus decisiones de una cosmovisión sesgada.
¿El objetivo? Minar la convivencia basada en el pensamiento griego, el
derecho romano y la religión judeocristiana, la más libre de la historia.
¿Las consecuencias? La UNICEF patrocina el aborto, la OMS lucha contra
los fumadores pero no contra el sida y la UNESCO fomenta el relativismo
cultural.
¿Han avanzado de frente para lograr sus propósitos? No, han utilizado la
mentira sistemática, han prostituido el significado de las palabras, y han
ejercido presiones mafiosas sobre el uso sobre los países pobres.
Lo peor no es que la ONU haya multiplicado su burocracia, sino que ésta
ha acabado por enfrentar a ricos contra pobres, a mujeres contra varones, a
padres contra hijos, a jóvenes contra viejos.
Tampoco se puede obviar la responsabilidad de los Estados miembros, que
no controlan a unas agencias a las que financian con contribuciones
obligatorias.

sábado, marzo 20, 2010

COHABITACION Y RIESGO RUPTURA

Firmado por Aceprensa
Fecha: 9 Marzo 2010

A menudo se dice que la cohabitación permite a los futuros marido y mujer conocerse mejor y evitar así las uniones desafortunadas. Sin embargo, el Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias de Estados Unidos revela una realidad distinta: las parejas que cohabitan antes del matrimonio son más frágiles.

Las parejas que viven juntas antes de casarse tienen, de media, una probabilidad 6 veces mayor de romperse antes de que lleguen a los 10 años de convivencia. En cambio, las expectativas de duración de la pareja mejoran si empezaron a convivir cuando ya estaban casados.

El estudio refleja también el aumento espectacular de la cohabitación en Estados Unidos. A partir de una muestra de 12.571 mujeres y hombres de 15 a 44 años, los autores señalan que el porcentaje de mujeres que rozan la cuarentena y han cohabitado se ha duplicado en 15 años hasta llegar al 61%.

“Mientras la cohabitación sigue siendo un camino hacia el matrimonio entre las clases altas, las mujeres de bajo nivel de renta tienden a verla como un punto de llegada”


Otro dato interesante es que la mitad de las parejas que empiezan cohabitando se casan a los tres años. Si los dos miembros de la pareja tienen estudios superiores, es probable que se casen antes y que su matrimonio dure por lo menos 10 años.

Para Nelly A. Musick, profesora de análisis social en la Universidad de Cornell, los resultados del estudio sugieren que hay una brecha abierta entre ricos y pobres respecto a la concepción del matrimonio. “Mientras la cohabitación sigue siendo un camino hacia el matrimonio entre las clases altas, parece que las mujeres de bajo nivel de renta tienden a ver la cohabitación cada vez más como un punto de llegada”, explica Musick.

Las actitudes sociales hacia la cohabitación también difieren en función del sexo. Entre los encuestados, el 62% de las mujeres de 25 a 44 años estaban casadas y sólo el 8% cohabitaban. En cambio, el porcentaje de hombres casados desciende hasta el 59% y el de la cohabitación sube al 10%.

Un último hallazgo significativo del estudio es que las mujeres que a la edad de 14 años no vivían con sus padres biológicos o adoptivos son menos proclives a casarse que aquellas que crecieron con su padre y su madre.

Menor compromiso

La publicación de estas estadísticas confirman las conclusiones de otros estudios que en su día fueron bastante polémicos. Investigaciones realizadas hace más de una década revelaban no solo que las parejas de hecho se rompen más que los matrimonios, sino que también aquellos que se casan después de haber cohabitado son más proclives a divorciarse que quienes fueron directamente al altar.

En un estudio publicado en 1999, dos conocidos sociólogos estadounidenses, David Popenoe y Barbara Dafoe Whitehead, del National Marriage Project de la Universidad Rutgers, afirmaban que “una atenta revisión de los datos que proporcionan las ciencias sociales sugiere que vivir juntos no es una buena manera de prepararse al matrimonio ni de evitar el divorcio”.

Según los autores, las personas que han vivido antes con otras parejas muestran un compromiso menos firme. “Toleran menos la insatisfacción y dejarán romperse un matrimonio que podría haberse salvado”, dicen Popenoe y Whitehead (“Should We Live Together? What Young Adults Need to Know about Cohabitation before Marriage”

sábado, marzo 13, 2010

NUEVA LEY DEL ABORTO EN ESPAÑA

Firmado por Aceprensa
Fecha: 26 Febrero 2010
El 24 de febrero, el Senado aprobó de forma definitiva la reforma de la ley del aborto, que introduce en España un sistema de plazos y consagra la libre disposición de la mujer sobre el feto. La ley entrará en vigor a los cuatro meses de su publicación en el BOE. Resumimos las principales innovaciones de la reforma, tras los últimos retoques.

De delito a derecho. En la ley vigente, de 1985, el aborto es un delito despenalizado en tres casos: si el embarazo supone un grave peligro para la salud o la vida de la mujer, si es probable que el feto nazca con graves taras físicas o psíquicas, o si el embarazo es fruto de una violación. Ahora, con la nueva ley, el aborto pasa a convertirse en un derecho jurídicamente exigible y con financiación pública.

Libre disposición sobre el feto. Al reconocerse el aborto como un derecho de la mujer, se elimina la ponderación entre la libertad de la madre y la protección de la vida del feto que exige el Tribunal Constitucional. La reforma también hace caso omiso del principio que reconoció expresamente el TC: la vida del nasciturus es un bien jurídico que goza de protección constitucional.

Aborto libre hasta las 14 semanas. En este período del embarazo, la mujer pude abortar sin dar explicaciones a nadie y sin necesidad de autorización. Esta es una de las consecuencias derivadas de la eliminación del sistema de indicaciones.

Hasta la semana 22. Entre la semana 14 y 22 de la gestación, la mujer puede abortar en caso de grave riesgo para su vida o salud (con un dictamen emitido por dos médicos especialistas, del que se puede prescindir en caso de urgencia), o si el feto padece graves anomalías. Como el riesgo para la salud de la madre ha sido hasta ahora el coladero para el aborto a petición, en la práctica el aborto libre se amplía hasta las 22 semanas del embarazo.

Después de la semana 22. También hay aborto legal hasta el final del embarazo si hay malformación incompatible con la vida del feto o éste padece una enfermedad de extrema gravedad e incurable. En el primer caso, se requiere el dictamen de dos médicos especialistas distintos del que practique el aborto. En el segundo, el diagnóstico deberán confirmarlo tres médicos.

Menores de 16 y 17 años. La decisión de abortar corresponde exclusivamente a ellas, pero al menos uno de los representantes legales (padre, madre o tutor) ha de ser informado. Ahora bien: se prescinde de la obligación de informar si las menores alegan que esto les puede acarrear un “grave conflicto”.

Objeción de conciencia. Se limita a los profesionales directamente implicados en el aborto. Además, la ley establece que los objetores deberán ejercer su derecho de forma individual, por escrito y justificada. Y las Facultades de Medicina y las Escuelas de Enfermería tienen obligación de enseñar en sus aulas a practicar abortos.

Educación sexual. A partir de los 11 años, los alumnos de primaria y secundaria recibirán clases de “salud sexual y reproductiva”.

Anticonceptivos gratis. La sanidad pública financiará total o parcialmente los anticonceptivos de última generación. Las personas de escasos recursos podrán obtenerlos a cargo de la sanidad pública.

PERMISO MATERNIDAD

Firmado por Aceprensa
Fecha: 2 Marzo 2010

El 23 de febrero, una comisión del Parlamento Europeo aprobó un plan de extender la duración mínima del permiso de maternidad, para adecuarla a los criterios recomendados por la Organización Internacional del Trabajo. La propuesta será debatida a finales de mes en el pleno de la Cámara, donde no tiene asegurada la amplia mayoría que recibió en comisión. Si pasa, aún tendrá que ir al Consejo de Ministros, en abril o mayo, y ser ratificada por una mayoría cualificada de los Estados.

La norma actual exige un mínimo de 14 semanas con una retribución igual o superior a la fijada para la baja por enfermedad (en el total de 14 semanas, no necesariamente en cada una). Casi todos los países de la UE permiten más, con muy diversos repartos entre duración y pago. Por ejemplo, Gran Bretaña da hasta 52 semanas: 6 con el 90% del salario, 33 con un subsidio de 123 libras (136 euros) cada una y 13 no pagadas. En cambio, en Alemania la duración del permiso es la mínima, 14 semanas, pero con el salario íntegro.

El gráfico muestra el número de semanas que en cada Estado miembro de la UE se pagan a las mujeres que están de baja por maternidad. El nivel de retribución varía mucho de un país a otro, y en los distintos periodos del permiso. Para facilitar la comparación se han hecho algunas simplificaciones. Por ejemplo, en Portugal se puede elegir entre 120 días (17 semanas) con el 100% del salario y 150 días (21 semanas) con el 80%. Malta no incumple la normativa europea, pues la duración del permiso es de 14 semanas, aunque solo paga 13 (pero con todo el salario, de modo que supera la remuneración mínima establecida en las 14 semanas obligatorias).

La propuesta del Parlamento incluye más medidas de protección. Una es que las empleadas no podrían ser despedidas dentro de los seis meses siguientes a la reincorporación tras el permiso de maternidad. Otra es que sería obligatorio dar opción a que el padre tomara parte del permiso, cosa que ya está prevista en la mayoría de los países.

La ampliación supondría una carga adicional para las arcas públicas y las empresas justo “cuando menos pueden permitírsela las economías de la UE”, en palabras de Lord Young, ministro británico de Relaciones Laborales. Mina Andreeva, portavoz de la Comisión Europea, replica que el plan ofrece suficiente margen de adaptación a las necesidades nacionales, pues permite a los Estados limitar el pago durante las 20 semanas, con tal que sea al menos equivalente al que se recibiría en caso de enfermedad. Pero el gobierno británico piensa principalmente en la pérdida de flexibilidad laboral que implica subir la duración obligatoria, pues en prestaciones dinerarias la regulación nacional ya es mucho más generosa que el nuevo mínimo propuesto. Por eso el ministro ha anunciado que Gran Bretaña hará todo lo posible para que la reforma no salga adelante.

miércoles, enero 27, 2010

TRABAJO Y FAMILIA

María Pía Chirinos Fuente: El Ecuatoriano

Hay temas que pueden provocar inicialmente rechazo por parecer estereotipados (reivindicaciones feministas), manipulados (la inmigración) o incluso menospreciados (el trabajo doméstico). Pero su mezcla puede ser explosiva, porque pone de manifiesto algo que rara vez aparece en los debates sobre la inmigración: el cuidado de los niños y de los mayores en las sociedades del Primer Mundo a menudo se hace a costa de mujeres inmigrantes que dejan de cuidar a sus propios hijos en el país de origen.
Es la denuncia de Arlie R. Hochschild en su reciente obra traducida al español, La mercantilización de la vida íntima (1), donde delata un nuevo colonialismo: la extracción oculta de un abundante oro, el del cuidado, que las mujeres del Tercer Mundo llevan a cabo con su trabajo doméstico en casas de sociedades capitalistas. Y es que, a diferencia de las migraciones anteriores, la actual ha adoptado un rostro femenino y representa hoy en día alrededor del 51% de los inmigrantes en los países de la OCDE. Millones de mujeres abandonan su hogar y sus hijos, para trabajar a miles de kilómetros de sus tierras y dedicarse al cuidado de hijos ajenos, cuyas madres han optado por acceder al mercado laboral. Hochschild, una de las voces más destacadas de la sociología norteamericana, en general, y del feminismo de la “segunda ola”, en particular, lo explica con una lograda metáfora: estamos frente a un “transplante de corazón global” (Global Heart Transplant: GHT).
Los que quedan atrás
Aunque la obra dedica varios ensayos a temáticas relacionadas con el cuidado (y siempre dentro del sistema capitalista estadounidense), es la parte cuarta la que más interés ha suscitado en muchos ámbitos feministas. Por un lado, el trabajo de cuidar a otras personas se asocia cada vez más con la sensación de “atascamiento”, de quedarse fuera del ámbito público, sobre todo para la mujer. Por otro, Hochschild ve imprescindible suscitar una revolución social y de pensamiento para revalorizar “el cuidado de otras personas tanto como el éxito en el mercado” (p. 21).
¿Una utopía para nuestro tiempo? La dificultad es patente cuando se piensa en que el Primer Mundo acepta este transplante de corazón global sin muchos reparos: es la solución para paliar la amenaza del envejecimiento y promover más población económicamente activa (es decir, más madres que opten por trabajar fuera de casa). Obviamente, esta postura se defiende con razones humanitarias: gracias a estos trabajos, las familias del Sur reciben más remesas de dinero, mejoran la educación y la salud de sus hijos, etc. Además, no se trata de una fuga de cerebros sino de una fuga de mano de obra barata (aunque, de hecho, estas mujeres cuenten a veces con estudios universitarios, pero del Tercer Mundo…).
No obstante, si observamos un caso concreto, estas justificaciones dejan de serlo. Tomemos, por ejemplo, la inmigración ecuatoriana en España (similar a la filipina en Estados Unidos, tratada por Hochschild). Al flujo migratorio de mujeres de ese país que dejan atrás a sus hijos, ha seguido el aumento de suicidios juveniles; siete de cada diez niños dejan sin acabar la educación básica y, por si fuera poco, los embarazos no deseados entre adolescentes aumentan cuando los padres son sustituidos por los abuelos. Queda claro que el cuidado que el Norte extrae deja un vacío en los países del Sur difícil de llenar y para el que no tienen recursos morales.
Contradicción del feminismo primitivo
Pero simplificar el problema y caer en un maniqueísmo geográfico que acusa al Norte como el malo y defiende al Sur como el bueno, sería otro error. Hace más de un siglo, por poner un ejemplo, italianos, chinos y japoneses llegaban a América del Sur; hoy en día el flujo parece el contrario. Y es que el inmigrante busca un país rico, donde haya empleo, porque el problema del que huye –la verdadera injusticia– es la pobreza en la propia nación, que suele ir acompañada de corrupción y mala administración, así como de falta de oportunidades. Es sabido que no pocas veces los gobiernos se resisten a los mecanismos establecidos para la condonación de la deuda, porque no aceptan que se les exija invertir en educación y salud, y continúan con gastos en armamento y burocracia.
Pero dejando esto claro, el punto aquí es otro. Si seguimos con la metáfora del transplante de corazón global, vemos a la mujer inmigrante y pobre, corazón del hogar, que se inserta dolorosamente en una realidad social capitalista, y se dedica a hijos y ancianos ajenos, a cambio de sueldos altos pero no lo suficiente como para facilitarle viajes para reunirse con sus propios hijos. El punto por tanto es una escandalosa contradicción del feminismo primitivo: ¿cómo justificar la demanda de servicio doméstico en países desarrollados que lo necesitan porque sus mujeres lo han abandonado? Por eso, la crítica de Hochschild es lapidaria: “que dos mujeres trabajen por un salario es algo bueno, pero que dos madres renuncien a todo por el trabajo es algo bueno que ha ido demasiado lejos” (p. 74).
Ética del cuidado
Claramente, ese ir demasiado lejos debe achacarse primero al feminismo primitivo (no tanto a la mujer inmigrante, forzada muchas veces por las circunstancias y dispuesta a sufrir por su familia). La lucha del feminismo por una igualdad centrada en el poder económico y, por tanto, centrada también en el acceso al mundo laboral, asumió como por ósmosis elementos negativos del capitalismo y del individualismo liberal que el sistema ya tenía. En lugar de humanizar a los hombres, el feminismo materializó a las mujeres; y en vez de conseguir que el hombre participase más en la familia, se desvalorizó el contexto –la casa con sus trabajos– que lo hubiera permitido.
Poco a poco se ha visto que el campo de batalla no se encuentra en Wall Street sino en los barrios residenciales de Manhattan; y que el arma letal es aparentemente inofensiva: el valor que recibe el cuidado. Sin embargo, el nuevo feminismo ha descubierto esta contradicción y ha levantado la voz. Frente a una concepción del hombre y de la mujer como seres estrictamente racionales, autónomos e independientes, ha promovido la Ética del cuidado. Cuidar implica siempre una actitud de preocupación por parte de quien cuida y una situación de fragilidad por parte de quien es cuidado. Ahí donde aparece una carencia –y es preciso dejar claro que nos referimos también a carencias corporales y cotidianas–, ahí cabe una respuesta de cuidado, una respuesta humana, por más que también haya una respuesta técnica. No somos ni super-hombres ni super-mujeres; somos vulnerables y necesitamos del cuidado de los demás para nuestro desarrollo como personas. El GHT desvela precisamente esto.
En este contexto, el hogar, la casa, pueden constituir la red primaria social y la fuente de humanización de todo ser humano, siempre y cuando se fomenten las actividades de cuidado que las refuercen. Actos en común como las comidas en familia, tareas materiales como cocinar, limpiar, decorar, etc., constituyen un servicio directo a la persona no sólo en su dimensión corporal, sino también cultural e incluso espiritual. Por eso, si esta red se rompe –como es el caso de las mujeres inmigrantes, privadas del contacto directo con sus hijos–, se rompen también elementos esenciales de nuestra identidad. Algunas soluciones de Hochschild para evitar esa ruptura resultan muy conocidas: la ayuda masculina en el hogar, políticas laborales familiares… Pero la más radical y difícil no deja de ser esta: “la adjudicación de honor social al trabajo de cuidar” (p. 213).
La mente y la mano
Las mujeres del Norte lo saben muy bien, aunque sea en forma de insólito tabú de nuestra cultura posmoderna: necesitamos del cuidado ordinario. Lo que en cambio muchas ignoran es que ese tabú es un prejuicio de esa misma cultura, que define lo humano desde el paradigma de lo racional. Por esto, la revolución que propone Hochschild debe ser también una revolución de pensamiento: o se defiende el carácter racional y libre (humano) y relacional (social) de las tareas manuales y cotidianas y la necesidad que tenemos de ellas, o difícilmente se ganará la batalla. Obras recientes han comenzado a exponer esta posición, entre ellas las de Richard Sennett (2) y Matthew Crawford (3).
La obra de Sennett, El artesano, se decanta por unas tesis sumamente humanas: saber hacer bien las cosas y hacerlas por el propio placer de hacerlas bien, es una regla de vida simple y rigurosa que ha permitido el desarrollo de técnicas muy refinadas. Carpinteros, joyeros, fabricantes de instrumentos musicales han unido siempre sus conocimientos a la habilidad manual en una simbiosis de mente y mano que ha reforzado la sinergia entre teoría y práctica. Los ejercicios manuales repetitivos se constituyen en fuente de conocimiento; es más, poseen un carácter terapéutico, que cura una enfermedad muy extendida en nuestra cultura: el afán de perfeccionismo con el que la técnica nos engaña.
Por su parte, Crawford afronta el mismo tema desde principios clásicos y aristotélicos. Además de filósofo, es un orgulloso mecánico reparador de motos, convencido de la intrínseca relación entre cerebro y mano, de la racionalidad práctica presente en el hacer, de su dimensión ética y de su valor para regenerar una cultura narcisista centrada en el yo.
En ambos casos, la defensa de los trabajos manuales aparece como un reto para nuestra cultura racionalista (que identifica lo humano con la razón abstracta), para nuestra sociedad capitalista (que absolutiza el valor económico del producto) y para nuestra existencia individualista (que rechaza toda dimensión de servicio). Ni hay que confundir humano con racional, ni conocimiento con teoría. Hay muchos modos de conocer: el manual lo es también y se presenta con frecuencia como un conocer escondido, difícil de transmitir pero no por ello inexistente o inhumano.
La apología del trabajo manual y, más en concreto, del cuidado cotidiano no debería ser una causa perdida: nuestras necesidades corporales merecen una respuesta racional, libre y empática, con un planteamiento que bien puede ser denominado también “profesional”. Es un reto improrrogable de nuestra cultura. Lo saben muy bien las feministas: las de la primera generación, que contratan a madres inmigrantes para cuidar a sus hijos, y las de la segunda que denuncian este transplante de corazón global. Buen tema para reflexionar.
María Pía Chirinos es investigadora en la Pontificia Università della Santa Croce (Roma).
NOTAS
(1) Arlie R. Hochschild, La mercantilización de la vida íntima. Apuntes de la casa y el trabajo. Katz Editores. Buenos Aires-Madrid (2008). 386 págs. Traducción: Lilia Mosconi.
(2) Richard Sennet, El artesano. Anagrama. Barcelona (2009). 363 págs. Traducción: Marco Aurelio Galmarini.
(3) Matthew Crawford, Shop Class as Soulcraft. Penguin. New York (2009). 256 págs. Se está preparando la traducción al castellano.
(4) Se puede también leer los párrafos dedicados a este tema en la última encíclica de Benedicto XVI Caritas in veritate, nn. 62-63.