domingo, abril 26, 2009

PAPÁ, ¿POR QUÉ ME HAS DADO LA VIDA?

El hijo pregunta a su padre: “papá, ¿por qué me has dado la vida?” El padre responde: “porque amaba a tu madre”.

El ejemplo, presentado por un obispo italiano, monseñor Carlo Caffarra, pone el amor como el primer paso de la fecundidad, de la vida, en aquellas parejas que quieren vivir unidas bajo el signo de la entrega mutua.

Cada nuevo hijo nace gracias a otros, depende de otros en su existencia. Esta dependencia explica las profundas relaciones que se establecen entre el hijo y sus padres.

No se trata sólo de una relación biológica, aunque esa relación sea muchas veces muy visible (“¡cómo se parece a su madre!” “¡tiene los ojos de su padre!”). Se trata de una relación mucho más profunda, una relación que se basa en el amor.

Un hombre y una mujer se aman. El amor madura, crece, llega al compromiso, al matrimonio. El amor sigue su camino. El “amaba a tu madre”, el “amaba a tu padre”, un día se convierte en la noticia: alguien ha surgido del amor, alguien empieza a vivir desde el amor. Alguien que es hijo, que es “nuestro hijo”, se introduce entre nosotros, no para separarnos, sino para unirnos de un modo mucho más profundo, más rico, más fecundo.

Con amor no hay problemas

La pareja recibe la invitación a una nueva etapa en su camino matrimonial. Antes el hijo era sólo una posibilidad que entraba en el proyecto del amor de los esposos. Ahora es una realidad. Ya está aquí: necesita más cuidados, más atenciones, menos humo en casa y más descanso para mamá.

Pero no basta con los consejos “médicos”. Ese hijo real, vivo, concreto, todavía escondido en el cuerpo de la madre, invita a un paso más profundo. Puede ser amado, puede ser respetado, así, como es.

Desde el amor se comprende que unos esposos acojan al hijo no como si fuese un problema, sino como a una riqueza. Eso es lo propio del amor: ver lo positivo, incluso cuando hay que apretar más los espacios en el piso o ahorrar más para pañales.

Ver lo positivo también cuando el hijo no es cómo se esperaba. Cuando es niño y no niña (o al revés). Cuando es enfermo y no sano. Cuando llega en un momento no previsto, pero no por ello deja de ser una noticia que enciende una llama de esperanza.

Cuando falta el amor, en cambio, es fácil ver al nuevo hijo como un obstáculo a los proyectos familiares, como un problema para el espacio en el piso y en el coche, como un potencial enemigo para el hermanito pequeño que empieza a dar señales de celos.

El hijo que enriquece el amor

Sin amor, es fácil caer en la cultura del dominio, en la que el hijo deberá superar el test de los planes de los adultos para lograr el ingreso en el mundo de los vivos. Una cultura del dominio que ha promovido el aborto, el infanticidio, la esclavitud o la venta de niños. Una cultura que dice: sólo nacerá un hijo cuándo y cómo lo decidan sus padres, o el jefe de la tribu, o un poderoso dictador que determina quiénes pueden tener hijos y cuántos pueden ser concebidos por cada “cupo familiar”, o el jefe de la empresa, que no renueva su contrato a aquellas mujeres que necesitan ausentarse por motivos de maternidad.

A pesar de las dificultades, a pesar de la oposición de algunos, siempre será hermoso el nacimiento de un hijo que viene del amor y que enriquece el amor. “Porque amaba a tu madre”, “porque amaba a tu padre”, “porque te amábamos”, puede convertirse, en unos años, en un “yo también os amo”. Quizá simplemente “porque antes me habéis amado a mí”. O también “porque sois buenos, lo habéis sido conmigo, y me estáis enseñando que la vida vale cuando se vive con amor”.

El mundo del matrimonio y la familia es distinto cuando se vive en este dinamismo. No es un ideal para pocos: en cada corazón se esconde ese sueño, ese deseo de amar. No sólo porque hemos experimentado lo hermoso que es vivir cuando nos aman, sino también porque sabemos que hay otros (sobre todo, esos otros más cercanos) que piden y necesitan que les demos amor.

Un amor que es sumamente bello cuando ese otro (le llamamos hijo) viene a casa desde un “te quiero, me quieres” que llega a ser fecundo y rico, que se convierte en “te queremos como eres: ven a enriquecer nuestro amor de esposos, ven a caminar cogido de nuestras manos enamoradas”.

Fernando Pascual

lunes, abril 20, 2009

EDUCACION DIFERENCIADA

Más de 210.000 colegios diferenciados escolarizan a 40 millones de niños en los cinco continentes

La educación mundial también separa a los alumnos por sexos

La Razón 19 Abril 09 - Mar Villasante

MADRID- La separación de niñas y niños en las aulas se extiende por todo el mundo, con 210.281 escuelas de este tipo que escolarizan a más de 40 millones de alumnos, según datos de la Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada (EASSE). Asia lidera esta lista por continentes, con casi 180.000 escuelas, seguida de África (21.629), América (5.330), Europa (2.556) y Oceanía (1.601). Mientras que en los dos primeros la inmensa mayoría son de titularidad pública, en el resto son mayoritariamente privados, incluidos los europeos y, particularmente, los de nuestro país, que cuenta con más de 150 colegios diferenciados, todos ellos privados y con ideario católico. Sin embargo, sólo Asia y África hacen que la balanza global se incline por la titularidad pública en más de un 90 por ciento (199.260 frente a 11.021). En los últimos años han sido muchos los países que han decidido impulsar este tipo de enseñanza, incluso algunos de fuerte tradición mixta como Alemania (con proyectos de clases de Matemáticas sólo para chicas y grupos para varones con dificultades o fracaso) o Suecia, que recientemente elaboró un informe en el que se recomiendan las clases diferenciadas. El más reciente protagonista de esta apuesta ha sido Estados Unidos y, más concretamente, Arne Duncan, ahora responsable del área de Educación del presidente Barack Obama, que en 2001, cuando era superintendente de los colegios públicos de Chicago, apoyó explícitamente el proyecto del Urban Prep Charter, un instituto para chicos negros sin medios económicos. En el país americano la ley permite que este tipo de centros puedan recibir financiación y aportaciones privadas aunque sean públicos. La Fundación Bill Gates, la periodista Oprah Winfrey o las empresas Estee Lauder y Avon colaboran en el sostenimiento de la Young Women¿s Lidership Academy (www.ywlfoun-dation.org), que ha contribuido a la apertura de centros femeninos públicos en Bronx, Queens, Chicago, Filadelfia, Dallas y Austin. El éxito escolar y el rendimiento académico son algunas de las ventajas que esgrimen los defensores de la escuela diferenciada. La EASSE cita, como ejemplo, que de las diez mejores escuelas de Inglaterra cuatro son sólo de chicos, cuatro de chicas y dos mixtas. La proporción, ampliada a las 50 mejores, se traduce en que entre ellas figuran 15 de chicos, 19 de chicas y 16 mixtas («Financial Times», año 2003). A su vez, 13 de los 20 colegios de Gales e Inglaterra con mejores calificaciones en los exámenes finales de enseñanza obligatoria eran de educación separada. En Estados Unidos, un estudio de Lee y Bryk (año 2003) con alumnos de 75 escuelas de secundaria concluyó que los alumnos de educación separada obtenían mejores calificaciones y tenían aspiraciones académicas más altas, mientras que, en Ontario (Canadá), otro estudio del mismo año revelaba que 10 de las 16 escuelas con mejores calificaciones eran también de este tipo. Mientras, en Australia se realizó un seguimiento de seis años sobre 270.000 estudiantes con el resultado de que los alumnos educados en aulas de un solo sexo obtenían un resultado entre el 15 y el 22 por ciento mejor que los de las escuelas mixtas. A favor de la educación separada pesan argumentos académicos y científicos, que hablan de la diferente maduración de niños y niñas y de sus diferentes habilidades y procesos de aprendizaje. Pero es en la socialización donde unos y otros utilizan a discreción las ventajas e inconvenientes. Así, Carmen Guaita, secretaria de comunicación del sindicato ANPE, destaca de la enseñanza mixta la importancia de la convivencia con otros sexos, especialmente enriquecedora en los casos de hijos únicos o familias en las que todos los hermanos son del mismo sexo, así como la educación en la naturalidad de la evolución y el crecimiento, o la compensación de las carencias familiares, cuando por ejemplo entre los padres falta un referente masculino o femenino. Pedagógicamente, añade, el contacto desde la infancia con la realidad permite una mayor sociabilidad e interacción entre hombres y mujeres, así como asociar y conocer las distintas maduraciones. Carmen Guaita considera que los argumentos en contra de la educación mixta están más relacionados con la sexualidad prematura de los adolescentes. Más distracción Por el contrario, María Calvo, presidenta de EASSE en España, valora de la separación que «el ambiente libre de la distracción que supone la presencia del sexo opuesto favorece la faceta académica, la tranquilidad en el aula aumenta, la eficacia docente es mayor al tratar con grupos más homogéneos». Además, «la presencia del otro sexo en el colegio es un factor de dispersión».

miércoles, abril 15, 2009

REDES SOCIALES Y VIDEOJUEGOS

Abusar de redes sociales como Twitter o Facebook puede afectar al correcto desarrollo de las emociones humanas, como la compasión o la admiración, según revela un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California (USC) publicado en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS).
Como explicó la Dra. Mary Helen Immodirno-Yang, investigadora del estudio, “necesitamos un poco de tiempo y reflexión para procesar algunos tipos de pensamientos, especialmente la toma de decisiones morales respecto a situaciones físicas o psicológicas de otras personas”. Así, el trabajo destaca el coste emocional que podría acarrear una sobreexposición al rápido intercambio de mensajes y noticias obtenidos a través de las redes sociales, feeds e, incluso, la televisión.
Y el resultado, advierte la Dra. Immodirno-Yang, sería que “los usuarios podrían desarrollar indiferencia ante el sufrimiento humano”, destacando los “efectos dañinos” de estas actividades en el desarrollo cerebral de los más jóvenes, principales visitantes de estos sitios web.
TV y videojuegos, ¿aún más nocivos?
Los seres humanos pueden gestionar la información rápidamente y responder en cuestión de segundos al dolor físico experimentado por sus semejantes. Sin embargo, a la hora de hacer frente a las llamadas emociones sociales, como la compasión o la admiración, el proceso lleva mucho más tiempo, según los descubrimientos realizados por los investigadores de la USC, liderados por el Dr. Antonio Damasio.
Los científicos utilizaron complejas historias reales para inducir a trece voluntarios sentimientos de admiración ante virtudes y habilidades, así como compasión ante el dolor físico o social. Los escáneres cerebrales mostraron que los voluntarios necesitaban entre seis y ocho segundos para responder a las historias sobre virtud o sufrimiento social, una velocidad de reacción que resultó demasiado lenta en comparación con la registrada para las respuestas al dolor físico.
En consecuencia, los autores concluyen que la vida real es el lugar idóneo para que los humanos encuentren oportunidades de sentir compasión o admiración, a diferencia de las rápidas herramientas ofrecidas por los medios digitales, que “pueden alejar de su propia humanidad a los usuarios demasiado activos”.
Aun así, la Dra. Immodirno-Yang no responsabiliza del problema a Internet, pues “no se trata de las herramientas de las que disponemos, sino del uso que les damos”. Es más; el investigador de la cátedra Annenberg de Comunicación, Tecnología y Sociedad de la USC, Dr. Manuel Castells, minimiza el impacto de las redes sociales, ya que pueden contribuir a la reflexión emocional “más que la televisión y los videojuegos”.

domingo, marzo 22, 2009

ABUELOS

Victoria Cardona








Hace poco una abuela me escribía este correo electrónico: "Trabajo media jornada, cuando termino voy a casa de mi hija y cuido de los nietos que tienen cuatro, siete y nueve años hasta las nueve de la noche, cuando llegan mi yerno o mi hija para sustituirme. He de decirte con toda franqueza que me dolería mucho no ayudarles, creo que me sentiría decepcionada, cuando estoy con los pequeños me olvido de todos los males, ya que cuando llego a casa siempre me encuentro con un marido reclamándome la cena y habitualmente de mal humor".
Otra abuela me comentaba: "Con mi marido nos aburrimos. He optado por no hablar nada ni demostrar mis sentimientos. Cuando comento algo parece que hable con una pared. En cambio si los hijos y los nietos están con nosotros, aunque no quitan la mesa, dejan los juguetes o los vídeos desordenados y todo hecho una leonera, prefiero este jaleo que quedarme con mi marido a solas".
Estas situaciones son fáciles de arreglar con buena voluntad. Seamos optimistas: ¡abuelos, todavía no se ha perdido todo, podemos coger un abanico e ir soplando fuerte, alguna brasa se reavivará y cuando la llama queme se irá ampliando y surgirá el fuego! Puede ser un proceso lento o rápido, depende de muchos factores. Cada uno que busque soluciones, pero se han de encontrar…
A todos nos gustaría poseer una varita mágica como el hada de La Cenicienta, pero no somos ni hadas ni magos. Ahora bien, pensando en estos problemas de soledad o de incomunicación en el matrimonio como los de las dos abuelas que nos han hecho su confidencia, nos preguntamos: ¿puede estar el abuelo deprimido y por eso no existe diálogo?, ¿podría pensar que su mujer le ha abandonado desde que han llegado al mundo los nietos?, ¿tal vez se ha jubilado recientemente y le cuesta adaptarse al cambio?, ¿hemos de acompañarlo al médico?
Respondamos, sinceramente, abuelas: ¿cuánto tiempo hace que no salimos juntos al cine?, ¿cuál ha sido la última vez que nos hemos mirado al espejo tratando de resultar más atractivas físicamente para estar por casa?, ¿cuánto tiempo hace que no hemos ido a cenar a aquel restaurante donde nos encontrábamos tan bien los dos, de excursión o de viaje, por querer estar todo el día pendiente de los nietos?
El amor de la pareja jubilada ya viene reforzado por todo lo que se ha vivido y trabajado el amor con los años. Si uno no queda arrinconado, puede ser el tiempo de la contemplación, de actividades conjuntas, de más comprensión mutua, de emprender objetivos de compromiso social tan necesarios hoy. Aprovechemos la edad de oro para hacer labores de servicio y solidaridad para con los demás.
No puedo dejar de recordar que es necesario estar disponible para los hijos y para los nietos, pero jamás debemos estar en medio y que la primera ilusión debe estar centrada en seguir con el amor sincero que un dia, lejano ya, unió unas vidas para toda la vida.
No podemos olvidar, abuelos, vivir las costumbres que teníamos para proteger nuestro amor y ponerlo al día como cuando éramos más jóvenes.

viernes, marzo 20, 2009

FAMILIA Y SIDA

Maria Ozores Preparar para imprimir Enviar por correo

Los valores tradicionales de la familia son el arma más eficaz contra el Sida

Uganda es el mejor ejemplo, al pasar en 17 años del 14% de portadores de Sida al 5%; España a pesar de las campañas mantiene el porcentaje de afectados

Los valores tradicionales de la familia constituyen el arma más eficaz para controlar el incremento de infectados por el virus del Sida. La enfermedad ha descendido en aquellos países que han desarrollado políticas de apoyo a los valores tradicionales de la familia o que tradicionalmente se han caracterizado por un concepto de familia más estable y ajustado al orden tradicional. Sin embargo el porcentaje ha subido o se ha mantenido en aquellos que han basado el control del Sida en el uso del preservativo.

Esto viene a avalar las palabras que Bendicto VXI manifestó este miércoles, 18 de marzo, en Camerún al defender el matrimonio “indisoluble y estable” y afirmar que el preservativo “agrava” el problema del Sida en África. El Papa propuso una “humanización de la sexualidad”, así como “una renovación espiritual, que comporta una nueva forma de conducta”.
Es lo que se desprende de los datos que la Organización Mundial de la Salud publicó en 2008 y que analizan la variación por países de enfermos de Sida en todo el mundo entre 2001 y 2007. La muestra recoge el número de personas infectadas por el Sida en términos absolutos y el porcentaje total de la población.
África, donde el Sida golpea
En África donde el Sida golpea duramente prácticamente a todos los países, Camerún ha pasado de tener 530.000 portadores del Sida en 2001 a 540.000 en 2007 por lo que en términos absolutos incrementa en 10.000 el número de enfermos, pero sin embargo en porcentaje baja de un 6% de afectados en 2001 a un 5,1% en 2007, por lo que mejora el porcentaje relativo a toda la población del país –que evidentemente se ha incrementado-.
La mayoría de países del África negra mantienen sus desoladoras cifras. Etiopía desciende ligeramente y pasa de tener 920.000 infectados en 2001 a 980.000 en 2007, y en porcentaje pasa de un 2,4% a un 2,1%; Etiopía consta de un contingente católico importante. Congo desciende de 84.000 infectados en 2001 a 79.000 en 2007 y en porcentaje de un 4,4% a un 3,5%. Angola incrementa el número de afectados de 120.000 a en 2001 a 190.000 en 2007 -hay una subida de 70.000 enfermos-, pero que en porcentaje significa un incremento del 1,6% al 2,1%, aunque en 1990 el país prácticamente tenía un porcentaje cero de infectados. Zambia desciende ligeramente y aunque pasa de tener 940.000 infectados en 2001 a 1.100.000 en 2007 en términos absolutos, en porcentaje pasa de un 15,4% a un 15,2% siendo uno de los países que más sufren la incidencia del virus ya que de cada 100 personas, más de 15 son portadores. Zambia constituye la manifestación más clara del fracaso de que las campañas a favor del uso del preservativo no demuestran ninguna disminución en las tasas de infección del virus.

Descenso espectacular en Uganda
Uganda representa el descenso más espectacular ya que pasa de tener 1.100.000 infectados en 2001 a 940.000 en 2007, pero si constatamos el porcentaje de los últimos 17 años pasa de casi un 14% a un 5,4%. Uganda consta de un contingente numeroso de cristianos en su población y no ha basado su estrategia en la lucha contra el Sida en el uso del preservativo sino en el rescate de la familia tradicional africana -de la misma forma que se desprende esa dinámica en las sociedades cristianas y musulmanas-.
Los países del África subsahariana han roto con su modelo tradicional de familia y se ha extendido desorbitadamente la práctica de la prostitución. La pauta cultural y religiosa de un país es determinante para el avance y el retroceso del Sida. En los países musulmanes el nivel de incidencia del Sida en la población es mínimo, a pesar de que se practica la poligamia y la práctica del preservativo es ignorada.
Los países musulmanes: menos Sida y más familia
En los países de tradición musulmana las cifras se reducen en comparación con las africanas a niveles muy inferiores, de la inmensa mayoría de estos países sólo el 0,5% de su población está infectada por el virus del Sida. Son países que se caracterizan por tener estructuras familiares consistentes y estables.
Líbano pasa de 2.200 afectados en 2001 a 3.000 en 2007, el porcentaje se mantiene en un 0,1%. Pakistán pasa de tener 51.000 afectados en 2001 a 96.000 en 2007, y en porcentaje de menos de 0,1% a un 0,1%. Malasia pasa de tener 44.000 afectados en 2001 a 80.000 en 2007, y en porcentaje de un 0,3% a un 0,5%.
Al mismo tiempo Singapur de tener 2.900 afectados en 2001 pasa a 4.200 en 2007, y en porcentaje de un 0,1% a un 0,2%. Indonesia pasa de tener 93.000 afectados en 2001 a 270.000 en 2007, y en porcentaje de un 0,1% a un 0,2%. Marruecos y Algeria mantienen sus porcentajes en 0,1% desde 2001, el primero incrementa en 8.000 la cifra de afectados por el virus y Algeria en 9.000. Túnez pasa de tener 2.200 afectados en 2001 a 3.700 en 2007, y en porcentaje de menos del 0,1% a un 0,1% ponderado.
Se constata como las cifras de los países musulmanes sin tener campañas contra el Sida ni promoción del preservativo revelan una menor incidencia de la enfermedad en la población debido a la consistencia de la base familiar como arma más eficaz. Al fin y al cabo el Sida es una enfermedad ligada al comportamiento de la sociedad.
Las campañas no solucionan el problema en Occidente
Si comparamos las tasas del mundo islámico con las occidentales observamos un ligero incremento generalizado, Estados Unidos pasa de tener 1.000.000 infectados por el virus del Sida en 2001 a 1.200.000 en 2007 en términos absolutos, y en porcentaje se mantiene en un 0,6%.
En Europa El Reino Unido pasa de tener 47.000 afectados en 2001 a 77.000 en 2007 en términos absolutos aunque en porcentaje se mantiene en un 0,2%. Italia pasa de tener 140.000 afectados en 2001 a 150.000 en 2007, y en porcentaje se mantiene en 0,4%. Alemania pasa de tener 44.000 afectados en 2001 a 53.000 en 2007, y en porcentaje mantiene un 0,1%, siendo uno de los países en los que menor incidencia sufre la población del virus. Francia pasa de tener 120.000 afectados en 2001 a 140.000 en 2007 con un porcentaje sostenido de 0,4%.
España no reduce su porcentaje de afectados a pesar de las campañas
España pasa de tener 120.000 afectados en 2001 a 140.000 en 2007, y en porcentaje se mantiene en el 0,5%, constituye uno de los países europeos con una tasa de incidencia mayor que en el resto de países de la Comunidad; vemos como en porcentaje se mantiene pero crece en número absoluto en seis años con 20.000 afectados . España a pesar de las campañas a favor del uso del preservativo mantiene el porcentaje de afectados.
Todavía en Europa, en otros países tradicionalmente católicos la situación es la siguiente: Portugal pasa de tener 29.000 afectados en 2001 a 34.000 en 2007, y en porcentaje mantiene el 0,5%. Irlanda pasa de tener 4.600 afectados en 2001 a 5.500 en 2007, y en porcentaje mantiene el 0,2%. Malta pasa de tener 4.600 afectados en 2001 a 5.500 en 2007, y en porcentaje mantiene el 0,2%. Por último Polonia, país de gran tradición católica, pasa de tener 15.000 afectados en 2001 a 20.000 en 2007, aunque en porcentaje se mantiene en 0,1%.
Los países occidentales basan su sistema contra el Sida en un modelo tecnológico que se apoya en el uso del preservativo y en el tratamiento de la enfermedad.

jueves, marzo 06, 2008

LA DEFENSA DE LA FAMILIA Y SUS VALORES

Rafael Navarro Valls afirma que “ningún estado europeo o americano ha aprobado un conjunto de leyes similares a las españolas, que hayan alterado tanto la ecología familiar”

Redacción - 06/03/2008
El catedrático de Derecho Eclesiástico y secretario general de la Real Academia de la Jurisprudencia y la Legislación, Rafael Navarro Valls, ha analizado para Análisis Digital el estado actual de España y ha comentado que algunas leyes aprobadas durante esta legislatura ya están erosionando el tejido social y sus efectos se notarán a corto y medio plazo

¿Qué significa ser de izquierdas? ¿Y qué significa ser de derechas en el Siglo XXI?

Existe una especie de sincretismo político en el que la izquierda, a secas, tiende a desplazarse topológicamente hacia el centro. Este desplazamiento (hoy se habla más de centro-izquierda que de izquierda) viene producido probablemente porque durante décadas el socialismo real (comunismo) fue la “quintaesencia de los sueños de la izquierda”. El despertar de la utopía con la caída del muro y el hundimiento del socialismo real en los países del Este fue traumático. Como se ha dicho: “en 1989 la izquierda descubrió que el sueño producía la penuria de las libertadas y, accesoriamente, el de los bienes“.

Si en la izquierda se observa un cierto pudor terminológico, en la derecha hay un auténtico pánico a ser calificado con tan desnudo adjetivo. No olvida que en sus aledaños surgió el dragón fascista, lo cual la izquierda lo aprovecha disparando y calificando de fascista todo lo que se mueva a su derecha. De ahí la tendencia de la derecha –paralela a la de la izquierda- de calificarse de “centro-derecha”. Sin embargo, han surgido políticos sin complejos (Reagan,Tatcher etc) para quienes los de “derechas” “son aquellos capaces de hacer lo que los de izquierda se limitan a seguir debatiendo”. Para otros, el dilema consistiría en elegir entre “una izquierda que ofrece justicia con tumulto y una derecha que ofrece orden con desigualdad”. Yo opino que hay dos derechas y dos izquierdas. La izquierda y derecha moderadas consideran la historia como una continuidad en la que el género humano progresa poco a poco desde lo francamente intolerable a lo simplemente aceptable. La derecha e izquierda utópicas consideran la Historia como una alternativa de catástrofe y salvación , en la que la revolución llevaría a la humanidad a un nuevo cielo y a una nueva tierra. En una palabra: el centro de la derecha y de la izquierda creerían en perfeccionamientos progresivos; sus alas extremas en soluciones totales y utópicas. Desde mi punto de vista hoy es absolutamente necesaria la colaboración entre las exigencias de equidad que oculta el ideal igualitario y los imperativos de dignidad que oculta el esfuerzo por la libertad. Ambos son valores que hay que llevar al juego político.

¿Por qué la derecha conservadora es tan timorata a la hora de plantear al electorado la necesidad de respetar ciertos principios morales?

Probablemente porque la presión del laicismo radical le hace olvidar que el ideal sobre el que bascula hoy la democracia, esto es, la igual dignidad y responsabilidad de personas con talento, clase o fortuna desiguales, es un ideal de origen cristiano, posteriormente secularizado. Olvida –por ignorancia histórica- que la historia real del laicismo -por ejemplo en Francia- está lleno de ejemplos de atentados contra la libertad, de líderes religiosos arrestados, de propiedades de esos grupos incautadas por el Estado. No deja de tener razón Michael Burleigh cuando, después de estudiar rigurosamente el fenómeno, concluye que: “Dado que en la historia del laicismo europeo hay periodos oscuros, incluido un genocidio cometido en nombre de la Razón, quizá las personas religiosas deberían mostrarse menos a la defensiva de lo que suelen frente a los ataques de algunos laicistas radicales”. En una palabra, existen muchas personas llenas de buena intención que se amilanan ante las arremetidas de lo “políticamente correcto” que desemboca en lo que viene llamándose el “antimercantilismo moral”. Una especie de temor a entrar en el juego de la libre concurrencia de las ideas y los valores morales. Miedo que esconde cierta desesperanza con respecto a la fuerza atractiva de los valores, de lo que cada uno tiene por bueno. Al convertirse en premisa social - o , mejor, del aparato ideológico que la manipula- la idea de que sólo es presentable en la sociedad una moral light, dispuesta a transigir en sus creencias, las personas que mantienen convicciones morales profundamente arraigadas inmediatamente son marcadas con la sospecha de la intolerancia, es decir, con el estigma de un latente peligro social. Sospecha que les lleva con demasiada frecuencia a esa posición, que Tocqueville llamaba la “enfermedad del absentismo”, por la que el hombre se repliega sobre sí mismo encerrándose en su torre de marfil, ajeno e indiferente a las ambiciones, incertidumbres y perplejidades de sus contemporáneos, mientras la gran sociedad sigue su curso. Una posición, en suma, que significa complejo de inferioridad fruto de una lamentable ignorancia.

Hablando de moral, ¿cómo valora usted las leyes sociales aprobadas durante esta legislatura?

En el mundo occidental hoy España representa un país anómalo. Ningún estado europeo o americano ha aprobado un conjunto de leyes similares a las españolas, que hayan alterado tanto la ecología familiar. Pensemos en la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo. Con esa anomalía jurídica España se alinea con esos tres o cuatro países –de un total de 182 representados en la ONU- que han planteado, entre otras cosas, un verdadero problema de derecho internacional privado. Al tiempo, la llamada ley de divorcio “al vapor” es otra anomalía en el panorama mundial que permite a los tres meses de matrimonio romper la unión sin alegación de causa. Con esta ley, el matrimonio se convierte en el único contrato del Derecho español que puede ser disuelto sin causa que lo justifique. El problema de esta reforma es que no altera solamente lo que podríamos llamar “la salida del matrimonio”, también modifica la perspectiva de su “ingreso”. Quiero decir, que cuando alguien se casa sabiendo que el plus de fidelidad y permanencia de su unión es bajo, invierte poco en ella, la trivializa. A estas leyes se suman las de identidad sexual, que permite el cambio de sexo sin operación quirúrgica o la de investigación biomédica con permisión de clonación terapéutica, práctica contraria a la recomendaciones de la ONU, por citar algunas otras. Este conjunto de leyes están ya erosionando el tejido social. Sus efectos se notarán a plazo medio e incluso corto.

¿Por qué la izquierda en general no resiste una crítica ética que proceda de la Iglesia o de los ambientes católicos?

Depende de la izquierda a la que se refiera. Por ejemplo, cuando Clinton se instaló en la Casa Blanca, uno de los temas que le abrumaban era el maltrato que la familia americana había recibido de la politica. Decía: “Creo firmemente en la separación entre la Iglesia y Estado, pero también creo que ambos hacen valiosas contribuciones a la fortaleza de nuestra nación, y que en ocasiones pueden cooperar para el bien común, sin violar la Constitución”. Esto explica por qué tanto la derecha como la izquierda americana ha escuchado respetuosamente la declaración conjunta que han hecho los obispos norteamericanos al iniciarse la campaña electoral en marcha hacia la Casa Blanca . Por contraste, en España, el gobierno no ha encajado bien las críticas hechas desde planteamientos éticos por los obispos. Es otra anomalía en Occidente. Hace unos años, Desmond Tutu mostraba su oposición a una serie de medidas no estrictamente razonables del Gobierno de turno. Su argumentación giraba sobre textos bíblicos. Nadie se extrañó –salvo los que se sintieron aludidos– de que un clérigo hiciera pacíficamente referencia pública al respeto a los derechos humanos. De hecho, poco después recibía el Premio Nobel, y hoy es una de las personalidades llamadas por el Gobierno español para colaborar con la la Alianza de Civilizaciones. Años antes un pastor baptista, Martin Lutero King, hacía una apasionada defensa de los derechos humanos, extrayendo sus ideas “de mi formación cristiana”. Una muchedumbre cercana al millón de personas escuchó en Washington su pacífica “homilía” (“¡He tenido un sueño!”), basada en la convicción de que todos somos hijos de Dios. Salvo los que se sintieron concernidos, la comunidad americana y la internacional le escuchó respetuosamente, concediéndole también el Premio Nobel. Cuando Juan Pablo II se opuso al conflicto iraquí, sus razonamientos, desde los derechos humanos y la fe cristiana, fueron atentamente ponderados, aunque con la natural reserva, por aquellos que enviaron las tropas. Podría traer a colación otros ejemplos de personalidades eclesiásticas que han defendido postulados que contradecían valores y reglas de convivencia emanadas de leyes positivas que se habían dado determinados Gobiernos y sociedades. El tiempo demostró que la legitimidad sustancial, muchas veces, estaba con ellos, frente a la simple legitimidad formal parlamentaria. Y es que también los Estados tienen esqueletos en el armario, en materia de derechos humanos. En realidad, la reivindicación de una verdad “trascendente” con la cual se critica el dato de hecho que supone la existencia de ciertas reglas jurídicas injustas, no está en modo alguno en contradicción con el reconocimiento de la legitimidad o la autonomía del proceso democrático, significa tan sólo que el poder (aun apoyado en la mayoría) y el Derecho no quedan automáticamente equiparados.

domingo, febrero 24, 2008

50 AÑOS MATRIMONIO

Liliana Esmenjaud



Mi querida Celia:

Hoy cumplimos 50 años de casados. ¿Cómo manifestarte lo que siento en estos momentos? No tengo palabras, y tú no puedes escucharlas, pero de todas formas intentaré expresarme. Antes que todo quiero agradecerte los momentos felices que hemos pasado juntos. ¡Son tantos que no sabría por dónde comenzar!… la llegada de cada uno de los hijos… sus primeros triunfos (al aprender a caminar, a hablar, a escribir…)… los viajes… tantos recuerdos se vienen a la mente… tú siempre presente, tú siempre sonriente, haciéndonos la vida más agradable a todos. Que si uno se cayó, tú tenías la solución; que si me corrieron del trabajo, tu sonrisa comprensiva me animaba; que si faltaba dinero, tú eras la primera en ahorrar; que si nos iba bien, tuya era la iniciativa para festejar… ¡qué feliz me has hecho en estos años!

Ciertamente hubo momentos difíciles, en los que tu prudencia salió a flote. Cuando en el trabajo las cosas iban mal, yo prefería callar, y tú no violentabas mi silencio. Tu compañía silenciosa y respetuosa eran mi seguridad y mi sosiego. No sé cómo te las arreglabas, pero siempre estabas presente, a mi lado. ¡Cuántos proyectos míos hiciste tuyos! Realmente no recuerdo uno solo en el que no te hubieras involucrado. En ocasiones no te sabía explicar lo que me pasaba, tú intuías y me acompañabas.

Gracias, y mil veces gracias, Celia querida, por tu amor, y por haberme enseñado a amar. De ti aprendí que el amor se paga con amor y que a toda una vida de amor, sólo puedo corresponder con un poco de amor. Poca gente entiende esto. Muchos me admiran y otros más me compadecen por los cuidados que te doy ahora que estás enferma. Es cierto que tu Alzheimer ha sido uno de los golpes más duros para mí, pero no considero estar haciendo nada por ti que tú no hayas hecho antes por mí: acompañarte en tu camino aunque no comprenda el porqué de este destino. Ciertamente extraño tu buen humor, tu simpatía, tus consejos… pero tu simple presencia me sigue animando. Tú sigues aquí a mi lado acompañándome y dando un sentido a mis días.

Dicen que no puedes oírme… de eso no estoy tan seguro. El que no te puedas comunicar no significa que estés del todo ausente. Por lo pronto procuro contarte todos los días mis cosas. Acaso ¿tú no lo hiciste antes conmigo, aún cuando yo no sabía qué decirte o parecía no escucharte por mis múltiples preocupaciones?

Que se acabó la diversión, que ya no te puedo invitar a cenar… pero ¿es que tú no renunciaste tantas veces a salir cuando yo estaba cansado?

Que si ya no me hablas… tu silencio involuntario me dice más que mil palabras. Tu testimonio me enseña a diario algo nuevo. ¿Cómo quejarme por mis pequeños achaques, cuando te veo sufriendo pacientemente aquí a mi lado? Tu presencia me ayuda a no pensar en mis cosas, en mis problemas, sino al contrario, me motiva a buscar de alguna manera demostrarte mi amor, como tú lo hacías mientras pudiste. En estos últimos años me has enseñado a amarte más puramente, sin buscarme a mí mismo.

Ahora sí te puedo decir que si te amo, te amo a ti y por ti misma, por lo que eres, y no por lo que haces por mí. Me has enseñado a valorarte más, y me estás dando la oportunidad de regresarte un poco el amor que tú me diste.

Estoy seguro que sí lo recibes, que mi intento no es inútil. Celia querida, aunque la gente no nos comprenda, hoy que cumplimos cincuenta años de casados, quiero repetirte otra vez, como aquel primer día, pero de una manera más consciente:

Te acepto, a ti, Celia,
en las buenas y en las malas,
en la salud y en la enfermedad,
y prometo amarte y respetarte
todos los días de mi vida.

Tu esposo que te quiere y no deja de admirarte,

José

miércoles, febrero 20, 2008

EDUCAR EN EL ESFUERZO

Los tres grandes obstáculos para una cultura del esfuerzo, según Francesc Torralba

miércoles, 20 de febrero de 2008
Víctor Ruiz


Forum Libertas

Educar en valores no es tarea fácil dados los tiempos que corren. Transmitir a nuestros hijos, por ejemplo, la idea de que el esfuerzo es necesario para su formaciónAlmudi.org - Francesc Torralba integral, para construir su personalidad, se estrella en demasiadas ocasiones con el modelo de sociedad que proyectan los medios de comunicación -especialmente la televisión- y fomentan incluso las administraciones.

Se trata de un modelo basado en no renunciar a nada, vivir sin complicarse la vida y esquivar el esfuerzo, que es la mejor forma de medir la felicidad en términos de placer inmediato, aunque lleve aparejados la pereza, el egoísmo y, a la larga, el fracaso.

¿Cómo ejercer entonces una pedagogía del esfuerzo cuando los valores fundamentales para la formación de nuestros hijos son devaluados por aquéllos que deberían promoverlos? La respuesta no es fácil y requiere de buenas dosis de voluntad y paciencia.

Por otra parte, cuando los pequeños se esfuerzan en realizar una actividad concreta y fracasan en el intento, con demasiada frecuencia los padres tendemos a solucionar el problema al que se enfrentan, en lugar de animarles a que sigan intentándolo.

Aprender sin esfuerzo, una quimera

Sin embargo, el esfuerzo es un elemento básico en el proceso de educación de los jóvenes. Aprender sin esfuerzo es, sencillamente, una quimera. ¿Cómo abordará el niño con éxito su próximo desafío sin haber superado por él mismo el anterior? Sólo con esfuerzo y una cierta renuncia a los ‘cantos de sirena’ se puede lograr un objetivo medianamente serio en la vida.

Todo esto lo sabe bien Francesc Torralba i Roselló, profesor catedrático de Filosofía de la Universidad Ramon Llull y miembro colaborador del Instituto Borja de Bioética, quien, además de sus actividades académicas, ofrece conferencias en centros escolares sobre la importancia de la cultura del esfuerzo.

El pasado 24 de enero, en la Escola Grèvol, centro escolar concertado del Front Marítim (Poblenou, Barcelona), Torralba subrayó en una de esas conferencias que “los frutos que se derivan de una pedagogía del esfuerzo son frutos profundos”.

Sin embargo, advirtió el profesor de Filosofía y padre de familia numerosa, para educar a los hijos en una cultura del esfuerzo, lo que él denomina como un “impulso continuado a lo largo del tiempo”, se han de superar tres grandes obstáculos.

Cabe recordar aquí que la Escola Grèvol es pionera en Europa en impartir la asignatura ‘Emprendedores’, a través de la cual los alumnos, mediante esfuerzo y buenas dosis de imaginación, realizan un viaje iniciático al para ellos aún complejo lenguaje de la economía, los negocios, la política y la expresión en público en inglés. Se organizan en grupos, con lo que se potencia el trabajo en equipo y pueden ver plasmados en proyectos que llevan a la práctica el resultado de sus esfuerzos.

“Ya te lo haré yo”

El primero de esos obstáculos, considera Torralba, “es el paternalismo, el ‘ya te lo haré yo’ que los padres solemos exclamar cuando nos domina la impaciencia por resolver una situación que es el hijo quien ha de resolver [...]. Antes que pasar por ver cómo nuestro hijo se hace un lío para cocinar una simple tortilla preferimos hacérsela nosotros”.

Ese paternalismo entra en una evidente contradicción: “queremos que se esfuercen, pero les resolvemos los problemas. Vemos que se esfuerzan y no consiguen su objetivo, así que se lo hacemos nosotros”, añade.

Torralba, autor de libros como El arte de saber escuchar; ¿Otro mundo es posible? Educar después del 11 de septiembre; o Padres e hijos, la aventura de encontrarse hoy, asegura que, mientras tanto, el adolescente es consciente de que “alguien me lo hace siempre”.

“La cara luminosa, no el Gólgota”

El segundo obstáculo, dice Torralba, son los modelos que niños y adolescentes ven proyectados en la tele, o sea, “jóvenes que lo consiguen todo, mientras sus padres son, en muchas ocasiones, unas personas más o menos grises que se matan para pagar una hipoteca”.

“Ven el modelo, como un Fernando Alonso, pero no ven todo el esfuerzo que cuesta llegar a ello. Y es que, culturalmente, los medios muestran la cara luminosa, pero no el ‘Gólgota’, el tremendo esfuerzo que hay detrás de ese triunfo”, advierte el catedrático.

Un mito ingenuo

Para este experto en educación, el tercer obstáculo se encuentra en el mito según el cual “todo el mundo puede hacerlo todo si se esfuerza”. Torralba considera que “ésta es una idea ingenua”.

“Tú, hijo, algunas cosas y con dificultad”. “Salvo excepciones, esa es la realidad cotidiana”, y no ese “falso mito de igualdad”, plantea el profesor de filosofía.

Sin embargo, no se trata de proyectar en nuestros hijos nuestras propias frustraciones, sino que Torralba cree que el mensaje para ese hijo debe incidir más en que “todo no, pero tienes tus propias capacidades y eso puede hacer que llegues a realizarte consiguiendo aquello para lo que estás capacitado”. Para ello, es necesario “observar atentamente cuáles son sus potencias y aconsejarles desarrollar aquello para lo que valen”.

“¿Cómo vencer estos tres obstáculos?”, se pregunta Torralba, quien sugiere algunas estrategias para hacerles frente.

“Es importante intentar inculcarle la motivación o ‘impulso’, porque si puede hacerlo sin esforzarse, mejor para él”; pero “no son buenas las amenazas del tipo: ‘si no lees...’; es una vía negativa. Al final, acaba por odiarse la lectura”, advierte.

Pedagogía de la contrariedad

Pero, entonces, “¿qué tipo de motivación podemos dar? Pues la vía más pragmática, o sea hacerle ver que ese esfuerzo tendrá sentido en su vida, en su formación. El esfuerzo es básico para poder desarrollarse”.

Otra buena estrategia es “mostrarle los beneficios del esfuerzo con ejemplos cercanos, que conozcan o que admiren, siempre insistiendo en que a esos triunfadores no les han regalado nada, que detrás de lo ‘luminoso’ hay siempre un gran esfuerzo”, insiste.

Y es muy importante practicar la “pedagogía de la contrariedad”. Que el niño o adolescente se encuentre con contrariedades que le estimulen a esforzarse.

“Confrontar las contrariedades en el proceso de aprendizaje le ayudará a salir adelante. Si no se esfuerza en solucionarlas nadie lo hará por él y esa es la realidad que hay fuera del ‘nido’. Si no encuentra obstáculos en el camino no aprenderá nunca a superarlos”, asegura el catedrático.

Torralba recurre al ejemplo de la bicicleta: “Cuando son pequeñitos, primero van en triciclo y luego pasan a la bicicleta con dos ruedas pequeñas de soporte. Pero, será necesario que los padres se dejen los riñones aguantando el sillín mientras corren detrás de la bici y que ellos se despellejen las rodillas de vez en cuando para que aprendan a ir a dos ruedas”.

Y recuerda asimismo la anécdota de aquella señora que se dirigió a una violinista con estas palabras: “Daría la vida por tocar como usted”. La violinista contestó diciendo: “¡Qué cree que he hecho yo!”.

Pero, “cuando hablamos de contrariedades, ¿a qué nos estamos refiriendo? Pues por ejemplo a algo tan simple como hacer los bocadillos. Si nunca se pone porque ‘lo hace mal’, si no empieza por lo relativamente simple, difícilmente podrá superar cuestiones u obstáculos más complejos”, aclara Torralba.

Al mismo tiempo, llegará a situaciones como la que ha fomentado el Ministerio de Educación al permitir que los alumnos de Bachillerato puedan pasar con cuatro materias suspendidas: “He pasado, soy universitario, se dirá más tarde, orgulloso de sí mismo. Pero, eso sí, no sabrá escribir correctamente”, constata el experto.

“Frutos profundos”

Por el contrario, “cuando detrás del ingreso en la universidad hay un esfuerzo, cuando se ha sudado tinta para superar todos los obstáculos que han conducido al alumno hasta ahí, los frutos que se derivan de esa pedagogía del esfuerzo son frutos profundos”, asegura Torralba.

Así, cada vez que ese joven se encuentre con alguna contrariedad, la asumirá e intentará de nuevo resolver el problema al que se enfrenta.

El resultado de la cultura del esfuerzo forja también la personalidad del adolescente y “le dota del valor de la prudencia, de manera que aprende también a decir ‘no’ ante situaciones ‘peligrosas’, como la ingesta de alcohol o drogas. Saber decir ‘no’ cuando es conveniente es algo mucho más fácil para un joven si se ha formado en una pedagogía del esfuerzo”.

Torralba nos recuerda también la hipercompetitividad que existe actualmente en todos los campos. “Es inmisericorde, no tiene entrañas”. “Acabar los estudios como ‘pardillos’ y enfrentarse a la ‘jungla’ que hay fuera no es cosa sencilla.[...] Sabiendo desarrollar la cultura del esfuerzo convenientemente esa prueba de fuego se supera con más facilidad”, afirma.

“Educar, cosa de padres”

Por otra parte, “el trabajo de educar es, esencialmente, un trabajo que corresponde al padre y a la madre. Actualmente, aún reconociendo la dificultad que conlleva conciliar la vida laboral y familiar, hay una cierta tendencia a la dejadez y a delegar muchas veces esa tarea a la escuela: ‘Pago, ahí os lo dejo’”.

No me cansaré nunca de recordarlo: “el primer responsable de la educación de los hijos son los propios padres”, insiste.

Torralba advierte al mismo tiempo de que no hay una relación directa entre el esfuerzo y los resultados, de manera que suele ocurrir que lo que funcionó bien en nuestro primer hijo no da el mismo resultado en el segundo.

Es tarea de los padres el “hacerles ver el enorme ‘capital’ que tienen dentro en potencia, a través de su recorrido vital”.

Los hijos tienen que asumir sus propias responsabilidades. Deben aprender a preguntarse ¿por qué fracaso reiteradamente en esto? No se puede recurrir siempre a echar la culpa a los demás. Es mejor hacerles ver que “el fracaso tiene un enorme valor pedagógico, que forma parte de la condición humana para aprender”, dice el experto.

Para concluir, Torralba asegura que “el resultado del esfuerzo da ‘felicidad’, que no es lo mismo que placer. Es difícil encontrar a alguien que, tras un enorme esfuerzo y sacrificio culminado con éxito, no haya experimentado esa felicidad. Y os animo a transmitirles eso a vuestros hijos”.

“Además, el estado subjetivo de felicidad que se deriva del esfuerzo da impulso para realizar un nuevo esfuerzo ante un nuevo reto” recalca.